«Dulce prevención: Cómo la nutrición marca la diferencia entre la diabetes tipo 2 y la prediabetes»
Por: María Gabriela Mendonça
Licenciada en Nutrición. MN 9618. MP 0062
Universidad Nacional de Córdoba.
Magister en Nutrición y Dietética Aplicada.
Fundación Universitaria Iberoamericana.
«Alimentación y Nutrición del Niño y Adolescente».
Universidad Nacional de Chile.
Nutrición deportiva ISAK NIVEL 2.
Diabetes, obesidad y trastornos metabólicos.
Experta Universitaria en Psicología y Psicopatología de la Nutrición.
La diabetes tipo 2 y la prediabetes son condiciones de salud que afectan a millones de personas en todo el mundo. Ambas están estrechamente relacionadas entre sí, pero también presentan importantes diferencias. En este artículo, analizaremos detalladamente estas dos condiciones, destacando la importancia de prevenir su desarrollo a través de una alimentación adecuada.
¿Qué es la diabetes tipo 2 y la prediabetes?
La diabetes de tipo 2 (también llamada no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta) se debe a una utilización ineficaz de la insulina. Este tipo representa la mayoría de los casos mundiales y se debe en gran medida a un peso corporal excesivo y a la inactividad física.
Los síntomas pueden ser similares a los de la diabetes de tipo 1, pero a menudo menos intensos. En consecuencia, la enfermedad puede diagnosticarse solo cuando ya tiene varios años de evolución y han aparecido complicaciones.
Hasta hace poco, este tipo de diabetes solo se observaba en adultos, pero en la actualidad también se está manifestando en niños.
El deterioro de la tolerancia a la glucosa y la alteración de la glicemia en ayunas son estados de transición entre la normalidad y la diabetes, y quienes los sufren corren mayor riesgo de progresar hacia la diabetes de tipo 2, aunque esto no es inevitable.
Es por eso que a esa situación se la denomina también prediabetes.
Los factores de riesgo son compartidos:
Antecedentes familiares (genética), obesidad (principalmente el exceso de grasa abdominal), sedentarismo, alimentación poco saludable, entre otros.
Diferencias fundamentales:
Niveles de azúcar en sangre en ayunas
Menos de 100 mg/dL se considera normal.
Entre 100 y 125 mg/dL se diagnostica como prediabetes.
126 mg/dL o más en dos pruebas distintas se diagnostica como diabetes.
Insulina
En la prediabetes existe un gran predominio de la resistencia a la insulina, es decir, la insulina está, e incluso se encuentra elevada en sangre (hiperinsulinemia) pero no puede cumplir su función adecuadamente. Llega un momento en el que el cuerpo ya no puede compensar esta situación y los valores de glucemia se alteran cada vez más. Según informa el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, 1 de cada 3 adultos estadounidenses tienen prediabetes.
La buena noticia es que si usted tiene prediabetes puede realizar cambios en su estilo de vida y prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2.
Prevención a través de la nutrición:
Es crucial el papel de la nutrición a través de una alimentación equilibrada y consciente en la prevención de la diabetes tipo 2 y la prediabetes.
- Elija harinas menos refinadas
- Evite el consumo de alimentos ricos en azúcares.
- Consuma la menor cantidad posible de alimentos ultra procesados.
- Aumente el consumo de frutas y verduras frescas ricas en fibra.
- Asesórese con un profesional de la nutrición para que le ayuda a adaptar una alimentación saludable a su estilo de vida.
- Incorpore actividad física de manera cotidiana, sobre todo busque alguna actividad que le sea placentera para que logre sostenerla a lo largo plazo.
La diabetes tipo 2 y la prediabetes son afecciones a las que nadie está exento de enfrentarse, pero mitigar su impacto está en nuestras manos. A través de una alimentación balanceada y consciente, podemos prevenir la aparición y el desarrollo de estas condiciones, lo que nos permite vivir una vida plena y saludable.
Recuerda, cada elección nutricional marca la diferencia en nuestra salud a largo plazo. ¡El dulce sabor de la prevención está en nuestras manos!
