Guerrero: “Conducir respetando las normas no es una cuestión de género, pero los datos muestran diferencias claras”
Especial para InfoSur
Sabrina Guerrero, referente en educación vial del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), en diálogo con InfoSur Radio que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, analizó los hábitos de conducción y puso el foco en los prejuicios que aún persisten en torno al manejo, particularmente en relación a las mujeres.
Durante la charla, la especialista abordó uno de los mitos más extendidos en la sociedad: la idea de que las mujeres conducen peor que los hombres, una afirmación que, según explicó, no se sostiene cuando se analizan los datos.
“Estadísticamente, la mayoría de los accidentes fatales los protagonizan hombres”, señaló.
En ese sentido, aclaró que si bien las mujeres pueden registrar una mayor cantidad de siniestros, estos suelen ser de baja gravedad, vinculados a maniobras menores o daños materiales, mientras que los hechos más graves están asociados, en mayor medida, a conductores masculinos.
“Son incidentes menores, no situaciones de alto riesgo como las que terminan en consecuencias graves”, explicó.
Para Guerrero, esta diferencia no responde a una capacidad técnica distinta, sino a patrones de comportamiento que se construyen socialmente y que se reflejan en la forma de conducir.
“Hay una mayor tendencia al cumplimiento de normas por parte de las mujeres, y eso reduce el nivel de riesgo”, indicó.
Entre los ejemplos, mencionó el uso del cinturón de seguridad, donde también se observa una mayor adherencia en conductoras, así como una menor propensión a conductas agresivas en el tránsito.
En contraposición, señaló que muchos de los siniestros más graves están asociados a decisiones impulsivas, exceso de velocidad o reacciones violentas ante situaciones cotidianas.
“En general, el hombre tiene una reacción más confrontativa frente a determinadas situaciones en la vía pública”, explicó.
Uno de los escenarios más comunes es el de discusiones de tránsito, donde —según describió— los hombres tienden a escalar el conflicto, mientras que las mujeres suelen evitar la confrontación directa.
“Muchas veces la mujer opta por no discutir y seguir, mientras que el hombre busca confrontar, incluso sin tener razón”, señaló.
La especialista también se refirió a cómo estos comportamientos impactan en la convivencia vial, destacando que la agresividad y la falta de respeto por las normas son factores determinantes en la siniestralidad.
En ese marco, planteó la necesidad de repensar la conducción no solo desde lo técnico, sino también desde lo cultural y lo actitudinal.
“La conducción tiene mucho que ver con cómo nos relacionamos con los demás”, sostuvo.
Además, advirtió sobre la persistencia de estigmatizaciones que refuerzan prejuicios y que muchas veces invisibilizan datos concretos.
“Cuando maneja una mujer y ocurre un hecho, se aclara. Cuando es un hombre, no se menciona. Eso también construye una idea equivocada”, explicó.
En ese sentido, valoró campañas recientes que buscan visibilizar estas diferencias desde una perspectiva educativa, promoviendo conductas responsables en el tránsito.
Más allá del análisis de género, Guerrero remarcó que el objetivo principal es mejorar la seguridad vial a través del cumplimiento de normas y la reducción de conductas de riesgo.
“No se trata de quién maneja mejor, sino de cómo manejamos y qué decisiones tomamos”, indicó.
Finalmente, dejó un mensaje claro orientado a la prevención y a la responsabilidad individual.
“Respetar las normas, evitar la agresividad y entender que el otro también es parte del tránsito es fundamental para reducir los accidentes”, concluyó.
De esta manera, el análisis invita a revisar prácticas cotidianas y a construir una convivencia vial más segura, basada en el respeto, la responsabilidad y el cumplimiento de las normas.