Rada Tilly Impulsa: lanzamiento del ciclo de capacitaciones para fortalecer
Advierten que las muertes por siniestros viales mantienen cifras alarmantes y reclaman reforzar la prevención antes de las vacaciones de invierno
Especial para InfoSur
Sabrina Guerrero, referente de la Escuela de Conducción Defensiva del IAPG, en el programa InfoSur Radio, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, expresó su preocupación por las estadísticas de siniestralidad vial registradas en Chubut durante los primeros meses del año y advirtió que la combinación de vacaciones de invierno, aumento de circulación en rutas y condiciones climáticas adversas podría agravar aún más el escenario si no se fortalecen las conductas preventivas.
Durante su habitual espacio dedicado a la educación vial, Guerrero analizó los últimos datos vinculados a la mortalidad por accidentes de tránsito y destacó que las cifras continúan siendo preocupantes pese a los años de campañas de concientización y difusión.
“Estamos recién comenzando junio y ya tenemos quince personas fallecidas en siniestros viales en la provincia, la mayoría en nuestra zona”, señaló.
La especialista sostuvo que el dato adquiere mayor dimensión cuando se observa la evolución histórica de las estadísticas.
“El año pasado murieron 79 personas en siniestros viales en Chubut y el año anterior fueron 77. Son números que se repiten año tras año”, explicó.
Según indicó, la problemática mantiene una preocupante regularidad desde hace décadas y representa una de las principales causas de muerte violenta en la provincia.
“Si analizamos las cifras, estamos hablando de niveles muy similares a los que registran los homicidios”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que detrás de los fallecimientos existe otra realidad menos visible pero igualmente grave.
“Por cada persona que pierde la vida, se estima que hay al menos tres que quedan con lesiones permanentes”, sostuvo.
Esa situación incluye secuelas físicas severas, amputaciones, pérdida de movilidad, discapacidad visual y otras consecuencias que modifican por completo la vida de las víctimas y sus familias.
“Estamos hablando de cientos de personas que cada año sufren lesiones irreversibles”, remarcó.
Guerrero también llamó la atención sobre el perfil etario de las víctimas.
“La mayoría de las personas que mueren en siniestros viales tienen entre 5 y 35 años”, explicó.
Para la instructora, ese dato debería generar una reflexión profunda sobre la necesidad de reforzar la educación vial desde edades tempranas.
Uno de los puntos que más preocupación le genera es la persistencia de conductas inseguras relacionadas con el transporte de niños.
“Todavía vemos chicos viajando sin cinturón, adelante o completamente sueltos dentro del vehículo”, señaló.
La especialista consideró especialmente contradictorio observar a adultos correctamente sujetos mientras los menores que transportan viajan sin protección.
“Lo primero que debería preocuparle a cualquier padre es la seguridad de sus hijos”, afirmó.
Según explicó, los niños incorporan hábitos a partir del ejemplo cotidiano de los adultos.
Por eso insistió en la importancia de generar una cultura de seguridad desde los primeros años de vida.
“Cuando los chicos crecen viendo que el cinturón se usa siempre, lo incorporan como algo natural”, indicó.
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el aumento de la siniestralidad vinculada a motocicletas.
La preocupación volvió a instalarse luego de conocerse una nueva víctima fatal en Comodoro Rivadavia.
Guerrero recordó que las campañas de prevención destinadas a motociclistas vienen insistiendo desde hace años sobre los mismos aspectos.
“Hablamos permanentemente del casco, de la ropa de protección, de la velocidad y de la importancia de mantener una conducción previsible”, sostuvo.
Sin embargo, señaló que todavía es frecuente observar maniobras riesgosas en la vía pública.
Como ejemplo relató una situación presenciada recientemente en la que un motociclista avanzaba entre vehículos ocupando espacios reducidos y cambiando permanentemente de trayectoria.
“Lo primero que pensé fue qué podía pasar si alguno de esos conductores realizaba una maniobra inesperada”, explicó.
Para Guerrero, muchas veces existe una subestimación del riesgo real que implica circular en esas condiciones.
“Nos cuesta imaginar las consecuencias de una mala decisión hasta que vemos lo que ocurre cuando algo sale mal”, afirmó.
La especialista defendió además la importancia de mostrar imágenes y ejemplos concretos durante las capacitaciones.
“Las personas también aprenden a partir del impacto emocional que generan determinadas situaciones”, señaló.
En otro tramo de la entrevista repasó los requisitos básicos que debe cumplir una motocicleta para circular legalmente.
Entre ellos mencionó espejos retrovisores, luces reglamentarias, sistemas de señalización y casco homologado para conductor y acompañante.
“El casco debe estar certificado y además no puede haber sufrido golpes previos”, explicó.
Según detalló, una vez que un casco absorbe un impacto importante pierde gran parte de su capacidad protectora.
“Si el casco ya cumplió su función en una caída, debe ser reemplazado”, indicó.
La misma lógica, agregó, se aplica a otros elementos de seguridad como los cinturones de seguridad de los automóviles.
“Después de un choque importante, esos sistemas también deben ser revisados o reemplazados”, señaló.
Durante la charla también aclaró que, si bien el uso de chalecos reflectivos representa una medida positiva para aumentar la visibilidad de los motociclistas, actualmente no constituye una exigencia obligatoria en Chubut.
“Es recomendable porque mejora mucho la visibilidad, pero hoy no forma parte de las exigencias vigentes en la provincia”, explicó.
De cara al inicio de la temporada invernal, Guerrero insistió en la necesidad de extremar las precauciones.
Las vacaciones escolares, el incremento de viajes y las condiciones climáticas adversas generan un escenario especialmente complejo para la circulación.
“Vamos a tener más vehículos en las rutas y al mismo tiempo hielo, escarcha, niebla y menor visibilidad”, advirtió.
Por eso consideró indispensable reforzar conductas básicas como respetar velocidades máximas, mantener distancia de seguridad y verificar el estado mecánico de los vehículos antes de viajar.
“Las condiciones cambian y nuestra manera de conducir también tiene que cambiar”, afirmó.
Finalmente, la referente del IAPG sostuvo que la única manera de revertir las estadísticas es insistiendo de forma permanente con la educación vial.
“A veces parece que repetimos siempre lo mismo, pero hay que seguir haciéndolo porque en algún momento ese mensaje le llega a alguien y puede salvar una vida”, concluyó.
De esta manera, la preocupación por la seguridad vial vuelve a instalarse en la agenda pública provincial, en un contexto donde las cifras de mortalidad y lesiones graves continúan mostrando la necesidad de profundizar la prevención y la toma de conciencia de conductores y peatones.