Plantean que la Justicia de Familia necesita mayor celeridad, humanidad
Plantean que la Justicia de Familia necesita mayor celeridad, humanidad y una mirada centrada en la niñez
Especial para InfoSur
Carolina Martínez, abogada especializada en Derecho de Familia, en el programa InfoSur Radio, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, sostuvo que la Justicia de Familia enfrenta el desafío de recuperar una mirada más humana y ágil para responder a situaciones de vulnerabilidad, y consideró que los procesos deben priorizar la protección de niños, adultos mayores y víctimas de violencia por encima de las demoras burocráticas.
Durante la entrevista, la profesional analizó el funcionamiento del fuero de Familia a partir de su experiencia de más de dos décadas de ejercicio profesional y reflexionó sobre las dificultades que, a su entender, persisten en la respuesta judicial frente a conflictos que requieren decisiones urgentes.
Martínez explicó que el trabajo cotidiano de un abogado especializado en esta materia trasciende los procesos de divorcio o los conflictos patrimoniales.
“Trabajamos con situaciones de enorme complejidad humana, donde muchas veces intervienen casos de violencia, abuso, conflictos familiares, adultos mayores en situación de vulnerabilidad y derechos de niños que requieren una protección inmediata”, afirmó.
Según señaló, el principal objetivo del Derecho de Familia debe ser disminuir la conflictividad y encontrar soluciones que permitan preservar a las personas más vulnerables.
“La función no es aumentar la litigiosidad, sino tratar de resolver los conflictos de la manera más adecuada posible”, sostuvo.
Uno de los aspectos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la situación de los adultos mayores.
La abogada advirtió que muchas veces se asocia erróneamente la vejez con la incapacidad para tomar decisiones.
“La edad avanzada no significa automáticamente que una persona haya perdido su capacidad para decidir sobre su vida o administrar sus bienes”, explicó.
En ese sentido recordó que numerosos adultos mayores conservan plenamente sus facultades para expresar su voluntad, aun cuando necesiten asistencia física para desarrollar algunas actividades cotidianas.
También destacó la importancia de fortalecer los mecanismos de protección cuando existen situaciones de abandono, malos tratos o negligencia.
“Muchas veces son los vecinos o personas cercanas quienes detectan estas situaciones y pueden activar los organismos de protección correspondientes”, indicó.
Consultada sobre el funcionamiento actual de la Justicia de Familia, Martínez fue crítica respecto de la respuesta institucional.
“Creo que hoy a la Justicia le falta humanidad”, afirmó.
A su criterio, la excesiva burocracia y la demora en los procesos terminan afectando especialmente a quienes necesitan respuestas urgentes.
“Cuando hablamos de medidas cautelares o de protección estamos hablando de situaciones que no pueden esperar meses para resolverse”, expresó.
La profesional consideró que la reciente auditoría realizada sobre el funcionamiento del fuero representa una oportunidad para revisar procedimientos y corregir falencias.
Según explicó, distintas dificultades vinculadas con los tiempos de resolución ya habían sido advertidas años atrás por abogados especializados.
“La Justicia lenta muchas veces deja de ser Justicia”, sostuvo.
Martínez remarcó además que las decisiones judiciales deberían incorporar una perspectiva centrada en la niñez.
“Muchas veces el análisis termina enfocándose exclusivamente en los adultos y se pierde de vista quién necesita mayor protección”, señaló.
En ese contexto valoró los recientes pronunciamientos judiciales que impulsan una revisión de determinados procedimientos para fortalecer los derechos de niños y adolescentes.
Otro de los temas abordados fue la necesidad de fortalecer los organismos administrativos que intervienen antes de la judicialización de los conflictos familiares.
Según explicó, existen servicios de protección previstos por la legislación provincial y nacional que cumplen un papel fundamental para prevenir situaciones de mayor gravedad.
“Muchas veces esos dispositivos existen, pero no siempre son suficientemente conocidos o articulados entre las distintas instituciones”, indicó.
La especialista también sostuvo que resulta necesario revisar el funcionamiento de los equipos técnicos interdisciplinarios que intervienen en este tipo de procesos.
A su criterio, una mayor continuidad en el seguimiento de cada caso y mejores condiciones de trabajo podrían contribuir a brindar respuestas más eficaces.
Durante la entrevista recordó además cómo era la relación entre magistrados y profesionales cuando inició su carrera.
Martínez evocó la cercanía de algunos jueces que mantenían un diálogo permanente con los abogados y favorecían un funcionamiento más dinámico de los procesos.
“Esa cercanía ayudaba a resolver dudas, agilizar trámites y comprender mejor los problemas que presentaba cada expediente”, afirmó.
Finalmente, insistió en que el sistema judicial debe recuperar el sentido humano que dio origen al Derecho de Familia.
“La Justicia tiene que estar al servicio de las personas y especialmente de quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad”, concluyó.
De esta manera, el debate sobre el funcionamiento de la Justicia de Familia vuelve a poner el foco en la necesidad de combinar celeridad, sensibilidad y una protección efectiva de los derechos de niños, adultos mayores y víctimas de violencia, en un contexto donde la respuesta institucional resulta determinante para prevenir daños mayores.