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Comodoro mira al mar: buscan aplicar la experiencia chilena para desarrollar la acuicultura en el Golfo San Jorge
Especial para InfoSur
Mónica Freile, secretaria de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en diálogo con InfoSur Radio, que se emite por Petroleros Jerárquicos, destacó los resultados de la misión realizada a Chile con el objetivo de avanzar en una alianza estratégica que permita aprovechar la experiencia de ese país para impulsar el desarrollo sostenible de la acuicultura en el Golfo San Jorge. La iniciativa busca articular capacidades científicas, académicas y productivas y contempla avanzar en convenios con la Universidad de Los Lagos, además de generar intercambios de investigadores y estudiantes.
Freile participó de la misión en representación del rector de la Universidad y acompañada por el presidente de la Agencia Comodoro Conocimiento, Rubén Zárate, y el responsable del Observatorio Oceanográfico del Golfo San Jorge, Gustavo Méndez.
La comitiva viajó con un objetivo definido: conocer experiencias desarrolladas en Chile y comenzar a establecer las bases para una cooperación de largo plazo.
“Fui con un mandato expreso de consolidar una alianza estratégica para poder unir nuestras capacidades científicas y humanas para el desarrollo sostenible de la acuicultura”, explicó.
La intención es que esa articulación contemple tanto el componente productivo, con participación del Municipio y Comodoro Conocimiento, como el científico y académico a través de la Universidad.
Aprender de uno de los referentes de la actividad
Uno de los principales contactos se produjo con la Universidad de Los Lagos, institución especializada en la temática y con la cual existe intención de avanzar en acuerdos de cooperación.
Durante la visita, la delegación también recorrió dos empresas —una japonesa y otra noruega, según explicó Freile— vinculadas con el equipamiento utilizado por la industria.
La experiencia permitió observar directamente el funcionamiento de las jaulas instaladas en el mar y las diferentes etapas del proceso productivo.
“Vimos cómo funcionan las jaulas en el mar, cómo desarrollan las tecnologías y cada etapa desde que llega el pez muy pequeño y lo van transformando del agua dulce al agua salada”, relató.
Para Freile, conocer esa experiencia permite comenzar a analizar qué aspectos podrían eventualmente adaptarse a las condiciones existentes en Comodoro y el Golfo San Jorge.
El ambiente, una discusión central
La posibilidad de desarrollar acuicultura en la región ha estado históricamente atravesada por interrogantes ambientales.
Freile reconoció esos antecedentes y sostuvo que precisamente una de las razones para recurrir a la experiencia chilena es conocer las regulaciones, tecnologías y sistemas de control utilizados actualmente.
Según relató a partir de las instalaciones visitadas, la actividad se encuentra sometida a numerosos controles, entre otras razones por las exigencias necesarias para poder exportar la producción.
Uno de los aspectos que más llamó su atención fue el aprovechamiento de los residuos y subproductos.
La secretaria destacó que incluso ejemplares que no cumplen las características requeridas para su comercialización como producto principal son aprovechados mediante otros procesos.
Para la Universidad, el objetivo es precisamente incorporar conocimiento especializado antes de pensar en cualquier desarrollo local.
“Queremos asesorarnos con ellos porque son los especialistas en toda esta temática”, señaló.
De la cooperación institucional a acciones inmediatas
La misión también permitió identificar iniciativas que podrían ponerse en marcha sin necesidad de esperar el desarrollo de un proyecto productivo de gran escala.
Freile explicó que, además de un convenio marco, se analizan acuerdos específicos de implementación más rápida.
Entre las posibilidades mencionó pasantías de investigación para estudiantes de grado y posgrado, movilidad de investigadores, prácticas profesionales supervisadas y cotutorías binacionales.
El intercambio permitiría que estudiantes e investigadores de ambos países puedan trabajar conjuntamente y aprovechar las capacidades existentes en las dos universidades.
Para Freile, esa formación de recursos humanos constituye uno de los primeros resultados concretos que puede surgir de la cooperación.
Todas las facultades pueden aportar
El eventual desarrollo de la acuicultura excede ampliamente el campo de la biología marina.
Freile explicó que la Universidad puede intervenir desde múltiples áreas.
Biología, ecología, ingeniería, tecnología de alimentos, aspectos legales y desarrollo socioeconómico forman parte de las capacidades que podrían incorporarse.
“Tenemos todas las unidades académicas comprometidas con esto”, aseguró.
La existencia de la estación de investigación y formación acuícola Cultivar, que trabaja en colaboración con el Municipio y Comodoro Conocimiento, constituye además una base local sobre la cual profundizar ese desarrollo.
La Universidad ya cuenta también con experiencias vinculadas con otros recursos marinos, entre ellas proyectos relacionados con algas comestibles.
Los acuerdos comenzarán a trabajarse inmediatamente
Uno de los puntos importantes de la entrevista es que la misión no pretende terminar simplemente en una visita institucional.
Freile confirmó que ya tiene prevista una reunión con la Agencia Comodoro Conocimiento para comenzar a conformar equipos y trabajar sobre los acuerdos.
La intención es avanzar rápidamente con la redacción.
La secretaria sostuvo que durante las conversaciones mantenidas en Chile coincidieron en la necesidad de evitar que los convenios se demoren hasta perder impulso.
El próximo paso será entonces identificar equipos de ambas instituciones y traducir las coincidencias alcanzadas durante la misión en mecanismos concretos de cooperación.
“Tenemos un mar inmenso y está muy poco aprovechado”
Hacia el final de la entrevista, Freile dejó una definición que para mí resume muy bien el sentido productivo de la iniciativa.
“Tenemos un mar inmenso y la verdad que está muy poco aprovechado”, sostuvo.
La frase coloca a la acuicultura dentro de una discusión considerablemente mayor sobre el futuro económico de Comodoro y la región.
Durante décadas, buena parte de la estructura productiva local se desarrolló alrededor de los hidrocarburos. Frente a las transformaciones que atraviesa actualmente esa actividad, distintos sectores comenzaron a profundizar la búsqueda de alternativas capaces de aprovechar otros recursos y conocimientos existentes en la Patagonia.
El mar aparece naturalmente entre esas posibilidades.
Pero la propuesta que describe Freile no consiste simplemente en trasladar una experiencia productiva desde Chile. La intención es incorporar conocimiento, formar recursos humanos, analizar las condiciones ambientales y construir capacidades locales antes de avanzar.
La misión realizada al país vecino constituye por ahora un primer paso. Si los acuerdos prosperan, la experiencia acumulada del otro lado de la cordillera podría comenzar a combinarse con el conocimiento científico de la Universidad, las capacidades productivas locales y las características particulares del Golfo San Jorge.
Y allí aparece el verdadero interrogante que abre esta iniciativa: si Comodoro construyó buena parte de su historia productiva mirando hacia el subsuelo, cuánto de su próximo desarrollo puede comenzar a construirse mirando hacia el mar.