Rada Tilly impulsa un programa para fortalecer y sostener el
Avendaño advirtió sobre los riesgos de la censura digital y la ilusión de libertad en las redes
Especial para InfoSur
Horacio Avendaño, especialista en comunicación digital, en diálogo con InfoSur Radio que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, reflexionó sobre los desafíos que plantea el mundo digital para la libertad de expresión, el rol del periodismo y la forma en que las redes sociales están transformando la manera en que se construye la realidad cotidiana.
Durante su columna dedicada al análisis del ecosistema digital, Avendaño explicó que hoy la tecnología ocupa un lugar central en la vida diaria de las personas y atraviesa tanto las conversaciones familiares como los debates públicos.
“El mundo digital aparece hoy entre los temas más presentes en la vida cotidiana. Es imposible tener una conversación sin que aparezcan los teléfonos, las redes o la inteligencia artificial”, señaló.
En ese contexto, el especialista recordó que cada 12 de marzo se conmemora el Día Mundial contra la Censura en Internet, una fecha que invita a reflexionar sobre la libertad de expresión en el entorno digital.
Según explicó, las redes sociales ampliaron enormemente la capacidad de las personas para producir contenidos y difundir información.
Ese fenómeno dio lugar a lo que hoy se denomina “prosumidores”: usuarios que ya no solo consumen información sino que también la generan y la distribuyen.
Avendaño ejemplificó ese cambio con una escena cotidiana: un accidente de tránsito que antes requería la presencia de un periodista o un fotógrafo para ser registrado.
“Hoy si ocurre un hecho en una esquina, a los pocos segundos alguien ya tomó una foto con su teléfono y lo publicó. La construcción de la realidad se volvió inmediata”, explicó.
Sin embargo, advirtió que esa aparente libertad que ofrecen las plataformas digitales convive con mecanismos de control y censura que muchas veces operan de manera menos visible.
“En un mundo que parece absolutamente libre, también existe censura, muchas veces más sutil o más solapada”, sostuvo.
Para el especialista, uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el impacto que estas transformaciones tienen sobre el ejercicio del periodismo.
En ese sentido, mencionó que la reciente derogación del Estatuto del Periodista representa un cambio importante en las condiciones laborales del sector.
A su entender, esa decisión debilita garantías que históricamente protegían el trabajo de quienes ejercen la profesión.
“Eliminar ese estatuto implica quitar herramientas que protegían el ejercicio del periodismo y llevarlo únicamente al marco de la ley de contrato de trabajo”, explicó.
Avendaño consideró que estas transformaciones forman parte de tensiones históricas entre el poder político y el rol de los medios de comunicación.
“Limitar el trabajo del periodismo no es algo nuevo. Siempre existió una disputa de poder en torno a la libertad de expresión”, afirmó.
Otro de los aspectos que analizó fue la forma en que funcionan las redes sociales desde el punto de vista económico.
Según explicó, las plataformas digitales operan bajo una lógica mercantil que muchas veces entra en conflicto con los principios de la libertad de expresión.
“Las redes no se organizan a partir de una lógica de derechos, sino de una lógica de mercado”, sostuvo.
En ese marco, señaló que los contenidos que generan mayor interacción —especialmente aquellos asociados al conflicto, el odio o la violencia— suelen ser los que reciben mayor visibilidad dentro de las plataformas.
Esto se debe a que ese tipo de contenidos incrementa la participación de los usuarios y, por lo tanto, la monetización de las redes.
“Está demostrado que los contenidos que generan más interacción suelen ser los que contienen más violencia o más confrontación”, explicó.
Avendaño también abordó el impacto que tienen las redes en la reproducción de prejuicios sociales, particularmente en temas vinculados a género, raza o identidad.
Según señaló, la tecnología no genera esos prejuicios, sino que amplifica los sesgos existentes en la sociedad.
“La inteligencia artificial no inventa esos sesgos. Los aprende de los seres humanos”, indicó.
Para ilustrar ese fenómeno recordó uno de los primeros casos conocidos de discriminación en sistemas de inteligencia artificial, cuando un algoritmo clasificó a personas afroamericanas con etiquetas racistas debido a los sesgos presentes en los datos con los que fue entrenado.
Ese tipo de situaciones, explicó, demuestra que la tecnología refleja y amplifica las desigualdades que ya existen en el mundo real.
En ese sentido, advirtió que uno de los fenómenos más preocupantes es la reaparición de discursos discriminatorios en entornos digitales, especialmente entre jóvenes.
A pesar de que las nuevas generaciones crecieron en contextos culturales más abiertos, Avendaño sostuvo que las dinámicas de las redes sociales pueden reforzar discursos excluyentes.
“Las redes reproducen desigualdades que ya existen en la sociedad y muchas veces las amplifican”, señaló.
Finalmente, el especialista planteó que uno de los grandes desafíos de la actualidad es reconocer que gran parte de la vida social transcurre hoy en el espacio digital.
Según explicó, muchas personas pasan más de diez horas por día interactuando en plataformas digitales, lo que implica que ese entorno también debería ser considerado un espacio de ciudadanía.
Sin embargo, advirtió que todavía no existe un marco jurídico global que garantice plenamente los derechos de las personas dentro de ese universo.
“No tenemos algo equivalente a una constitución digital que garantice derechos en ese espacio”, concluyó.
En ese contexto, Avendaño consideró fundamental avanzar en una mayor conciencia sobre el funcionamiento de las plataformas y sobre las responsabilidades individuales que implica ejercer la libertad de expresión en el mundo digital.