Ola Rada Tilly 2026 consolidó una propuesta integral con más
Los une la patria, el terror, el espanto y ahora el Pacto del 25 de mayo
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
Como sucede cada semana Milei nuevamente me sorprendió con un nuevo capítulo de su “Caos constructivo”, como algunos explican la conducta del nuevo presidente.
La semana se inició con el conflicto del gobernador Nacho Torres de Chubut, quién frente a una retención de 13.500 millones de pesos de coparticipación amenazó con interrumpir el suministro de petróleo y gas de su provincia y la respuesta presidencial no tardó: Nachito hace lo que tengas que hacer. “Yo no freno nunca. Acelero siempre”.
Lo llamativo de la amenaza fue el apoyo de sus pares patagónicos y casi inmediatamente el apoyo de todos los gobernadores del país con excepción de Tucumán incluyendo al Jefe de Gobierno de Buenos Aires. Si bien la reacción del Presidente fue inmediata y lógica, acusarlos ahora a todos de “gastadores seriales” y “degenerados fiscales”, la espontánea reacción de unidad también despertó alertas en el análisis político nacional. ¿Qué sucedió que por primera vez se juntaron con tanta facilidad y premura todos los gobernadores argentinos contra el poder central de la Nación? Acaso habrá sido la defensa de un oculto espíritu federal tan mancillado desde 1820; o habrá sido el repentino espíritu democrático y republicano de un montón de gobernadores, muchos de ellos caudillos autoritarios de fuste y vieja data. Creo que con una amarga desilusión simplemente los gobernadores rápidamente se juntaron y reaccionaron por un irrevelable terror y pánico de que este loco de Milei ahora venga por todos nosotros. Solo nos quedaría entonces por analizar si esta sensación de espanto viene precedida de buenas intenciones. ¿Reaccionaron en defensa de la democracia y sistema republicano o solo reaccionaron por miedo que afecten sus “cajas” y formas de hacer política?
Analicemos el conflicto de Chubut para despejar la difícil incógnita. Arranquemos explicando que Chubut es la provincia con más deuda por habitante de todo el país.
¿Qué sucedió entonces para un conflicto tan sorpresivo y con tanta agresividad? Error de cálculo, inmadurez política, pulseada de poder, extorsiones cruzadas, etc.
Comencemos explicando que Chubut había sido favorecido por el excandidato y exministro Masa, amigo de Arcioni, de un refinanciamiento colosal de su deuda con el FFDP de los meses de septiembre, octubre y noviembre del 2023, para posibilitar la continuidad de la fiesta de endeudamiento del exgobernador hasta llegar al récord de 119 mil millones de pesos en febrero de 2024. Esa deuda, como las demás provincias endeudadas se garantizan con la coparticipación automática que reciben de Nación, cuya última oportunidad vencía, en el caso de Chubut, el último día hábil de enero de 2024.
A sabiendas de lo que iba a suceder, el gobierno de Chubut solicitó el 15 de diciembre una refinanciación de las cuotas vencidas de diciembre y enero del 2024, que Nación no les descontó de la coparticipación a Chubut y ofreció la posibilidad de reprogramar todo su endeudamiento con un título de deuda garantizado con regalías petroleras que la provincia estaba autorizada a emitir con la ley de emergencia que recientemente le había aprobado la Legislatura provincial. Para que se entienda, la propuesta era y es pagar con otro título refinanciando la deuda para adelante o dicho en criollo, no pagando y después vemos.
En el interín del inicio de esta negociación sucedieron algunos hechos que resintieron el diálogo. Por un lado, uno de los diputados del joven Torres había votado en contra de la ley ómnibus en particular -el petrolero Loma- y Torres habría obtenido una medida cautelar de la Justicia Federal de Chubut para evitar la quita del subsidio al transporte provincial. Es lógico que ambas cosas no cayeron bien en la “equilibrada” personalidad del Presidente. En consecuencia, lo que sucedió con posterioridad estaba cantado: El gobierno nacional ignoró el pedido de refinanciación, el BCRA no autorizó hasta el día de hoy el título de deuda lanzado por Chubut y automáticamente ejecutó la cláusula que permite la retención de la coparticipación por la cuota vencida del Fondo Fiduciario que el mes de febrero ascendía a 13.500 millones de pesos.
