LA MUNICIPALIDAD DE SARMIENTO DESARROLLA TALLERES DE CAPACITACIÓN LABORAL EN
Nació una estrella o por fin apareció el gran perdedor: La Casta argentina
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.
Concluyeron las PASO y con ello la primera encuesta seria y objetiva acerca de qué pensamos los argentinos. Fuera de pronósticos, hoy por primera vez se develó el misterio. Se cumplió una vez más, desde hace 40 años de democracia el acto más revolucionario e igualitario que podemos realizar: Votar en una elección donde cada ciudadano vale un voto, sin interesar niveles económicos, sociales, culturales, de preferencia sexual, etc. El domingo fuimos todos absolutamente iguales entre sí, para elegir y ahí está la legitimidad e importancia de su resultado. Ayer no existieron unos y otros sino un solo “nosotros”.
Nadie duda a esta altura, que la estrella de la noche fue la sorpresa de Milei, opacando el aplastador triunfo de Patricia Bullrich en una pésima elección de Juntos por el cambio y la peor elección del peronismo, quedando en tercer lugar por primera vez en su historia. Sin embargo, hoy lunes, pasaron los festejos del domingo y nos toca la hora de analizar que ocurrió y qué podemos esperar en el largo camino al 22 de octubre.
En lo formal, las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) consagran las fórmulas que competirán en las presidenciales próximas, que como dijimos funcionaron como una gran encuesta nacional sobre la tendencia del electorado, frente a la confirmación de una absoluta incapacidad de las encuestas para presagiar sus resultados.
Todos teníamos hasta el domingo, una enorme esperanza que el proceso electoral que se inició podía marcar una bisagra en la política argentina, con una sociedad que parece haber llegado al límite de su paciencia y ello se cumplió para sorpresa de unos y pesar de otros.
Con el diario del lunes, ya sabemos que Milei se impuso en totalidad de votos (30,6%) a Juntos por el cambio, que en su conjunto obtuvo el 28,27% y quedó consolidada como tercera fuerza, Unión por la Patria, con un 27,26%, con un 97 % de las mesas escrutadas de todo el país.
A la hora de definir los candidatos, ya sabemos quiénes competirán en octubre, con chances electorales: Milei, Patricia Bullrich y Massa, en la carrera presidencial. De estos tres candidatos, salvo la sorpresa que alguno gane en primera vuelta, quedarán los dos más votados para el Ballotage, el 22 de octubre.
Fuera de los datos, lo más relevante del domingo, es que se produjo un verdadero cambio de liderazgos. Es la primera vez en casi 20 años que, en vez de una transición entre dos grandes coaliciones, una en retroceso y otra que se pensaba en aumento, surgió otra opción más votada: Milei. En 2011, Cristina y Amado obtuvieron un 50,2% en las PASO. Lo mismo sucedió en 2015, donde Scioli y Zannini ganaron con el 38,6 % al igual que Alberto y Cristina en el 2019 con un 47,8%. Hoy la opción más votada fue Milei con el 30,6% de los votos, porcentaje realmente bajo para el ganador, triunfando el escenario que Cristina siempre analizó desde un comienzo, superando así a todos los analistas de nuestro país. El famoso escenario de los tres tercios, hipótesis que se cumplió con absoluta claridad: 30,6 %, seguido por 28,27% y un 27,26%, a lo que agregaría como veremos un 30% de abstencionismo.
Esta paridad, entre los tercios, queda más claro en cantidad de votos: Patricia Bullrich, como Juntos por el Cambio, quedó a 500 mil votos de Milei, Massa quedó a 700 mil votos del primero y solo los separa de Juntos por el cambio una exigua diferencia de 200 mil votos.
