Ola Rada Tilly 2026 consolidó una propuesta integral con más
¿Y si pensamos en un nuevo modelo de desarrollo y nos dejamos de joder con la macroeconomía?
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.
El tener un presidente economista a esta altura nos está produciendo un mal inconmensurable y no precisamente por sus éxitos sino por el resto. Acaso, no la vé. Él está convencido que una macroeconomía sana solucionará todos los males mientras nos hundimos en un deterioro que supera a todos los pésimos gobiernos anteriores. Dicho a simple modo de ejemplo: A quién se le ocurre festejar que un gobierno obture el financiamiento de la educación pública con un 53% de argentinos pobres? O acaso, deberemos acudir a la imbecilidad del diputado Venegas Linch, de enviar a nuestros jóvenes al taller en vez de a la escuela. Precisamente por ello, sin apartarnos de lo positivo que el gobierno logró con el equilibrio fiscal, la eliminación de la emisión monetaria o un descenso de la inflación, la sociedad está comenzando a pensar en otra cosa y lo que es más importante, no todo puede tamizarse exclusivamente con estas variables.
Al igual que muchos argentinos, hoy mi atención está puesta en cómo construir un nuevo modelo de desarrollo en nuestro país donde advierto y pienso profundas diferencias con el modelo libertario de Milei. El mundo cambió, pero nosotros ni siquiera lo advertimos o no nos dimos cuenta de lo que pasa.
Desde la Revolución Industrial viene cambiando el mapa económico mundial. Ya desde fines del siglo XVIII, ese liderazgo que tenía el Reino Unido se mudó desde Europa a América del Norte, donde se mantuvo durante todo el siglo XX. Sin embargo, estamos en el Siglo XXI y el escenario mundial nuevamente está cambiando por el liderazgo de China, la gran potencia asiática. Será por eso por lo que Milei, por fin se está dando cuenta y abandonó su posición de no negociar con “comunistas”.
Para darnos cuenta del cambio, en la década de 1980, Estados Unidos registraba un PBI que era casi diez veces mayor que el de China, liderando la economía mundial. Hoy, China es la primera economía mundial del planeta, y según el FMI, ya es 25% mayor que la de Estados Unidos, y probablemente se seguirá ampliando esa brecha en el futuro.
Así las cosas, del mismo modo que el liderazgo mundial se trasladó desde Europa a América del norte, Asia está consolidando su liderazgo económico, impulsado por el gran crecimiento de la economía de China y la India. Lo único que Estados Unidos continúa manteniendo es su liderazgo militar, además del científico y tecnológico, que es la base de las mejoras en productividad. La pregunta es por cuánto tiempo.?
Ahora bien, que tiene que ver todo esto con nuestro país. Simplemente todo. En primer lugar, las importaciones de las grandes naciones asiáticas deben ser tenido en cuenta por nuestra política exterior, apuntando al aumento de nuestras exportaciones. Este es un hecho que no debe ser ignorado por la política exterior de nuestro país que pareciera recién darse cuenta.
Sin embargo, el nuevo panorama internacional nos obliga a replantearnos nuestros objetivos nacionales. Dicho de otro modo: podemos seguir pensando que la argentina solo se salvará con la minería, los hidrocarburos y el litio.? ¿O rememorando el pasado, todo se soluciona con una buena cosecha? Numerosos países árabes y africanos que tienen tanto o más que nosotros de esos recursos naturales, se ubican entre los países más pobres y poco desarrollados del planeta. Del mismo modo, muchísimos países desarrollados, carecen de esos recursos y, sin embargo, son lideres mundiales en crecimiento y desarrollo social y económico.
Pensemos por unos instantes, en algunas provincias argentinas que se acercan a mi punto de vista. Acaso Córdoba o Santa Fe tienen minería e hidrocarburos.? Absolutamente nada. Sin embargo, ambas provincias crecen a un ritmo que se encuentra al borde de duplicar el del país.
