LA MUNICIPALIDAD DE SARMIENTO DESARROLLA TALLERES DE CAPACITACIÓN LABORAL EN
Un verdadero regalo de navidad: Jamás nadie se atrevió a tanto
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
En menos de dos semanas el nuevo gobierno puso en funcionamiento la más profunda y cruda transformación de la Argentina.
La primera semana de gobierno, sorprendió a los argentinos con esperadas medidas financieras que sacudieron todos los mercados: modificación del tipo de cambio oficial y desactivación de la leliqs. Su primer impacto fue más que mejor. El dólar se mantuvo estable sin sobresaltos, bajó la tasa de interés, subieron los títulos públicos y el mercado recibió en general con beneplácito las nuevas medidas. También sucedió lo que todos sabíamos iba a suceder. La devaluación resultante puso en funcionamiento en palabras de Melconian una enorme licuadora que reemplazó la enorme motosierra prometida.
La segunda semana de gobierno nuevamente sorprendió a todos los argentinos con la tan prometida motosierra a través de un mega decreto de necesidad y urgencia que produce una revolución en la concepción de la relación entre el ciudadano con el Estado.
En ciencia política hay dos grandes sistemas a partir de los cuales se puede concebir la relación entre los ciudadanos con el Estado. La primera visión, que dio origen a todos los regímenes autoritarios del mundo parte del principio de que todo está prohibido salvo que el Estado lo permita y reglamente. La segunda visión que rige en el mundo es la opuesta. Todo está permitido salvo lo que expresamente prohíba el Estado. Esta visión es la que adoptó nuestra constitución nacional desde 1853 aún con las reformas constitucionales posteriores. Dicho de otro modo, nuestro país adoptó desde su independencia los principios de la democracia liberal, modelada sobre la base de la constitución estadounidense adhiriendo a la misma arquitectura de la mayor parte de los países del mundo occidental.
Realizada esta aclaración, a lo largo de los últimos 70 años la Argentina inició un proceso de estatismo extremo que rompió el corazón de la democracia liberal de nuestra constitución llegando al extremo del último gobierno kirchnerista donde la Argentina se transformó en un estado claramente autoritario: todo está prohibido salvo que el estado lo permita en una norma y lo reglamente. Así la Argentina dio nacimiento a un mundo de intermediación de organismos y actores prebendarios (organismos, registros, permisos, etc) o privados (sindicatos, cámaras empresarias, etc) que en la práctica manejan toda nuestra vida cotidiana.
Cumpliendo su promesa electoral, Milei simplemente comenzó a invertir la lógica de la Argentina: defender al ciudadano y atacar al intermediario en toda nuestra vida cotidiana.
Si alguien desea leer detenidamente el mega decreto simplemente observará la misma conclusión que vengo relatando. Ninguno de sus 366 artículos y más de sus 83 páginas ataca a los argentinos. En cada uno de sus capítulos y artículos solo se defiende al usuario y se intenta eliminar al intermediario o simplemente lo deja en condiciones de libre competencia.
Más allá del análisis que realizaremos con cada uno de aquellos perjudicados por la mega norma jurídica basta con mencionar que los únicos preocupados son:
- El Mundo sindical que recibió el más duro puñal en sus cajas recaudadoras. Obras sociales y contribuciones solidarias previstas en convenios colectivos de trabajo, sin que ninguna norma afecte a los trabajadores representados.
- Sector privado prebendario y de corrupción dedicado a la provisión de bienes y servicios al Estado a partir de la derogación de la ley de compre nacional.
- Afectación de una de las cajas más fabulosas de recaudación como los registros de propiedad automotor, simplificando trámites y eliminando los requerimientos de pago de multas y patentes para transferir vehículos.
- Afectación de enormes bolsones de corrupción en el ámbito de aduanas y despachantes, eliminando registros de importadores y exportadores.
- Afectación de obras sociales y conglomerados farmacéuticos, abriendo la libre elección de afiliados entre obras sociales y empresas de medicina prepaga y adhiriendo a la receta electrónica y de medicamentos genéricos.
- Afectación de todo el conglomerado prebendario de telecomunicaciones, que ingresarán a una verdadera libre competencia con el ingreso de competidores internacionales.
- Afectación del monopolio de una aerolínea estatal con una política de cielos abiertos permitiendo nuevas rutas aéreas e ingreso de competencia internacional.
- Afectación de todo el conglomerado de empresas estatales deficitarias permitiendo la privatización de empresas públicas y eliminado el régimen de sociedades del estado con su transformación en sociedades anónimas.
- Liberando el comercio interno a través de derogar la ley de góndolas, abastecimiento y el observatorio de precios.
- Flexibilizando la entrada al mercado de trabajo habilitando nuevos mecanismos que deberán ser habilitados a través de la negociación colectiva.
En cada uno de los temas enumerados que componen más del 90% del mega decreto, se afecta en modo alguno a los ciudadanos argentinos, ni como usuarios, ni como consumidores, ni como ciudadanos. Solo afectan intereses de intermediarios acostumbrados a asegurarse ingresos precisamente de todos los argentinos.
En esta navidad los argentinos recibimos el mayor regalo que podríamos esperar. En primer lugar, porque casi el 60% de los argentinos votamos y pedimos ese regalo y tan contentos estamos que en la primera encuesta ciudadana sobre el impacto del decreto el 71% de los argentinos está muy de acuerdo con él. Quiere decir que existe un 10% de los argentinos que no lo había pedido a Papa Noel y él lo sorprendió gratamente con el regalo. En segundo lugar, porque por primera vez en 30 años todos pudimos ver cómo el estado de derecho puso en vereda la protesta social, como primer signo de orden y de un país normal. Porque, en tercer lugar, todo lo que está sucediendo es consecuencia directa y cabal de lo que eligieron y pidieron los argentinos libremente en las últimas elecciones.
Seguramente vendrán días muy difíciles sin embargo por ahora solo podemos decir feliz navidad para todos. Hemos recibido el mejor regalo hasta ahora.