También se consolida otro resultado objetivo, que es el número de la abstención en la primera elección nacional, que no difiere en lo sustancial con lo que venía pasando en las distintas elecciones provinciales y determina que un 30 % de la sociedad, prefiere no expresar su opinión o, mejor dicho, la expresa de una nueva manera, sin concurrir a las urnas. Este dato, casi inadvertido en los procesos electorales desde el advenimiento de la democracia, vino en aumento y hoy tienen una relevancia mayúscula no solo por su volumen, sino principalmente porque hoy representan una forma de pensar, sea simplemente apatía, sea bronca, sea indiferencia o algo peor, resignación. Con este resultado, apareció un cuarto ganador, el abstencionismo. Seguramente desde ahora, los candidatos advertirán el fenómeno y comenzarán también a hablarles a este importante sector de la sociedad, que eligió esta forma de expresión, no expresándose.
Qué paso con Libertad Avanza, que avanzó tanto que se transformó en la estrella del domingo. Milei como un outsider –individuo que se presenta a elecciones sin carrera política previa-, tuvo a su favor la crisis socio económica que permitió su aparición y el voto obligatorio que le dio la oportunidad de posicionarse con un 30 % del electorado. Mas allá de su perfil controvertido, no hay duda de que supo cómo seducir fundamentalmente la bronca de lo más jóvenes. Sin embargo, ese esfuerzo, no logró seducir a aquellos que decidieron “no votar”. Ahora bien, el porcentaje alcanzado, ¿es un triunfo? Depende. Sin duda fue el triunfador de la elección y posiciona su liderazgo en la carrera para octubre. Sin embargo, de ahora en adelante comenzarán las incógnitas, en especial la duda sino será fácilmente fagocitado por Juntos por el cambio y principalmente el liderazgo de Patricia Bullrich, cuyo discurso puede resultar mucho más seductor a la hora de las elecciones generales.
Unión por la Patria, sufrió un fuerte revés, como era más que lógico, pero sigue siendo competitivo para octubre.? Más allá del definitivo declive del kirchnerismo, el Peronismo en su conjunto, nunca hasta ahora, había encontrado un piso electoral inferior al 38%. Esta vez, ese piso está en el 27%. Si hablamos de candidatos, ese piso, disminuye al 21 % obtenido por Massa, quedando la enorme incógnita de que hará el sector que apoyó a Grabois, su contrincante, donde a diferencias de Juntos por el cambio, aquí, no hay separación en sus votantes en el “cómo”, sino que las diferencias son profundamente ideológicas y de concepción del espacio político. Aun así, no todo es “negro” para el espacio: Obtener este magro resultado, en el estado en que la propia coalición gobernante, está dejando a la argentina, es casi milagroso. En contra del milagro y camino a octubre, todo indica que la economía, continuará su deterioro, en especial, la inflación, nada hay planificado para mitigar la inseguridad y por, sobre todo, no hay gobierno. Lo más probable es que difícilmente, el milagro pueda sostenerse de cara al 22 de octubre, por más miedo que postule la coalición gobernante, como estrategia de campaña, con un candidato que la opinión pública define utilizando una sola palabra como: Panqueque, falso o traidor.
El dato más interesante del domingo es la desastrosa elección que protagonizó Juntos por el cambio, cuyo resultado ninguna encuesta presagió y creo que fue el gran derrotado de la noche al menos como estructura partidaria. Venían a comerse los chicos crudos y se les atragantó el menú. Y todavía, no vino lo peor para ellos. Mas allá de los gestos de un Bunker en común, la foto de todos juntos y los discursos de unidad, a partir de ahora, comenzaremos a ver de cara a octubre que sucede dentro del espacio, en términos de consolidación de lo adquirido y su crecimiento o no hasta octubre.
El nudo del domingo siempre estuvo centrado en el duelo entre Patricia Bullrich y Rodríguez Larreta o, dicho de otro modo: El “cambio es todo o nada” frente al modelo “aperturista dentro de la casta”, utilizando terminología de Milei, sin embargo éste último les arruinó la fiesta. Fuera de este colado que arruinó los festejos, Patricia Bullrich se impuso con absoluta comodidad a la casta del PRO. A partir de ahora será Patricia Bullrich quién impondrá su impronta en la campaña, influenciará decididamente en el futuro programa de gobierno y elaborará en especial el paquete de medidas de una futura reforma, si se alza con la victoria electoral. Aquí también, comienza un nuevo liderazgo que analizaremos cómo se comporta camino a octubre.