En el caso de Córdoba, es la mayor exportadora mundial de maní y tiene un sector agropecuario líder en innovación y un conglomerado de empresas de software de avanzada. Tanto en Córdoba, Santa Fe y Mendoza hay una sociedad civil con un complejo entramado productivo y los gobernadores de esas provincias están alineados con el desarrollo económico. Paradójicamente, esas tres provincias, no forman parte de la tendencia de aquellas cuya lógica y prioridad es el clientelismo y el empleo público.
Pareciera que la nueva lógica, tal como la relatan Seggiaro, Giordano y Colina en su libro “Una vacuna contra la decadencia” estaría ubicada en una modificación en el régimen de coparticipación, que incentive a los gobiernos provinciales a gestionar el desarrollo, como condición para tener recursos. La idea es más que interesante.
Precisamente por esta razón, tuve oportunidad de criticar profundamente el RIGI y con él la posibilidad de ayudar a toda la matriz de Pymes nacionales que necesitaban de esos beneficios mucho más que la inversión extranjera. Es más, ese cambio, desalentaría en algunas provincias la lógica del dinero que llueve de arriba, al mejor estilo de los emiratos árabes, que luego se vuelca en más empleo público y clientelismo. Como describe la obra citada, simplemente salir de la lógica de la decadencia que nos trajo hasta acá.
Para entender lo que digo, la inversión directa en capital de trabajo para la Campaña Agrícola 2023/24 se estimó en más de 24 mil millones de dólares para casi 39 millones de hectáreas. Los cálculos se proyectaron en base a los principales cultivos agrícolas, para la Campaña de cosecha fina, gruesa, arroz, maní, algodón y legumbres. Ese dinero, que no contempla otro tanto que se invierte en otras economías regionales (algodón, vitivinicultura, fruticultura, ganadería ovina y vacuna, etc.) se distribuye equitativamente en cada pueblo de nuestro país. Esta inversión se realiza a cielo abierto, dependiendo nada menos que del clima y soportando la mayor carga tributaria de la argentina. ¿Acaso, importa tanto la inversión extranjera de sumas equivalentes en pequeñas actividades puntuales que solo benefician a unos pocos, como vaca muerta, el litio, etc.? Y si fuera así, porqué tendrían que beneficiarse del RIGI.?
Si a la idea, le damos una vuelta de rosca más, por fin desembarcaremos en nuestra propuesta, que en modo alguno está en contra de la explotación minera e hidrocarburífera o de nuestros recursos naturales. Por el contrario, en esta nueva visión, comienza a adquirir una relevancia fundamental los sistemas educativos, tema que aparentemente para Milei no forma parte de su atención. Tal como ocurre en todos los países desarrollados, para tales objetivos hay que liderar en la educación.
A esta altura, todos advertirán mis profundas discrepancias con el modelo libertario, que se reduce a todo lo contrario de lo que venimos diciendo: la preferencia por las grandes inversiones extranjeras y el desentendimiento de la educación como política de desarrollo. El modelo de Milei implica el retiro total del Estado desentendiéndose de la “Educación, salud, vivienda y generación de trabajo genuino”. Ninguna son prioridades.
Es decir, en vez de copiar y aprender cómo se gestiona el desarrollo en EE. UU., Europa, Australia, Canadá, Japón, Corea, Israel y también… en Córdoba, Mendoza o Santa Fe, todo lo dejamos en la mano invisible del mercado y de la libertad y de la macroeconomía sana.
Importantes pensadores como Alieto Guadagni, sostienen con acierto que el siglo XXI es el siglo del conocimiento, de la racionalidad científica y la tecnológica. Solo así se podrán cambiar las condiciones económicas, sociales y políticas en nuestro país. Según el Banco Mundial, “el valor del capital humano equivale a cuatro veces el valor del capital físico”.
