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Crece la preocupación por las estafas digitales y advierten sobre el impacto de la hiperconectividad en la vida cotidiana
Especial para InfoSur
Horacio Avendaño, especialista en cultura digital, en el programa InfoSur Radio, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, analizó el crecimiento de las estafas digitales y advirtió sobre cómo la hiperconectividad y el uso permanente de dispositivos tecnológicos modificaron hábitos cotidianos, niveles de atención y formas de vinculación social.
La entrevista se desarrolló en el marco de una jornada organizada junto al Ministerio Público Fiscal para abordar temas vinculados a ciudadanía digital y ciberseguridad.
“Las estafas digitales crecen de manera exponencial y con estrategias cada vez más sofisticadas”, afirmó Avendaño.
El especialista explicó que muchas veces las víctimas de este tipo de delitos atraviesan además una fuerte carga emocional y sentimientos de culpa.
“La primera reacción suele ser pensar qué hice mal o cómo me dejaron engañar”, sostuvo.
Según indicó, esa sensación termina generando miedo y desconfianza hacia el entorno digital, algo que considera especialmente preocupante en un contexto donde gran parte de la vida cotidiana ya se desarrolla a través de pantallas.
“Hoy prácticamente toda nuestra vida está mediada por dispositivos”, señaló.
Avendaño remarcó que el proceso de hiperconectividad comienza desde el mismo momento en que las personas se despiertan.
“La mayoría de la gente lo primero que hace al levantarse es mirar el teléfono”, explicó.
A partir de allí, describió cómo las plataformas digitales fueron ocupando cada vez más espacios de la rutina diaria.
“El diseño de nuestra vida cotidiana está profundamente atravesado por las plataformas”, afirmó.
Durante la charla, el especialista hizo foco en el impacto que esto genera sobre la percepción del tiempo y del espacio.
“Perdimos registro del tiempo que pasamos conectados”, sostuvo.
Incluso mencionó prácticas completamente naturalizadas, como revisar mensajes mientras se maneja, caminar mirando el teléfono o responder conversaciones durante actividades cotidianas.
“Vivimos haciendo múltiples cosas al mismo tiempo y eso genera un enorme agotamiento mental”, indicó.
En ese sentido, advirtió que la multitarea permanente produce un desgaste físico y cognitivo que muchas veces pasa inadvertido.
“Estamos funcionando casi como máquinas, con un nivel de interacción constante que nos agota”, expresó.
Otro de los ejes centrales de la entrevista fue el crecimiento de las modalidades de fraude digital impulsadas por inteligencia artificial.
Avendaño explicó que hoy los mecanismos de engaño alcanzaron niveles de sofisticación muy altos.
“Con apenas un fragmento de voz, la inteligencia artificial puede construir mensajes totalmente convincentes”, alertó.
Según indicó, esto vuelve cada vez más difícil identificar maniobras fraudulentas.
“Las herramientas de engaño evolucionan muchísimo más rápido que nuestras defensas”, sostuvo.
El especialista señaló que muchas de las estafas actuales se apoyan precisamente en la sensación de urgencia y en la automatización de las respuestas cotidianas.
“Vivimos tan acelerados que muchas veces actuamos sin detenernos a verificar”, explicó.
Como ejemplo, mencionó errores frecuentes en transferencias bancarias realizadas desde el teléfono mientras las personas manejan, caminan o hacen otras tareas simultáneamente.
“La sensación de inmediatez hace que tomemos decisiones sin prestar atención”, afirmó.
Avendaño sostuvo que las organizaciones delictivas trabajan específicamente sobre esos comportamientos humanos.
“El fenómeno de la ingeniería social apunta justamente a manipular emociones y hábitos cotidianos”, indicó.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de construir nuevos acuerdos familiares y sociales vinculados al uso de la tecnología.
“Tenemos que volver a generar códigos de seguridad y hábitos de cuidado”, señaló.
Entre las recomendaciones básicas, mencionó evitar atender números desconocidos, verificar identidades antes de realizar transferencias y desconfiar de mensajes que generen presión o urgencia.
También remarcó la importancia de no borrar evidencia ante una posible estafa.
“Muchas personas, por nervios o desesperación, terminan eliminando información clave”, explicó.
En ese sentido, destacó el trabajo que vienen realizando organismos judiciales y equipos especializados en delitos informáticos.
“El Ministerio Público Fiscal ya tiene unidades que trabajan específicamente estos temas”, indicó.
Sin embargo, reconoció que la velocidad con la que evolucionan las modalidades delictivas obliga a actualizar permanentemente las herramientas de prevención.
“La educación digital tiene que ser continua”, sostuvo.
Durante la entrevista, Avendaño también reflexionó sobre cómo cambió la relación humana con la desconexión.
“Hoy mucha gente siente ansiedad incluso durante un vuelo porque no puede revisar el teléfono”, señaló.
A partir de esa observación, consideró que la sociedad atraviesa una transformación profunda respecto a la forma de habitar el tiempo libre, los vínculos y la comunicación.
“No es solamente tecnología, es una modificación completa de nuestras prácticas sociales”, afirmó.
El especialista planteó además que muchas veces la ciudadanía aún no percibe plenamente la dimensión de estos cambios.
“Estamos atravesando transformaciones enormes y todavía no terminamos de comprenderlas”, expresó.
Finalmente, insistió en que el desafío principal será fortalecer la alfabetización digital y construir ciudadanía en entornos tecnológicos cada vez más complejos.
“No alcanza solamente con usar tecnología; necesitamos aprender a habitarla de manera consciente y segura”, concluyó.
De esta manera, el debate sobre ciberseguridad y ciudadanía digital vuelve a instalarse con fuerza en un contexto donde las estafas virtuales, la hiperconectividad y el uso intensivo de plataformas digitales ya forman parte central de la vida cotidiana.