Todo lo que sucedió después, son explicaciones sesgadas del suceso intentando cada uno quedarse con la razón en una disputa que solo obedeció a “disciplina ejemplar” con argumento jurídico. Con absoluto respaldo jurídico el gobierno nacional adoptó la más burda, increíble e irritable solución: descontar la deuda como si estuvieran en una simple relación entre privados. Fue una violación de la “buena fe federal” como lo sintetizó el Juez federal Sastre en su posterior resolución cautelar.
El efecto simpatía causó escalofríos en todos los gobernadores provinciales. Más de 10 provincias argentinas están en la misma posición que Chubut, entre ellas Chaco, Salta, Jujuy, Tucumán, Santa Cruz y Tierra del Fuego. A la deuda chubutense récord de 119 mil millones, le sigue Tucumán con 72 mil millones, Chaco con 63 mil millones, Salta con 55 mil millones y sigue la lista sin parar.
Lo que no estaba en los cálculos de nadie fue la desmedida amenaza de Torres a la que se plegaron el resto de los gobernadores patagónicos. “Si mantienen en descuento el miércoles cortamos los envíos de petróleo”. La respuesta presidencial como era de esperarse escaló en la apuesta y en el tono: Este chico no sabe comprender un contrato y tampoco ha leído el Código Penal, que haga lo que quiera.
Aunque la situación parezca risueña y divertida, es extremadamente grave, no por la amenaza y posición de ambos interlocutores sino por la imagen que proyecta hacia la economía, hacia la convivencia política y hacia el futuro. Torres no podía cumplir su amenaza, porque Chubut tiene el dominio originario del recurso petrolero pero una vez concesionado a lo único que tiene derecho es a las regalías. El petróleo extraído no es de Chubut sino de la empresa concesionaria. Sin perjuicio de ello, su alianza con los sindicatos de la actividad podría hacer efectiva la misma, pero ya no por parte de la provincia sino a través de un conflicto gremial de consecuencias desconocidas. Sin embargo, la cordura sindical superó a la política y el mismo lunes el titular del Sindicato de Petroleros privados más importante del país, que abarca nada menos que Neuquén, Río Negro y La Pampa (casi el 75% de la producción petrolera nacional y casi el 100% de no convencional), tomó distancia del conflicto de Torres. Si bien es legítimo el reclamo debe resolverse por sus propios canales: la política o la justicia.
Por suerte, el Juez Federal de Rawson más allá de las dudas que pueda despertar su resolución, en velocidad, en su cuestionada competencia y en sus fundamentos, puso un paño frio al conflicto al decidir en una medida cautelar que la Nación deberá abstenerse de descontar en el futuro las cuotas de la coparticipación automática rechazándole a Chubut la posibilidad de recuperar lo descontado y obligando a ambas partes a continuar con el diálogo de renegociación. Raro que la Justicia obligue a lo que la política no debió abandonar nunca: el diálogo.
Si existía la incógnita de lo que significó el suceso, el Presidente lo despejó con su siguiente jugada. Dio de baja el Fideicomiso denominado Fondo de Fortalecimiento de la Provincia de Buenos Aires creado en 2020 por Alberto Fernández con la coparticipación que se le había quitado a la Ciudad de Buenos Aires. Todo un mensaje hacia todo el resto de los gobernadores. No hay duda de que a los muchachos los une el espanto y no la solidaridad. No hay duda también que se hacen los distraídos para realizar sus propios ajustes provinciales. Por más que anuncien con bombos y platillos los esfuerzos que vienen haciendo, como lo hizo públicamente el gobernador Torres, todos sabemos que solo es maquillaje. Por eso el terror que corre por sus venas.
