Hidrógeno verde: Amigorena comparó el avance de Chile con las demoras que enfrenta Argentina
Especial para InfoSur
Víctor Amigorena, periodista especializado en el sector energético, en diálogo con InfoSur Radio, que se emite por Petroleros Jerárquicos, analizó el desarrollo de las energías renovables en la Patagonia y puso el foco en la diferencia de velocidad que observa entre Argentina y Chile. Mientras del lado argentino continúa pendiente la consolidación de un marco regulatorio para el hidrógeno verde, destacó que en la región chilena de Magallanes ya avanzan proyectos industriales vinculados a esa nueva cadena energética, entre ellos una iniciativa para producir amoníaco verde con una inversión anunciada de unos 11.000 millones de dólares.
La columna de Amigorena retomó una discusión que había atravesado previamente la programación de InfoSur Radio: qué posibilidades tiene la Patagonia de convertir sus excepcionales recursos renovables en una nueva actividad productiva.
El periodista recordó que décadas atrás también existía escepticismo respecto del desarrollo de la energía eólica en Chubut.
Con el tiempo, sin embargo, los parques comenzaron a multiplicarse y la provincia logró consolidarse como uno de los principales territorios eólicos del país.
Ahora, sostuvo, el nuevo desafío aparece alrededor del hidrógeno verde.
Del viento al hidrógeno
Amigorena repasó el camino recorrido por Chubut desde las primeras experiencias eólicas hasta la expansión posterior de los parques.
Recordó especialmente el impulso que significaron las políticas de promoción para conseguir inversiones y señaló que aquella experiencia demuestra que los grandes cambios energéticos requieren tiempo, pero también decisiones institucionales.
El siguiente paso podría ser el hidrógeno verde.
Sin embargo, consideró que Argentina avanza lentamente en la construcción de las condiciones necesarias para desarrollar esa industria a gran escala.
Durante la columna señaló que existe trabajo legislativo sobre un marco regulatorio nacional, aunque todavía resta avanzar en su tratamiento.
“Hay mucha gente que está trabajando, impulsando todo lo que tiene que ver con el hidrógeno verde”, reconoció.
El problema, agregó, es transformar ese impulso en decisiones concretas capaces de dar previsibilidad a las inversiones.
Magallanes muestra otra velocidad
Para ilustrar la diferencia, Amigorena llevó la mirada unos kilómetros hacia el oeste.
La región de Magallanes, en el extremo sur de Chile, comparte numerosas características naturales con la Patagonia argentina y viene avanzando en proyectos relacionados con energías renovables.
El periodista mencionó particularmente el proyecto de HNH Energy, que según la información presentada durante su columna obtuvo aprobación ambiental para desarrollar un complejo destinado a producir amoníaco verde.
La comparación resulta relevante porque ambos territorios disponen de un recurso eólico extraordinario.
La diferencia, según Amigorena, aparece en la capacidad de convertir ese potencial en proyectos concretos.
“Chile ha avanzado y muy fuerte”, sintetizó.
Una inversión anunciada de US$11.000 millones
Según los datos expuestos por Amigorena, el proyecto representa una inversión cercana a los 11.000 millones de dólares.
La iniciativa contempla un complejo industrial que incluiría producción de hidrógeno verde y su posterior transformación en amoníaco.
Para generar la energía necesaria se proyecta además la instalación de 194 aerogeneradores, junto con infraestructura para almacenar y exportar el producto final.
El periodista señaló que durante la etapa de construcción podrían generarse alrededor de 4.000 puestos de trabajo, mientras que una vez iniciada la operación quedarían cerca de 1.800 empleos asociados al funcionamiento del complejo.
La entrada en producción, según la información citada en la columna, está proyectada hacia 2030.
¿Por qué producir amoníaco verde?
La transformación del hidrógeno en derivados es una de las cuestiones centrales de esta nueva industria.
Amigorena explicó que el amoníaco verde se obtiene combinando hidrógeno producido mediante energías renovables con nitrógeno.
El producto puede utilizarse, entre otras aplicaciones, en la elaboración de fertilizantes, procesos industriales y como vector energético.
Pero existe además una razón logística.
Transformar el hidrógeno permite facilitar su almacenamiento y transporte hacia mercados alejados, una cuestión especialmente importante para regiones australes que proyectan producir energía destinada a la exportación.
Así, el negocio deja de consistir exclusivamente en producir electricidad mediante el viento.
Se empieza a construir una cadena que conecta energía renovable, hidrógeno, transformación industrial, logística y exportación.
Capital extranjero que busca reglas claras
Amigorena destacó que detrás del proyecto existen compañías y fondos internacionales.
Para el periodista, ese dato permite observar qué buscan los grandes capitales cuando analizan dónde instalar proyectos que necesitan inversiones multimillonarias y horizontes de varias décadas.
Su conclusión fue que la previsibilidad regulatoria ocupa un lugar central.
En ese contexto, durante la conversación surgió también la comparación con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones argentino.
Amigorena sostuvo que Chile consiguió atraer el proyecto sin contar con una herramienta equivalente al RIGI.
“La gente de la industria lo que pide son reglas claras del juego”, afirmó.
Desde su perspectiva, disponer de leyes estables y previsibles puede resultar tan importante como ofrecer incentivos fiscales.
Chubut tiene el recurso
La preocupación expresada por Amigorena no surge de considerar que Patagonia haya quedado fuera de la carrera.
Precisamente ocurre lo contrario.
Chubut posee algunas de las mejores condiciones eólicas del país y cuenta además con conocimiento energético, infraestructura y una extensa experiencia industrial.
Durante la columna mencionó reuniones mantenidas por representantes provinciales con actores internacionales interesados en la discusión sobre hidrógeno verde y recordó que existen dirigentes y organizaciones trabajando desde hace tiempo para impulsar el sector.
También anticipó que la Asociación de Transición Energética Sostenible (TES) presentará ante la Legislatura provincial un estudio realizado a pedido del Gobierno de Chubut.
Para Amigorena, esos avances son importantes y deben continuar.
Pero consideró que una de las definiciones centrales continúa dependiendo del Congreso Nacional.
La diferencia entre tener potencial y convertirlo en inversión
El caso chileno utilizado por Amigorena funciona finalmente como una advertencia para la Patagonia argentina.
Los recursos naturales pueden ser extraordinarios, pero no esperan indefinidamente a que aparezcan las condiciones políticas, regulatorias y económicas para aprovecharlos.
Del otro lado de la cordillera existe un territorio que también tiene viento, grandes extensiones y acceso al mar.
Y allí comienzan a aparecer proyectos que buscan transformar esas condiciones en inversiones industriales.
La comparación adquiere todavía más peso para Chubut porque la provincia atraviesa una etapa de transición en su histórica matriz hidrocarburífera.
El desafío no consiste solamente en demostrar que puede producir hidrógeno verde.
Consiste en conseguir que las inversiones necesarias para hacerlo elijan efectivamente esta región.
La experiencia eólica demostró que Chubut puede desarrollar nuevas fuentes de energía. Ahora, según planteó Amigorena, la discusión pasa por generar las reglas y tomar las decisiones necesarias para que la próxima oportunidad energética no avance más rápido del otro lado de la cordillera.