Vecinos de barrio Médanos afirman que las primeras obras redujeron el riesgo, pero reclaman completar el plan de intervención
Especial para InfoSur
Verónica Acosta, vecina del barrio Médanos, en diálogo con el programa radial En Línea, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos Radio, aseguró que las primeras obras ejecutadas tras el desplazamiento del Cerro Hermite ya permitieron disminuir significativamente el riesgo sobre el sector, aunque advirtió que todavía resta ejecutar una serie de intervenciones consideradas fundamentales para garantizar la estabilidad definitiva del terreno y la seguridad de las familias.
Durante la entrevista, Acosta explicó que la situación del barrio Médanos presenta características distintas a las de otros sectores afectados por el movimiento del Cerro Hermite.
Mientras algunos vecinos debieron ser relocalizados por el desplazamiento del terreno, en Médanos el principal desafío consiste en reducir el riesgo geológico mediante obras de ingeniería.
«Desde el principio dijimos que todos los barrios afectados necesitaban respuestas diferentes porque el grado de afectación no era el mismo», afirmó.
Según explicó, los estudios técnicos realizados por la consultora Hidatasa concluyeron que el barrio puede permanecer habitado siempre que se ejecuten una serie de intervenciones destinadas a estabilizar el cerro y controlar el escurrimiento del agua.
La primera de esas obras consiste en la construcción de un sistema de aterrazamiento mediante ocho escalones de aproximadamente cinco metros de altura.
Acosta indicó que esa intervención busca disminuir el riesgo de nuevos desplazamientos y mejorar el drenaje superficial del terreno.
«Con esta obra el nivel de riesgo baja considerablemente y nos permite convivir con una situación mucho más segura», señaló.
Si bien los trabajos comenzaron más tarde de lo previsto, la vecina destacó el avance registrado durante las últimas semanas.
Explicó que el aporte de maquinaria pesada permitió acelerar las tareas, incluso frente a un terreno con gran presencia de roca que dificultó las excavaciones.
«En pocas semanas lograron ejecutar varios escalones y modificar el escurrimiento del agua de lluvia en un porcentaje muy importante», sostuvo.
A su criterio, esa mejora ya pudo comprobarse durante las precipitaciones registradas recientemente.
«Las lluvias fuertes nos encontraron mucho más tranquilos porque el agua ya no se acumula como antes sobre el sector inestable del cerro», afirmó.
No obstante, remarcó que el aterrazamiento representa solo una parte del plan integral previsto para el barrio.
Entre las obras pendientes mencionó la impermeabilización del canal perimetral destinado a impedir que el agua infiltre las arcillas ubicadas debajo del barrio, consideradas uno de los principales factores de riesgo.
También señaló la necesidad de reconstruir el sistema pluvial que conduce el agua desde distintos sectores de Kilómetro 3 hasta la pileta decantadora de Santa Lucía.
Según explicó, parte de ese conducto quedó obstruido tras el movimiento del terreno y requiere una intervención específica para restablecer su funcionamiento.
«Todas esas obras forman parte de una misma estrategia y son necesarias para brindar una solución definitiva», indicó.
La entrevistada también describió cómo evolucionó la vida cotidiana del barrio desde los primeros días posteriores al deslizamiento.
Recordó que, tras la emergencia de enero, numerosas familias abandonaron sus viviendas por temor a nuevos movimientos.
Sin embargo, con el paso de los meses y el inicio de las obras, muchos vecinos comenzaron a regresar.
«Hoy el barrio volvió a tener movimiento. Se ven nuevamente autos circulando y chicos jugando en las calles. Esa imagen nos devuelve algo de tranquilidad», expresó.
Acosta reconoció que todavía existe preocupación por la finalización de los trabajos, aunque destacó que el clima social cambió respecto de los momentos más críticos de la emergencia.
En cuanto a la comunicación entre los vecinos, el Municipio y los equipos técnicos, señaló que hubo avances, aunque admitió que aún persisten momentos con escasa información.
«Hay etapas donde el diálogo funciona muy bien y otras en las que necesitamos conocer con mayor claridad cómo continúan las obras», sostuvo.
Asimismo, pidió fortalecer la participación de las empresas operadoras de la zona mediante el aporte de maquinaria pesada para acelerar las tareas pendientes.
Explicó que aún resta sellar numerosas grietas superficiales que favorecen la infiltración del agua y pueden afectar no solo a Médanos, sino también a otros sectores ubicados aguas abajo.
«No es un problema exclusivo de nuestro barrio. Todo el sistema necesita ser estabilizado para proteger a la comunidad», afirmó.
Finalmente, insistió en que los vecinos continúan acompañando el proceso con expectativa y esperan que las intervenciones previstas concluyan en los próximos meses.
«Lo importante es que todas las soluciones comprometidas puedan concretarse para que las familias recuperemos definitivamente la tranquilidad», concluyó.
De esta manera, el barrio Médanos comienza a dejar atrás la etapa más crítica provocada por el desplazamiento del Cerro Hermite, aunque sus vecinos sostienen que la consolidación de esa recuperación dependerá de la ejecución completa de las obras de estabilización previstas por los equipos técnicos.