Sin embargo, aunque por suerte “bajó la espuma”, la anécdota nadie la olvida. Seguro el primero que no olvida es Milei y habrá que seguirlo de cerca de acá en adelante pero también se extiende a todos los gobernadores que, en la práctica, en menos de dos meses recibieron el más histórico recorte de sus ingresos.
Lo cierto es que a mediados de la semana todo parecía volver a la calma, pero todavía estaban en el horizonte los nubarrones de tormenta del discurso de Milei ante el Congreso reunido en Asamblea legislativa para el inicio de sus sesiones ordinarias.
Si bien hubiera sido preferible que el Presidente hubiera copiado a Hipólito Yrigoyen que directamente no concurrió al inicio de sesiones e hizo leer a otro un breve discurso de cuatro párrafos para inaugurar el período legislativo de un Congreso al que denominaba “aguantadero conservador” que solo pretendían continuar sus privilegios, vicios y corrupción; Milei eligió como era lógico una puesta en escena fabulosa, que se inició con el cambio de horario de su discurso para las 21 horas para que todos los ciudadanos puedan verlo y escucharlo. Y no solo eso. Quería que también vean y escuchen la reacción de los legisladores mientras ello acontecía.
Está claro que fue “la noche de Milei”. Durante 73 minutos sin levantar la vista, ni levantar el tono de su voz, desarrolló su show que comenzó con el discurso de la herencia, continuó con la perspectiva económica, todo rodeado por la estética que Milei les impone a sus presentaciones. Fue duro con todos, pero no agresivo y concluyó con un “jaque mate” a toda la política: El Pacto del 25 de mayo, con un decálogo de propuestas que prácticamente nadie puede resistir o criticar. Al instante de su finalización la mayor parte de aquellos gobernadores que hacía apenas 48 horas estaban en pie de guerra todos aceptaron la invitación y festejaron la iniciativa. El jefe del Radicalismo en diputados adhirió a la propuesta, al igual que el mismo Mauricio Macri que comprometió su apoyo y participación del Pro. Solo mereció el silencio una parte del Radicalismo representado por Losteau y la preocupación de una parte importante del Peronismo, al verse doblegados por los festejos, apoyos y algunos tímidos silencios.
El Presidente terminó su semana marcando la agenda de la mejor manera no sin antes advertir que “si quieren conflicto, tendrán conflicto”. Detrás de un discurso astuto Milei mantiene su estilo: o están de acuerdo con el pacto y el cambio o será la nada. No propone la construcción de un gran acuerdo nacional sino simplemente la adhesión irrestricta a un contrato ya escrito de antemano. En mi humilde análisis mantengo una duda persistente en saber si se puede gobernar en base al miedo, la locura y el disciplinamiento de sus adversarios, a la tensión discursiva permanente y extrema, a una mano dura económica sin importar las consecuencias todo ello unido a su batalla cultural.
No tengo duda que la grieta que promueve Milei todos los días le conviene, lo beneficia y la aprovecha. Es más, el famoso escenario de los tres tercios que dominó la competencia electoral en 2023 ya no existe. Hoy es “Milei si o Milei no”. Sin embargo, ¿para qué? ¿Para ganar tiempo? ¿Cuánto tiempo significa el “por ahora”? Nadie lo sabe tampoco. Ningún argentino sabe que nos está pasando y mucho peor que nos pasará y solo nos están entreteniendo a la espera de algún resultado.
Finalizaría hoy con una brillante reflexión de Jorge Asis: Con prepotencia narrativa se puede acceder al ballotage y ganar una elección, pero cuesta gobernar desde las redes sociales cuando se carece de diputados y senadores y cuando además en simultáneo se carece de deseo de negociar. Acaso Milei aspira a resolver los problemas estructurales de la Argentina o solo quiere denunciarlos y anunciarlos para luego irse a su casa con la misión cumplida. No sea cosa que se vaya y nos deje con los quilombos.
