Desafío del Liderazgo Social
Jorge Sánchez es Consultor Asociado en Claves ICSA Master of Business Administration por Broward International University, Diplomado en Políticas Públicas por UNPSJB, Diplomado en Economía Austríaca por ESEADE, en Negocios Internacionales por UNLZ en Innovación Abierta por UTN y en Marketing Digital por CAECE. Las imágenes son producciones del artista local Mauro Esains.
Hemos referido antes a la circunstancia más característica de la coyuntura que atraviesa la región. La caída estrepitosa de la inversión hidrocarburífera ha impactado los niveles de actividad, empleo y consumo hasta horadar la liquidez de empresas y familias. Sin empresas solventes muliplicamos las familias insolventes. En un paso más, el desafío que enfrentamos trata de sostener, complementar o reemplazar la inversión privada, único tractor de los niveles de actividad, empleo, consumo y liquidez.
La complicación particular de nuestro caso reside en que la economía regional ha tenido históricamente por asignador principal de recursos al estado y no al mercado. En tal caso, no lo hace siguiendo la rentabilidad de las actividades o la expansión de nuevos mercados de bienes y servicios, sino que aplica recursos públicos a la cristalización del poder relativo de los grupos que lo controlan. Esta es la razón de la baja productividad de nuestra economía. Entre otras cosas, uno de los justificativos más subrayados de la salida de YPF S.A. de la región.

La inflexión en nuestro proceso histórico de desarrollo ofrece un enorme problema en tres segmentos. El primero cómo sostener, complementar o reemplazar la inversión privada en un contexto de incertidumbre y volatilidad en la economía nacional. El segundo, cómo sostener la actividad de empresas y comercios cuya tasa de mortalidad crece apalancada tanto por las contingencias nacionales como por las singularidades locales. El tercero cómo reintroducir instrumentos abandonados de planificación regional que faciliten en el tiempo alguna medida de anticipación.
La excluyente singularidad de nuestro problema en tres segmentos compromete la capacidad de movilización de la propia sociedad civil y no solamente al estado cuya funcionalidad real es la que comentamos. Hay quienes han sostenido que aún cuando inevitable, el estado de cualquier economía es controlado por perpetradores extrayendo rentas de la sociedad en su propio beneficio. Sin otras consideraciones, la evolución de los impuestos locales y las tarifas de energía eléctrica podrían confirmarlo y abonar la tesis de una sociedad esencialmente injusta en los términos de la teoría de la justicia.
Desde luego que es posible cambiar este sombrío panorama. Exige la combinación sostenida en el tiempo de rigor metodológico para explicar las calamidades que compartimos y el abandono definitivo de la corrección política. No es posible resolver nuestras miserias sin comprenderlas en profunidad. Tampoco es posible abordar sus soluciones si admitimos lo que sabemos que está mal. Desafíos en definitiva del liderazgo social.