Qué hizo el mundo asiático para liderar la economía mundial.? Lo primero fue aumentar la escolarización en esas naciones. De este modo, no solo conquistaron la economía mundial, sino también disminuyeron la pobreza estructural que padecían.
Como podemos ver, estamos haciendo “todo al revés”. Privilegiamos la gran inversión extranjera en explotación minera e hidrocarburífera para parecernos a los países árabes. Menospreciamos nuestras Pymes sin darnos cuenta de que son solo ellas las que pueden brindar empleo equitativo en todo el país. Mientras tanto, seguimos profundizando la lógica de la decadencia: como dar empleo a partir de “empleos no calificados” que seguramente serán mal remunerados o privilegiar políticas de subsidios a la pobreza como único remedio para solucionarla, etc., a sabiendas que la mayoría de los argentinos son pobres y tienen empleos precarios y poco calificados. No es fácil crear trabajo productivo y estable para quienes están marginados de la educación. Ideas suicidas a esta altura de la historia, pero Milei no la ve. Sin educación no hay crecimiento económico ni justicia social en el globalizado siglo XXI. Ya me he referido a ello en muchos de mis editoriales.
Solo uno de cada diez jóvenes pobres llega a la universidad, mientras que, en el decil de mayores ingresos, casi la mitad de los argentinos entre 19 y 25 años estudia una carrera universitaria. Algo similar ocurre con la gratuidad absoluta, que dejó de ser un mérito del sistema. Hoy los más ricos no están obligados a pagar por la educación universitaria de sus hijos, a pesar de haber concurrido a secundarias pagas. Y lo peor es que los pobres, siguen sin llegar a la Universidad. Algo huele mal en Dinamarca.
En cuanto a la formación profesional, esos mismos pudientes que acceden tardan en promedio 9 años en terminar sus carreras, con un nivel de graduación universitaria bajísimo respecto de dos países como Brasil y Chile. En Argentina, de cada cien ingresantes se gradúan 28. En Chile, 71, y en Brasil, 58.
¿Acaso la Universidad pública argentina no tendría que ser más “progresistas” y adaptada a nuestros tiempos? Y no me refiero a quitarle recursos, todo lo contrario, sino hacerla más equitativa y con mejor productividad social. Sería incorporarle una mayor dosis de sensibilidad social, actualizando un sistema de financiamiento más eficiente que permita realmente que los pobres accedan a ella. Por esta razón, me parece una aberración que los argentinos festejen cómo un gobierno obturó el financiamiento de la educación pública bajo la excusa de despilfarro o manejos poco claros. ¿Pero acaso, ellos no están gobernando para que precisamente ello no ocurra? Dicho de otro modo, así como Perón en 1949 eliminó los aranceles universitarios mediante decreto 29.337 y luego de su regreso del exilio pudo decir “La conquista más grande fue que la Universidad se llenó de hijos de obreros donde antes estaba solamente admitido el oligarca”. Hoy manteniendo ese mismo espíritu y actualizando esa idea a nuestros tiempos, debemos pensar un nuevo sistema que vuelva a privilegiarlos genuinamente en el acceso a la educación.
En fin, la argentina necesita una mayor difusión e imitación del modelo de desarrollo de algunas provincias argentinas que permitan crear una nueva matriz productiva, económica, educativa, fiscal, de gasto público, etc. Solo imaginen si la provincia de Buenos Aires adhiriera a la matriz de Córdoba, Santa Fe o Mendoza. Más de la mitad de la población y territorio de nuestro país estaría en la senda del crecimiento sostenido. Imaginen si las provincias patagónicas, entendieran que no se pueden salvar solo pensando en ser los “emiratos árabes”, contagio que sirve para San Juan, Jujuy, Catamarca o Salta. Si ello ocurriera, la argentina por primera vez superaría su condena a la decadencia. Imaginemos también que el resto de las provincias del Noa o Nea, por fin se den cuenta que el clientelismo y el empleo público, solo las ubica al final de la tabla con porcentuales de pobreza estructural indigna.