En todos los casos en esta elección, estamos frente a una oferta electoral que se enfoca en el debate de personas, de nombres propios, en lugar de priorizar las ideas y los problemas de fondo: El domingo, los “quiénes” fueran más importantes que los “cómo” y los “qué”, análisis que consolida definitivamente, la emocionalidad a la hora de votar.
Milei y también Patricia Bullrich, en menor medida, el domingo ganaron contra “todos los que no podían perder”, en términos de estructuras partidarias, de apoyos políticos, de obscenos recursos de campaña, etc. Ambos, en su medida, le ganaron a la Casta.
Esta última reflexión, nos introduce al verdadero centro de nuestro análisis. El domingo se consolidó o no un cambio de liderazgos en la argentina.?
¿El domingo efectivamente nacieron “nuevas estrellas”, con perfiles propios de liderazgo que modificaran la carrera electoral el 22 de octubre?
Ahora sí, de cara a la elección general de octubre, quedaron definidos los nuevos liderazgos. Milei, con todas sus controversias, es un nuevo líder con perfiles muy interesantes a la hora de captar más votos de los efectivamente obtenidos. Patricia Bullrich, también se consagró como otra clara líder de su espacio, iniciando desde hoy su impronta para seducir al resto de la sociedad. Del otro lado, Massa, con su pragmatismo y ductilidad, es otro líder para temer, que puede correrse a la derecha, a la izquierda, al centro, con un abanico de argumentos, que hace temblar a cualquier candidato que tenga que competir con él, aunque arrastra su pasado, sintéticamente resumido en esas tres palabras: Panqueque, falso y traidor.
Usualmente un liderazgo político se asocia con la capacidad que tiene una persona de mandar sobre otros y lograr que estos cumplan lo que ese líder pretende, no solo, de cara al proceso electoral en sí mismo –es decir, ganar las elecciones-, sino después de ellas, para presagiar qué capacidad tiene ese político, para conducir una nación como la Argentina en esta etapa crítica que le tocará gobernar.
Lo primero que se despejó el domingo, era la incómoda dicotomía entre líder o un mero “nuevo gestor”. Rodríguez Larreta quedó en el camino junto a su falta total de liderazgo, abriendo paso a la única candidata que venía demostrando tenerlo. Ahora, las dudas se posicionan en otro lado. Será capaz de retener al otro sector de Juntos por el Cambio.? Será capaz de eclipsar al liderazgo de Milei, ahora triunfador del domingo.? Y lo más interesante, será capaz de movilizar el abstencionismo a su favor.?. En el logro o fracaso de esta difícil empresa, está el abanico de posibilidades de octubre, desde ganar en la primera vuelta o perder las elecciones.
De cara al 22 de octubre, ya con los candidatos elegidos, comenzaremos a preguntarnos: Quién tiene la credibilidad suficiente que supere el descrédito de la política actual.? ¿Quién puede mostrar la Honestidad suficiente para con sus votantes? Quién tendrá la Capacidad de comunicación suficiente por sí misma, para transmitir sus emociones, manteniendo una coherencia entre lo que dice y lo que ha hecho en su trayectoria política, personal y profesional, que se proyecte a su futuro gobierno. Quién ha sido coherente con los valores, al punto que los ciudadanos crean en la posibilidad de una sociedad distinta.? Quién tendrá la suficiente empatía, firmeza y humildad, que permitirá mostrarse cercana a los problemas principales de los ciudadanos, mostrando una enorme empatía hacia ellos.
