Se anunció en Comodoro el permiso ambiental para el desarrollo
La formación técnica y la eficiencia operativa aparecen como claves para sostener el futuro petrolero de la cuenca del Golfo San Jorge
Especial para InfoSur
Conrado Bonfiglioli, referente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), en el programa InfoSur Radio, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, analizó el presente y el futuro de la industria hidrocarburífera en la cuenca del Golfo San Jorge, defendió la necesidad de fortalecer la formación técnica y aseguró que el desafío central pasa hoy por lograr procesos más eficientes y sostenibles para mantener la actividad en la región.
La entrevista se dio pocos días después del acto de colación de nuevos técnicos en petróleo y gas egresados de la escuela técnica del IAPG, una ceremonia que Bonfiglioli describió como especialmente emotiva.
“Sabemos perfectamente el enorme esfuerzo que hace cada alumno y cada familia para terminar esta carrera”, señaló.
En esta oportunidad, la institución decidió que los títulos no fueran entregados por autoridades o docentes, sino por familiares elegidos por los propios estudiantes.
“Eso hizo que el acto tuviera una carga emocional muy fuerte”, recordó.
Bonfiglioli destacó además el mensaje transmitido por los egresados, quienes expresaron expectativas positivas respecto al futuro de la industria pese al complejo contexto actual.
“Los chicos hablaron de esperanza y de que el futuro puede ser mejor”, indicó.
A partir de allí, el referente del IAPG desarrolló una extensa reflexión sobre el presente energético del país y el rol que todavía puede ocupar la cuenca del Golfo San Jorge.
“Argentina está en un momento espectacular desde el punto de vista energético”, afirmó.
Según explicó, el crecimiento de las exportaciones vinculadas al sector energético modificará profundamente la matriz económica nacional durante los próximos años.
“Dentro de cinco o seis años la energía va a generar más dólares que el campo”, sostuvo.
Sin embargo, aclaró que el avance de Vaca Muerta no implica necesariamente la desaparición de las cuencas convencionales.
“El problema nuestro no es que exista Vaca Muerta”, remarcó.
Bonfiglioli explicó que la producción no convencional y la convencional responden a lógicas distintas, tanto por volumen como por características del petróleo extraído.
En ese sentido, destacó que el petróleo pesado producido en la cuenca del Golfo San Jorge posee cualidades específicas que siguen siendo necesarias para las refinerías.
“Nuestro petróleo es muy importante para hacer el blend de combustibles”, señaló.
Incluso recordó que años atrás ese tipo de petróleo tenía menor demanda, situación que hoy cambió significativamente.
“Hace quince años nadie quería este petróleo y ahora es muy buscado”, afirmó.
No obstante, reconoció que el gran desafío actual pasa por los costos operativos y la rentabilidad de la actividad.
“Tenemos petróleo, pero el problema es cómo lo sacamos y cuánto cuesta hacerlo”, explicó.
Bonfiglioli remarcó que la cuenca logró sostener durante décadas niveles de producción gracias al desarrollo de técnicas complejas de recuperación secundaria y tratamiento de agua.
“Sacamos muchísimo más agua que petróleo y aun así aprendimos a hacerlo funcionar”, indicó.
En ese marco, definió a la cuenca del Golfo San Jorge como un caso prácticamente único a nivel internacional.
“Nuestra cuenca es de estudio”, sostuvo.
Sin embargo, insistió en que el futuro dependerá de la capacidad de modernizar procesos, incorporar tecnología y formar personal altamente capacitado.
“La eficiencia operativa hoy es la clave de todo”, afirmó.
Durante la entrevista cuestionó especialmente la falta de formación técnica adecuada en muchos ingresos recientes a la industria petrolera.
“El problema no es tener menos gente, sino tener la gente adecuada para el trabajo”, explicó.
Como ejemplo, mencionó experiencias registradas en Vaca Muerta, donde empresas debieron desvincular trabajadores que no contaban con capacitación suficiente para desempeñarse en tareas de alto riesgo.
“No se puede improvisar en una industria como esta”, sostuvo.
Bonfiglioli consideró que el crecimiento de la actividad exige cada vez más formación específica, conocimientos técnicos y capacidad de adaptación tecnológica.
“Necesitamos gente preparada, con inventiva y capacidad para mejorar procesos”, señaló.
En ese contexto, destacó el valor de las escuelas técnicas y de los nuevos programas de formación impulsados desde el IAPG.
Uno de ellos es la nueva tecnicatura vinculada a energías renovables, recientemente incorporada por la institución.
“Hace tres años que venimos preparando esta carrera”, explicó.
La propuesta apunta a formar técnicos capaces de trabajar en proyectos vinculados a eficiencia energética, energía solar, parques eólicos y asesoramiento para construcciones más sustentables.
A diferencia del técnico petrolero tradicional, Bonfiglioli explicó que este nuevo perfil profesional tendrá posibilidades laborales mucho más amplias.
“Puede trabajar en empresas, en viviendas, en construcciones o asesorando proyectos”, indicó.
Además, destacó que la provincia ya analiza incorporar especializaciones vinculadas a energías renovables en escuelas secundarias técnicas.
“Eso puede abrir una enorme oportunidad para muchos jóvenes”, afirmó.
Otro de los puntos centrales de la charla fue la necesidad de repensar el funcionamiento integral de la industria hidrocarburífera en la región.
Bonfiglioli sostuvo que el futuro de la cuenca dependerá de la capacidad de articulación entre Estado, empresas y sindicatos.
“Las tres patas tienen que caminar para el mismo lado”, expresó.
Según indicó, el desafío no pasa solamente por reducir costos, sino por construir un esquema sostenible y eficiente para toda la cadena productiva.
También cuestionó algunas prácticas históricas vinculadas a burocracia, presión fiscal y falta de planificación.
“Muchas veces castigamos la inversión antes incluso de que el proyecto empiece a producir”, sostuvo.
En ese sentido, comparó el modelo argentino con experiencias internacionales como Canadá, donde —según explicó— las regalías comienzan a cobrarse una vez recuperada la inversión inicial.
“Eso permite que las empresas puedan seguir invirtiendo y sostener actividad”, afirmó.
Bonfiglioli reconoció además que el perfil económico y social de Comodoro Rivadavia inevitablemente irá cambiando en las próximas décadas.
“No vamos a volver a ser el Comodoro de antes”, señaló.
Sin embargo, insistió en que todavía existe un horizonte importante de actividad petrolera para la región.
“Tenemos entre treinta y cuarenta años más de trabajo por delante”, estimó.
Finalmente, remarcó que la clave estará en asumir los cambios con realismo y apostar a nuevas formas de desarrollo vinculadas tanto al petróleo como a otras energías.
“Tenemos que empezar a pensar distinto y preparar a las nuevas generaciones para eso”, concluyó.
De esta manera, el referente del IAPG planteó un escenario donde la capacitación técnica, la eficiencia operativa y la diversificación energética aparecen como elementos centrales para sostener el futuro productivo de la cuenca del Golfo San Jorge.