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Adaptógenos y cannabis: nuevas herramientas para mejorar la calidad de vida en personas con autismo
Especial para InfoSur
Paula Saavedra, Psicopedagoga, en diálogo con el programa radial En Línea, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos Radio, profundizó en el uso de adaptógenos y cannabis como herramientas complementarias en el abordaje del autismo, destacando su potencial para mejorar la calidad de vida de las personas y sus familias.
La especialista explicó que este tipo de terapias forman parte de la llamada medicina integrativa, un enfoque que busca recuperar saberes tradicionales y combinarlos con avances científicos.
“No es una moda pasajera, es la necesidad de volver a lo natural para regular nuestro sistema”, señaló.
En ese sentido, detalló que los adaptógenos —sustancias naturales provenientes principalmente de hongos y algunas plantas— actúan sobre distintos sistemas del organismo, como el nervioso, el inmunológico y el hormonal.
Su principal función es generar equilibrio, lo que se traduce en mejoras en aspectos clave como el descanso, la concentración y la regulación del estrés.
“Lo que buscamos es mejorar la calidad de vida, no modificar la condición”, explicó.
Saavedra hizo especial foco en el autismo, al que definió como una condición del neurodesarrollo y no como una enfermedad.
“Es una forma distinta de percibir y de estar en el mundo, no hay una cura porque no es algo que deba curarse”, sostuvo.
En ese marco, el uso de cannabis medicinal ya se encuentra bastante extendido en el país, especialmente en familias que buscan alternativas para acompañar tratamientos tradicionales.
Ahora, los adaptógenos comienzan a incorporarse como complemento dentro de ese mismo camino.
Entre los más utilizados, mencionó la melena de león, el reishi y plantas milenarias como la ashwagandha, todas orientadas a mejorar el funcionamiento del sistema nervioso.
“Se combinan para favorecer la calma, el descanso y la regulación general del organismo”, indicó.
Uno de los aspectos destacados es que este tipo de abordaje suele involucrar a todo el entorno familiar.
“No es solo la persona con autismo, muchas veces hay un consumo familiar porque todos buscan mejorar su bienestar”, explicó.
En cuanto a la aceptación social, Saavedra señaló que los adaptógenos encuentran menor resistencia que el cannabis, principalmente por no tener efectos psicoactivos.
Sin embargo, aclaró que ambos forman parte de un mismo proceso de apertura hacia nuevas formas de entender la salud.
“El cannabis fue abriendo camino y ahora aparecen otras herramientas que se integran”, afirmó.
También remarcó que estas alternativas no deben pensarse como soluciones aisladas, sino como parte de un enfoque más amplio que incluye alimentación, hidratación y contacto con la naturaleza.
“No hay pensamiento mágico. Todo esto funciona mejor cuando se acompaña con hábitos saludables”, sostuvo.
En ese sentido, destacó el rol de organizaciones como Mamá Cultiva, que además de trabajar con cannabis, comienzan a impulsar el cultivo y uso de adaptógenos, generando espacios de formación para familias.
“Hay cursos y diplomaturas donde se enseña a cultivar y a incorporar estos recursos en la vida cotidiana”, indicó.
Finalmente, la especialista subrayó que el crecimiento de estas prácticas responde en gran parte a experiencias compartidas entre personas.
“Muchas veces llega por recomendación, por alguien cercano que lo probó y vio resultados”, explicó.
De esta manera, el uso de adaptógenos y cannabis se consolida como una alternativa dentro del campo de la salud integrativa, con foco en el bienestar y la calidad de vida, especialmente en contextos donde las respuestas tradicionales resultan insuficientes.