Algo bueno en este sentido está pasando en nuestras provincias. El ranking de gobernadores de octubre, la encuesta que mes a mes publica CB Consultora Opinión Pública, indica algo de lo que estamos hablando. Entre los 8 mejores gobernadores, todos con un diferencial positivo, que hoy ya perdió el presidente Milei, se ubica como líder Ignacio Torres, cuyo perfil viene escalando todo este año. Él fue el primero en plantarse contra algunos proyectos del presidente Javier Milei y terminó octubre con 63,2% de positiva y 33,9% de negativa, encabezando una liga de mandatarios regionales. El podio lo completan el radical santafesino Maximiliano Pullaro -que también viene en alza- con + 62,9% y – 33,5% y el tucumano Osvaldo Jaldo con + 62,5% y – 34,6%. Cuarto aparece Hugo Passalacqua, del Frente Renovador para la Concordia de Misiones, con más de 60 puntos de apoyo: + 61,6% y – 34,7%. Cierran el podio cuatro mandatarios de diferente origen y fuerza política, como Leandro Zdero (radical de JxC, Chaco): + 59,2% y – 37,2%, Marcelo Orrego (ex bloquista de JxC, San Juan): + 57,3%y – 38,3%, Sergio Ziliotto (peronista K, La Pampa): + 57,1% y – 38,9% y. Martín Llaryora (peronista no K, Córdoba): + 56,7% y – 37,9%.
Lo curioso, es que los 8 mandatarios peor vistos, aún consiguen un apoyo arriba de 40 puntos, por encima incluso del presidente. En el listado están nada menos que Jorge Macri de CABA y Axel Kicillof, de la provincia de Buenos Aires, el riojano Ricardo Quintela, Gildo Insfrán (peronista K, Formosa): + 47,1% y – 49,4%, Claudio Vidal (provincial, Santa Cruz): + 45,8% y – 49,6%, Gustavo Sáenz (peronista, Salta): + 45,3% y – 49,9%, Rolando Figueroa (provincial, Neuquén): + 43,8% y – 54,1% y Alberto Weretilneck (provincial, Río Negro): + 43,4% y– 54,3%.
Las cifras pueden ser aburridas, pero todo tiene que ver con la próxima elección legislativa del año próximo: Se trata de 24 elecciones provinciales para elegir diputados y senadores dónde cada gobernador competirá contra el presidente y donde la pregunta, todavía irresuelta será: Qué valorará cada argentino a esa altura, ¿el éxito de la macroeconomía o la brutal recesión que sufre día a día en la microeconomía su bolsillo?
Todo lo que estamos proponiendo, no es posible sin el liderazgo del gobierno federal y un consenso mínimo en el ámbito legislativo. Imaginan acaso, que algún gobernador, algún diputado o algún senador bloquearía una iniciativa de esta naturaleza.? Sin embargo, me cuesta pensar en que Milei pueda liderar como presidente una idea de esta envergadura. Le queda grande, debería abandonar su dogmatismo mágico, debería modificar su personalidad irracional, debería apostar al diálogo y no por la confrontación y por último debería borrar del vocabulario la palabra “casta”. Todos estarían en el mismo lodo y necesidad de salir adelante.
La argentina requiere en estos momentos ser apaciguada, necesita volver a un sentimiento común, necesita no solo equilibrio fiscal y baja inflación, necesita mucho estado para poder gestionar una matriz de desarrollo, tal como lo hicieron EE. UU., Europa, Australia, Canadá, Japón, Corea, Israel y también Córdoba, Mendoza o Santa Fe. Sin gritos, sin ofensas permanentes, con un congreso consensuando, con una justicia funcionando, con los gobernadores alineados y no tomados como rehenes y con una sociedad que de a poco se dé cuenta que esos objetivos tendrán oportunidad de continuar, gobierne quien gobierne. Ojalá nos podamos dar cuenta del desafío por delante. Ojalá, Milei lo vea.
