Sistema acusatorio federal: “No tenemos que enamorarnos de la celeridad”
Sistema acusatorio federal: “No tenemos que enamorarnos de la celeridad”
Especial para InfoSur
Javier Leal de Ibarra, presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, en diálogo con InfoSur Radio, que se emite por Petroleros Jerárquicos, adelantó el inicio de una diplomatura dedicada al sistema acusatorio federal y analizó la experiencia acumulada tras casi dos años de aplicación en la jurisdicción. El magistrado destacó que el nuevo modelo permitió agilizar los procesos, aunque advirtió que la rapidez debe ser compatible con la calidad de las decisiones judiciales.
La propuesta académica comenzará el 18 de septiembre, tendrá modalidades presencial y virtual y desarrollará actividades en Comodoro Rivadavia y Trelew.
Leal de Ibarra explicó que la iniciativa surgió a partir de la experiencia adquirida durante estos primeros años de funcionamiento del sistema acusatorio federal y del interés por analizar sus virtudes, dificultades y posibilidades de mejora.
Según indicó, las inscripciones permanecen abiertas y ya existe una importante participación de profesionales, docentes y trabajadores vinculados al ámbito jurídico.
Un sistema más rápido, con la investigación en manos de los fiscales
Leal de Ibarra explicó que el sistema penal argentino atravesó diferentes modelos.
Después del proceso inquisitivo y del denominado sistema mixto, en el que el juez dirigía el proceso aunque podía delegar la investigación, el modelo acusatorio coloca esa tarea principalmente en cabeza del Ministerio Público Fiscal.
“El proceso es mucho más célere, es mucho más rápido”, señaló.
El Código Procesal Penal Federal establece además plazos más acotados, lo que busca reducir tiempos y otorgar mayor dinámica a las causas.
Sin embargo, Leal de Ibarra planteó un límite.
“Tampoco nos tenemos que enamorar de la celeridad. Tiene que haber una compatibilidad entre la celeridad y la calidad de las decisiones que adoptamos”, afirmó.
Para el magistrado, el reclamo social por una Justicia menos lenta es legítimo, pero la respuesta no puede consistir simplemente en resolver cada expediente con mayor velocidad.
“Por el mero hecho de hacerlo rápido no va a estar bien. Nosotros necesitamos tiempo para pensar”, sostuvo.
Cómo funciona el nuevo proceso
Leal de Ibarra explicó también algunas de las etapas que conforman el sistema.
La investigación se formaliza ante el juez de garantías a partir del caso presentado por el fiscal.
Las decisiones adoptadas en esa instancia pueden ser revisadas posteriormente por la Cámara Federal.
Antes de llegar al juicio aparece además el control de acusación, que en esta jurisdicción también corresponde a la Cámara.
En esa instancia se analiza la prueba presentada por las partes y se determina cuál llegará finalmente al debate.
Leal de Ibarra lo explicó de manera gráfica: se busca que la prueba llegue “más limpia” al juicio para que posteriormente el debate pueda desarrollarse con mayor agilidad.
Una diplomatura basada en la experiencia
La nueva propuesta académica pretende profundizar precisamente en estas transformaciones.
Estará dirigida, entre otros destinatarios, a estudiantes universitarios avanzados, abogados, magistrados, funcionarios y empleados judiciales.
Leal de Ibarra destacó la articulación con la Facultad de Ciencias Jurídicas y la participación de docentes locales con experiencia en el sistema acusatorio.
También señaló la intervención del Ministerio de Justicia de la Nación y mencionó la articulación con el Consejo de la Magistratura.
El propio presidente de la Cámara Federal codirigirá la diplomatura.
Aunque reconoció ser un defensor de la presencialidad tanto en la docencia como en la actividad judicial, explicó que las características de esta propuesta llevaron a combinar encuentros presenciales con herramientas virtuales.
Para Leal de Ibarra, ver personalmente a un testigo, un imputado o las partes involucradas en un proceso aporta elementos que difícilmente puedan ser reemplazados por completo mediante una pantalla.
Lo mismo ocurre en el aula, donde una pregunta de un estudiante puede generar inmediatamente nuevas intervenciones y discusiones.
Régimen penal juvenil: “Nuestra gran falla es la educación”
La entrevista permitió abordar además la entrada en vigencia del nuevo régimen penal juvenil.
Leal de Ibarra evitó pronunciarse sobre aspectos jurídicos de fondo porque podrían llegar a su consideración como magistrado, pero sí planteó una reflexión general.
“Nuestra gran falla es la educación”, afirmó.
Para el presidente de la Cámara, antes de concentrar la discusión únicamente en determinar a qué edad una persona debe ser penalmente responsable, es necesario observar las condiciones educativas y sociales.
“Si nosotros hiciéramos mucho más fuerza en la educación, creo que no llegaríamos tanto a tener que bajar la imputabilidad o meter a la cárcel a todo el mundo, a los chicos, a los grandes y a los medianos”, sostuvo.
Leal de Ibarra consideró que establecer una edad determinada —14 o 16 años, ejemplificó— no puede analizarse de manera aislada, porque intervienen las características sociales y culturales de cada lugar.
También reconoció la perspectiva de las víctimas y sus familias frente a delitos graves, por lo que reclamó que el tema sea abordado “con muchísima delicadeza”.
“Preventivo igual a educación”
Consultado sobre si una reducción de la edad de responsabilidad penal puede producir por sí misma una mejora en materia de seguridad, Leal de Ibarra fue prudente.
“Bajamos la imputabilidad y a partir de ahí la seguridad va a cambiar. No, creo que no. Ojalá que sí, ojalá yo me equivoque”, expresó.
Su mirada volvió entonces hacia la prevención.
“Ponga preventivo igual a educación”, sintetizó.
Leal de Ibarra evitó también analizar decisiones judiciales conocidas recientemente a través de los medios y aclaró que no corresponde emitir opinión sobre expedientes cuyo contenido desconoce o que eventualmente podrían ingresar al ámbito judicial en el que desempeña funciones.
Evaluar el sistema para mejorarlo
A casi dos años de la implementación del sistema acusatorio federal en la jurisdicción, Leal de Ibarra considera que ya existe experiencia suficiente para comenzar a evaluar resultados.
Ese será uno de los sentidos de la diplomatura: aprovechar lo aprendido en la práctica y combinarlo con la experiencia académica y profesional de quienes trabajan con el nuevo modelo.
La búsqueda de una Justicia más ágil aparece como uno de sus principales objetivos.
Pero, según remarcó el magistrado, agilidad no puede convertirse en sinónimo de decisiones apresuradas.
Entre una Justicia excesivamente lenta y otra preocupada únicamente por cumplir plazos, Leal de Ibarra planteó la necesidad de encontrar un equilibrio: resolver en tiempos razonables, sin perder el análisis y la calidad que exige una decisión judicial.