LA DIVERSIFICACIÓN PRODUCTIVA REQUIERE SER FINANCIADA
Por Solange Freile
📍 Comodoro Rivadavia y la Cuenca del Golfo San Jorge están frente a una necesidad urgente: diversificar su matriz productiva.
Y esa diversificación requiere ser financiada no solo por organismos públicos o privados, sino también por personas y actores que tengan la capacidad —y la visión— de hacerlo.
Porque sin financiamiento, la diversificación queda solo en el plano del discurso.
Nuestra economía necesita acelerarse, necesita adrenalina en su sentido más literal: un tratamiento de emergencia para reanimar y salir de un estado que va profundizando su criticidad.
En este contexto, hay una idea que apareció con mucha fuerza en distintas conversaciones recientes (y que comparto plenamente): Hoy la competencia se da a nivel de territorios. ¡Y necesitamos poner en el mapa luz sobre nuestro territorio!
Por el bienestar de quienes habitan este suelo, por las oportunidades que podemos generar acá y ahora, y por la capacidad indiscutible que y real que tenemos de construir futuro desde la región.
Ahora, cuando hablamos de diversificación productiva, solemos encontrarnos con una traba recurrente: la exigencia de antecedentes, resultados previos y trayectorias consolidadas.
Vivimos en una cuenca cuya historia productiva da claras evidencias de que es posible. Con una metalmecánica madurada a lo largo de más de un siglo al servicio de la actividad petrolera, un ADN que demuestra que para nosotros el manejo de la complejidad es la diaria, con una capacidad instalada distintiva dentro de las localidades patagónicas, no podemos dejar que la coyuntura nos arrastre y nos revuelque.
El sistema financiero pareciera decirnos que cualquier iniciativa que busque salirse del molde, que no pueda mostrar linealmente trayectoria previa local, por definición, no puede ser financiada.
Ahí aparece LA CONTRADICCION:
¿cómo pretendemos diversificar si seguimos financiando el futuro con los criterios del pasado?
No es un problema de ideas.
No es un problema de talento.
No es una falta de proyectos.
Es un problema de marcos de financiamiento y de evaluación que no están alineados con el momento histórico que atraviesa la cuenca.
Nuestro desafío no es solo conceptual. Es operativo.
No alcanza con decir que hay que diversificar.
No alcanza con diagnosticar.
No alcanza con esperar que el mercado, por sí solo, resuelva.
Hacen falta acuerdos, políticas públicas, creatividad financiera, nuevos instrumentos, esquemas de riesgo compartido, reinversión territorial y una decisión clara de acompañar lo que estamos gestando.
Porque, no podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.
La diversificación productiva que necesita Comodoro y el Golfo San Jorge no va a replicar el pasado.
Va a exigir nuevas reglas, nuevas miradas y nuevas formas de financiar lo que recién está naciendo.
Si hoy la competencia se da entre territorios, la pregunta ya no es si debemos diversificar, sino:
👉 ¿Estamos dispuestos a cambiar la manera en que financiamos el futuro de la cuenca?
👉 ¿Qué instrumentos, qué actores y qué decisiones hacen falta para que la diversificación sea posible y no solo deseable?
Abramos esa conversación.
Porque lo que está en juego no es un sector, sino el desarrollo de todo el territorio y de quienes lo habitan.