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Avendaño advierte sobre el sharenting y el riesgo del “deep nude” en la era de la inteligencia artificial
Especial para InfoSur
Horacio Avendaño, especialista en cultura digital, en diálogo con InfoSur Radio que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, alertó sobre los riesgos del sharenting —la práctica de compartir masivamente fotos de hijos en redes sociales— y el uso de herramientas de inteligencia artificial como el denominado “deep nude”, que pueden vulnerar gravemente la intimidad de niños, niñas y adolescentes.
El especialista explicó que muchas familias publican imágenes con la mejor intención, desde ecografías hasta fotografías cotidianas de la infancia, sin dimensionar el alcance que pueden tener esas publicaciones. “Antes de los cinco años, un niño puede tener alrededor de 1.500 fotos subidas a redes sociales sin haber dado consentimiento alguno”, señaló.
Avendaño advirtió que esas imágenes forman parte de lo que se conoce como huella digital, un rastro permanente que muchas veces escapa al control de quien lo genera. Aunque el perfil personal tenga configuraciones de privacidad, las fotografías pueden ser descargadas, replicadas o reutilizadas sin autorización, e incluso comercializadas en circuitos ilegales.
En ese contexto, explicó el funcionamiento del “deep nude”, una aplicación basada en inteligencia artificial que toma una fotografía real y genera una imagen falsa en la que la persona aparece desnuda. “Ya hay casos en Argentina donde se utilizaron estas herramientas para desnudar digitalmente a menores y volver a subir esas imágenes a la red”, sostuvo.
El problema, indicó, es que ese contenido puede circular en espacios cerrados como grupos privados o incluso en la denominada dark web, un entorno digital donde operan redes dedicadas a la explotación y comercialización de material ilegal. “Estamos hablando de una vulneración directa de derechos que puede generar un daño psicológico y social muy profundo”, afirmó.
Avendaño también se refirió al fenómeno de los memes construidos a partir de imágenes de niños que se viralizan sin consentimiento. Si bien no siempre implican contenido sexual, muchas veces derivan en situaciones de ciberbullying que afectan la autoestima y la salud emocional de los menores.
Según estadísticas de organizaciones civiles especializadas en la prevención del grooming, los fines de semana suelen concentrar episodios de acoso digital que luego impactan en el ámbito escolar. “Lo que comienza como una publicación inocente puede transformarse en un estigma que vuelve como un boomerang sobre el niño o la niña”, advirtió.
El especialista subrayó que las plataformas digitales están diseñadas para fomentar la exposición constante de la vida personal. Notificaciones, etiquetas, ubicaciones y publicaciones refuerzan una lógica de exhibición permanente que muchas veces naturaliza prácticas riesgosas.
“Las redes están pensadas para que compartamos todo. Pero compartir no siempre es sinónimo de proteger”, reflexionó.
Avendaño remarcó que la clave no pasa por demonizar la tecnología, sino por desarrollar alfabetización mediática y conciencia sobre los hábitos digitales. “No se trata de prohibir, sino de comprender las consecuencias. Como adultos tenemos la responsabilidad de cuidar la identidad digital de nuestros hijos”, concluyó.
En un contexto donde la inteligencia artificial avanza a gran velocidad, el desafío —según planteó— es aprender a convivir con estas herramientas sin perder de vista la protección de los sectores más vulnerables.