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Un informe privado muestra señales de deterioro económico y una creciente diferencia entre la percepción de los sectores de altos y bajos ingresos
Especial para InfoSur
Alejandro Jones, analista económico, en el programa InfoSur Radio, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, analizó los últimos datos del Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella y advirtió sobre señales de estancamiento económico, caída en las expectativas de amplios sectores de la población y diferencias cada vez más marcadas entre los distintos segmentos sociales.
Durante la entrevista, el economista repasó los principales indicadores difundidos por el Observatorio de la universidad y explicó cómo estos estudios permiten medir no solo variables económicas, sino también el estado de ánimo social frente al presente y al futuro.
“Estos indicadores vienen mostrando con bastante precisión cómo percibe la sociedad la situación económica y las expectativas que tiene hacia adelante”, señaló.
Jones destacó especialmente dos datos que se publican mensualmente: el Índice de Confianza del Consumidor y las expectativas inflacionarias.
Según explicó, ambos se han transformado en herramientas ampliamente utilizadas por economistas, empresas y analistas para anticipar comportamientos sociales y económicos.
“El índice de confianza muchas veces termina reflejando fenómenos que después aparecen incluso en los resultados electorales”, afirmó.
Respecto de las expectativas de inflación, indicó que los relevamientos muestran una relativa estabilidad desde mediados de 2025.
“La población viene proyectando una inflación cercana al 33 o 35 por ciento anual desde hace varios meses”, explicó.
Si bien remarcó que esos niveles son muy inferiores a los observados durante los momentos más críticos de la inflación reciente, advirtió que siguen siendo elevados para una economía que pretende consolidar procesos de inversión y crecimiento.
“Puede parecer poco si lo comparamos con años anteriores, pero sigue siendo un número alto para cualquier economía”, sostuvo.
Jones recordó además que recientemente el Fondo Monetario Internacional realizó observaciones sobre la metodología utilizada para medir la inflación en Argentina.
“El propio FMI sugirió revisar algunos aspectos metodológicos del índice de precios al consumidor”, indicó.
Según explicó, cualquier modificación en ese indicador tiene impacto directo sobre múltiples variables económicas.
“No cambia solamente la inflación; también afecta jubilaciones, programas sociales, pobreza y distintos mecanismos de actualización”, señaló.
A partir de allí, el analista se concentró en los datos vinculados a la confianza de los consumidores.
Uno de los puntos que más llamó la atención fue el comportamiento desigual registrado entre distintas regiones del país.
“En el interior la confianza se mantiene prácticamente estable, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires muestra una recuperación y en el Gran Buenos Aires continúa deteriorándose”, explicó.
Jones consideró que esa diferencia refleja realidades económicas y sociales muy distintas.
“No todos los sectores ni todas las regiones están viviendo el mismo proceso”, afirmó.
Al analizar la composición interna del índice, destacó que la situación personal de las familias continúa mostrando señales negativas.
“La percepción sobre la economía familiar sigue cayendo”, sostuvo.
En cambio, explicó que las expectativas sobre la situación macroeconómica general presentan una leve mejora.
“La gente ve un poco mejor la macro, pero no necesariamente siente esa mejora en el bolsillo”, indicó.
Otro dato relevante surgió al observar la disposición de las personas a realizar compras importantes o inversiones de largo plazo.
Según explicó, ese componente aparece actualmente estabilizado.
“No hay una recuperación fuerte, pero dejó de caer”, señaló.
Para Jones, este comportamiento refleja una sociedad que todavía observa incertidumbre respecto de su futuro económico.
“La gente sigue siendo muy cautelosa cuando piensa en comprar bienes durables o asumir compromisos financieros importantes”, afirmó.
Uno de los aspectos más llamativos del informe fue la diferencia de percepción entre los sectores de altos ingresos y aquellos de menores recursos.
Según los datos analizados durante la entrevista, los hogares de ingresos altos registraron una caída en sus niveles de confianza tanto en la comparación mensual como interanual.
“Los sectores de mayores ingresos muestran hoy una percepción más negativa que meses atrás”, explicó.
Por el contrario, los segmentos de menores ingresos exhibieron una mejora reciente en sus expectativas.
“Los hogares de ingresos bajos muestran una recuperación en los indicadores de confianza”, sostuvo.
Jones vinculó este comportamiento con transformaciones observadas anteriormente en el mercado laboral.
En particular, recordó que durante los últimos meses algunos sectores vinculados al trabajo informal mostraron una evolución de ingresos más favorable que ciertos segmentos del empleo formal.
“Parte de esa mejora puede estar relacionada con la recuperación de algunos ingresos informales”, indicó.
Según explicó, quienes desarrollan actividades independientes o trabajos no registrados poseen mayor capacidad para ajustar rápidamente sus ingresos frente a cambios de precios.
“En algunos casos lograron adaptarse más rápido que los trabajadores registrados”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que esto no implica necesariamente una mejora estructural de las condiciones laborales.
“Muchas veces esos ingresos crecen porque se trabajan más horas o porque las condiciones son más precarias”, advirtió.
Durante la charla también se abordó el contexto general de la economía argentina y los efectos sociales de los ajustes implementados durante los últimos años.
Jones sostuvo que los datos muestran una sociedad que todavía no percibe una mejora significativa en su situación cotidiana.
“Cuando uno observa la economía familiar, la sensación sigue siendo de deterioro”, expresó.
Como ejemplo, mencionó que muchas familias experimentan una reducción constante de su capacidad de consumo y una mayor dificultad para llegar a fin de mes.
“La percepción de que los ingresos alcanzan cada vez menos aparece reflejada en distintos indicadores”, señaló.
A pesar de ello, consideró que parte de la población mantiene expectativas moderadamente optimistas respecto a la evolución futura de la economía.
“Hay sectores que todavía creen que la situación puede mejorar en los próximos meses”, afirmó.
Para el economista, esa combinación de dificultades presentes y expectativas futuras explica muchas de las contradicciones que hoy aparecen en los distintos estudios de opinión.
“Los datos muestran una sociedad atravesada por sensaciones muy distintas según el sector social que se observe”, sostuvo.
Finalmente, Jones remarcó la importancia de seguir de cerca estos indicadores para comprender procesos económicos que muchas veces no aparecen reflejados únicamente en estadísticas tradicionales.
“La confianza del consumidor ayuda a entender cómo está pensando la sociedad y hacia dónde cree que va la economía”, concluyó.
De esta manera, los últimos relevamientos económicos muestran una realidad compleja, marcada por expectativas inflacionarias todavía elevadas, diferencias crecientes entre sectores sociales y una percepción económica que continúa lejos de reflejar una recuperación generalizada en el bolsillo de las familias argentinas.