COMODORO RIVADAVIA FRENTE AL PASIVO AMBIENTAL DE LA INDUSTRIA HIDROCARBURÍFERA, DESDE LA PROFUNDA CONCEPCIÓN DEL AMBIENTE
El ambiente como consigna, la conciencia ambiental colectiva, el gran desafío; en la voz del Subsecretario de Ambiente Nicolás Coluccio y la Coordinadora de Ambiente Lic. Jordana Mrla, ambos referentes del área en la Municipalidad de Comodoro Rivadavia.
El ambiente, es cada vez más mencionado en todos los espacios sociales. Sin embargo, su comprensión, cuidado, control, saneamiento es reciente, hasta para la historia mundial. Antes de la década del sesenta, ni siquiera era contemplado. Argentina, cumplió en 2024, treinta años de la promulgación de la Reforma Constitucional que estableció en el Artículo 41° el derecho de gozar de un ambiente sano, apto para el desarrollo humano, sin comprometer a las futuras generaciones y estableció el deber de preservación y la obligación de recomposición.
Comodoro Rivadavia, ciudad petrolera, con esa génesis compartida entre el desarrollo de la industria y el crecimiento de su población, y junto a ellos, la prosperidad económica a la vista de los cientos de miles de personas que vinieron a aprender el oficio, posee 117 años continuos de actividad extractiva hidrocarburífera. El resultado, implica también más de ochenta años de actividad sin regulación ambiental, tan solo por el hecho de que el ambiente como ciencia y luego dentro de la legislación, fue concebido mundialmente en las últimas cinco décadas, y de manera progresiva. Las antiguas prácticas llevadas adelante, hoy generan dentro de su ejido, su entorno inmediato y la región, situaciones ambientales que han sido a veces asignadas en el saber cotidiano como “pasivos ambientales”.
La ciudad, cuenta en su ejido con más de 6300 pozos perforados, de los cuales hoy, menos de mil se encuentran activos en producción. Los restantes, incluyen más de 3500 abandonados y de 1700 inactivos. El gobierno municipal, a través de la Subsecretaría de Ambiente, ha abocado su equipo técnico en el relevamiento de estos últimos, los inactivos, por el potencial riesgo que podrían aparejar, ya que no se encuentran sellados, pero también para poder proceder a ordenar y planificar su suelo, puesto que traen aparejadas restricciones al dominio que impiden, por ejemplo, el progreso de servicios esenciales como el gas. Los pozos no son las únicas instalaciones, se asocian a ductos, colectores, satélites, baterías, plantas, entre otros. A toda esa cadena que permite la producción de recurso.
En la Ley General del Ambiente, Ley Nacional N° 25.675, así como en regulaciones de otras provincias, y también en la nuestra desde 2024, toda alteración relevante que modifique negativamente al ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas o los bienes de valor colectivo, esta conceptualizada como “daño ambiental”, y con ello, la responsabilidad recae en quién la genera con la consecuente obligación de recomponer.
No hay dudas sobre el desarrollo de esta actividad en el ejido, con prácticas y tecnologías muy distintas a las actuales. Tampoco lo hay a cerca de las cicatrices que eso ha dejado en el ambiente del ejido comodorense, su entorno y la zona, aquello que recibe ya naturalmente, la denominación de “pasivo ambiental”. Ni de las dificultades y riesgos que ocasiona. También está clara la relevancia del ambiente, en todos los estamentos legales, y la conceptualización del daño para estas como otras situaciones ¿Cómo enfrentar este desafío? La responsabilidad es conjunta y atañe a todos desde su lugar. Existe responsabilidad legal sobre quién ha generado el daño, que conduce a la obligación de recomponer, mitigar. Concurre con ello la conciencia colectiva también y la regulación y control del Estado.
El cuidado del ambiente, la necesidad de su control y la exigencia de reparación de daños, permiten la planificación, la sostenibilidad de los recursos, pero también de la actividad productiva, el cuidado de los ecosistemas, no solo para el desarrollo presente, sino el futuro. Hoy el ambiente está presente en las escuelas, en las universidades, en los marcos jurídicos, en las actividades productivas, en el saber colectivo. Pero, ¿a qué apunta en los mismos?, ¿cómo se imparte?, ¿qué conceptos distribuye? Parecen preguntas insignificantes. Sin embargo, esa base es el cimiento fundamental para la construcción colectiva del pensamiento orientado a la protección de nuestros recursos naturales y del medio donde nos desarrollamos; siendo ello, compatible con el desarrollo ordenado, planificado, regulado y controlado de la actividad industrial, con la cual es totalmente posible la sinergia.
Hoy Comodoro Rivadavia, mira la reciente venta y salida de YPF SA de sus yacimientos dentro del ejido. Esa empresa que hace 103 años, un 3 de junio de 1922 se creó, y que es y fue sinónimo de decir petróleo en la ciudad. Pero también, esa que, por su historia, operó bajo distintas prácticas y técnicas que nos son las actuales. No podemos, no debemos, en esa cadena de responsabilidades que atañen a todos, sacar la mirada de allí, porque ahí tenemos uno de los más grandes desafíos ambientales por asumir.