En el fondo, la gran pregunta, es saber quién podrá transformar su liderazgo en “personalismo”. Porqué hago la distinción.? Sencillo, la aparición de un nuevo personalismo tendrá capacidad de ganar en la primera vuelta, reteniendo no solo el voto alcanzado que por sí solo no sirve para ganar, sino para polarizar y arrastrar el voto a otras fuerzas y fundamentalmente, movilizar a ese gran sector desencantado que se expresó en las abstenciones. Aquí comienzan las dudas sobre uno y otro candidato, tanto sobre Milei como sobre Patricia. Es cierto que Bullrich, edificó toda su campaña en la demostración de esa cualidad. Arrancó desde abajo, sin ninguna estructura visible, vaciada de los recursos públicos y del aparato partidario, fue ganándose espacio en base a una nueva alianza, pero esta vez, directa con el electorado. En este sentido, les ganó a los que jamás podían perder, aún con el apoyo del expresidente Macri, que por algunos momentos se dudaba si era aliado o salvavidas de plomo. Sin embargo, Milei posee casi las mismas características y cuenta con más apoyo del sector joven, que constituyen casi el 56% del electorado, si colocamos el tope en los 45 años.
Quién de los ahora candidatos, transformará su nuevo liderazgo y su eventual conversión en personalismo, para que, en miras a octubre, trasciendan la identificación que las propias instituciones políticas laos hicieron nacer –Juntos por el Cambio-, por ejemplo. Por ahora todo es incógnita. Esto recién arranca.
No podría abandonar este análisis, sin decir algo de la influencia de las Corporaciones, más precisamente de los Sindicatos y Organizaciones sociales. En este sentido tanto Milei como Patricia, arrasaron con todas ellas. Solo como ejemplo, basta citar el último acto organizado por la CGT la semana pasada en apoyo a Massa. La entidad sindical, otrora columna vertebral del Movimiento Nacional Justicialista, caracterizada históricamente por su poder de convocatoria y movilización, se mostró orgullosa al reunir apenas 10.000 personas en un microestadio, ejerciendo una influencia casi nula en el magro resultado obtenido. Algo similar, ocurrió con el discurso “anti derecha”, de los movimientos sociales, de la izquierda, supuestamente representantes de casi la mitad de una argentina empobrecida e indigente. El dato es interesante, porque son ellos en su conjunto los que prometen una resistencia cuasi violenta hacia el cambio.
Para ir terminando, el domingo también se vio, que los medios de comunicación y las redes sociales son cada vez más el lugar de convergencia de la vida pública, superando claramente a las estructuras partidarias y las corporaciones. Es más, probablemente los Partidos políticos y frentes electorales, no vuelvan nunca más a ser lo que fueron: “SOLO 4 de cada 100 jóvenes de menos de 30 años milita en un Partido Político”. El dato es terrorífico. Los Partidos Políticos son cáscaras vacías que solo permiten proponer candidatos sin participación interna. Y que hablar de la expresión de la espontaneidad de la ciudadanía en la campaña. Los micros escolares, que simbolizaron durante décadas los períodos de campaña casi brillaron por su ausencia, porque la gente no quiere ir, sea porque se aburre, porque no entiende para qué va o para evitar la vergüenza de ser abordada por los movileros de televisión y no saber qué responder a sus preguntas. El resultado, como la gente ya no va a donde están los políticos, ahora son los políticos los que se mueven para conectar con las personas, a través de un nuevo método: las caravanas.
El resultado del domingo nos está mostrando la aparición de un ciudadano con un nuevo perfil, así como de líderes, que tal vez superen a las instituciones políticas y comiencen a construir una relación diferente con sus adherentes. Acaso será un “nuevo populismo”, entendido como una relación directa del líder con sus adherentes, sin mediación institucional de los Partidos Políticos clásicos. Que pregunta, para ver una respuesta camino a octubre.
Por hora, todo incógnita, pero desde hoy con muchísima esperanza en la recuperación de una argentina que ya no permite otro fracaso pero que hoy nos abre definitivamente la esperanza de que cambie.
