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¿Qué está pasando con el clima?
Por: Diego Distel
Ingeniero electrónico por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y Master en Gestión de Energía y Ambiente por la Universidad de Flensburg, Alemania.
Desde el año 2020 es coordinador del Programa Municipal de Acción Climática de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia.
¿Hay menos viento que antes? ¿Ya no nieva como antaño? ¿Volveremos a tener una lluvia torrencial?
El clima siempre cambió, los geólogos nos pueden dar cuenta de ello. Pero estos cambios siempre se dieron a un ritmo muy lento. Tan lento que una persona no lo notaría en el transcurso de su vida. Esta vez tenemos dos diferencias: la velocidad de este cambio, y la causa del mismo. El sexto Informe de Evaluación del IPCC (el Panel Intergubernamental del Cambio Climático) es categórico al respecto: Los cambios en el clima son generalizados, rápidos y se están intensificando, estos cambios no tienen precedentes en miles de años, y es indiscutible que la actividad humana es la principal causa del Cambio Climático.
El mismo informe detalla que para la región sur de la Patagonia (SSA, en el gráfico):
- Se prevé que aumente la intensidad y frecuencia de las precipitaciones extremas y las inundaciones pluviales (media confianza) para 2 ° C de nivel de calentamiento global y más.
- La región tiene proyecciones de aumento de la sequía agrícola y ecológica para mediados del siglo XXI, para 2 ° C de nivel de calentamiento global y superior (confianza alta).
También los datos registrados por la estación del Aeropuerto General Mosconi, del Servicio Meteorológico Nacional muestran algunas tendencias: las temperaturas medias, las temperaturas máximas y las temperaturas mínimas vienen en aumento. Los días con heladas vienen disminuyendo. La velocidad del viento, promedio anual de los máximos diarios, vino disminuyendo hasta hace treinta años, manteniéndose estable desde entonces.
Los combustibles fósiles y nuestra vida moderna
Los mismos combustibles que permitieron el desarrollo de la sociedad actual, la locomotora, el auto, la generación de electricidad, la fundición de hierro y acero, los modos modernos de calefacción, nuevos materiales, fertilizantes, etc. esos mismos combustibles, tan incorporados en nuestra forma vida, son los grandes responsables del cambio climático. ¿Por qué? Porque cuando quemamos alguno de estos combustibles, sea para calentar agua en una hornalla a gas o bien para recorrer unas cuadras en el auto, las moléculas de carbono presente en el combustible se combinan con el oxígeno del aire para formar dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero.
El dióxido de carbono, en conjunto con otros gases (metano, el óxido nitroso, el vapor de agua y otros) son los que, a través del efecto invernadero permiten la vida en la tierra, ya que sin ellos la temperatura promedio del planeta sería de 18°C bajo cero. Sí, bajo cero. Los gases de efecto invernadero actúan como una frazada para el planeta que lo mantiene a una temperatura promedio de alrededor de 15°C sobre cero. El problema es que ahora estamos en camino de agregar una segunda frazada: En mayo de 2023 la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera fue de 424 ppm (partes por millón), un 51% más alto que los niveles pre-industriales de 280 ppm y el valor más alto en los últimos cuatro millones de años.
Alcoholemia positiva. 424 partes por millón parece una concentración pequeña… ¿cómo puede tener un efecto tan grande? La respuesta radica en que el nitrógeno, el oxígeno y el argón que representan el 99% de la atmósfera, no producen ningún efecto invernadero, por lo que todo el efecto invernadero proviene del restante uno por ciento. Para entenderlo un poco mejor, hasta hace poco el nivel de alcohol permitido en sangre para poder manejar un auto era de 500 partes por millón (0,5 g/l), no muy lejos del nivel actual de dióxido de carbono en la atmósfera. Es decir, que no hace falta una gran concentración para alterar significativamente el funcionamiento de un organismo.
Oh, París, París…
En 2015, 195 países se pusieron de acuerdo en un acuerdo internacional para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. El Acuerdo de París, sucesor del Protocolo de Kyoto, difiere de éste en dos aspectos: en el nuevo acuerdo todos los países tienen metas de reducción de emisiones, y esas metas de reducción son determinadas a nivel nacional en vez de negociarse en una mesa de negociación internacional (las llamadas NDC, Contribuciones Nacionalmente Determinadas, por sus siglas en inglés).
Es en este acuerdo donde se establece la meta de no superar los 2°C de calentamiento, y de proseguir los esfuerzos para limitar el calentamiento a 1,5°C. Pero vale decir que incluso con 1,5°C de calentamiento los impactos son significativos. De hecho, hoy con un calentamiento de 1,1°C ya estamos viviendo eventos extremos y mientras escribo esta nota Europa atraviesa una ola de calor, con posibilidad de batir nuevamente todos los récords.
¿Qué tan cerca estamos de alcanzar el objetivo de 2°C o de 1,5°C?
Climate Action Tracker, un proyecto de dos organizaciones, Climate Analytics and NewClimate Institute, se dedica a monitorear las metas, las políticas y las acciones desarrolladas por los países en acción climática, y evalúa a qué nivel de calentamiento nos están llevando esas acciones. El resultado lo vemos en el gráfico: con las acciones que estamos llevando a cabo, estamos yendo a un calentamiento de 2,7°C. Si se toman en cuenta los objetivos enunciados se podría llegar a 2,4°C, pero esos objetivos deberían estar respaldados por acciones para ser efectivas. Si se consideran algunas promesas realizadas por los gobiernos se podría alcanzar el objetivo de 2°C, pero nuevamente: esas promesas deben estar respaldadas por políticas y acciones para ser efectivas, de otra forma son sólo promesas que se lleva el viento. Por último, si realizáramos nuestros máximos esfuerzos, podríamos llegar a 1,8°C de calentamiento. En línea con esto, el informe del IPCC mencionado más arriba nos decía que “A menos que haya una reducción inmediata y a gran escala de emisiones de GEI, no se podrá alcanzar la meta de 1,5° de calentamiento”. Se puede, pero tenemos que tomar medidas efectivas y ambiciosas, y tenemos que empezar ya.
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Responsabilidades comunes pero diferenciadas
Un principio que se viene plasmando en los convenios internacionales sobre Cambio Climático, tanto en la Convención Marco de las Naciones frente al Cambio Climático de 1992, el Protocolo de Kyoto de 1997 y el Acuerdo de París de 2015, es el de las “responsabilidades comunes pero diferenciadas”. Es decir, que todos los países tienen su cuota de responsabilidad, pero esta responsabilidad no es la misma para todos los países: Hay países que han contribuido al Cambio Climático más que otros, y de ellos se espera un mayor liderazgo y un mayor esfuerzo. Pero esto para nada exime a los otros países de realizar su parte en la reducción de emisiones. Alguien podría argumentar que los países en desarrollo necesitan emitir para alcanzar un cierto nivel de desarrollo, pero esa afirmación no tiene mucho sustento, ya que hoy en día muchas veces las energías renovables tienen un menor costo que las energías fósiles. De la misma forma que hoy no se necesita tener un teléfono fijo antes de pasar a usar un teléfono celular, no necesariamente se requiere pasar por las energías fósiles para luego cambiar a las renovables. A esto hay que sumar que cada incorporación de energías fósiles es un paso que luego habrá que desandar en la transición energética.
Los otros objetivos de París
Sin dudas el objetivo de 2°C (1,5°C) es sin duda el más conocido y el más mencionado de los objetivos del Acuerdo. Sin embargo, cabe recordar que el Acuerdo contempla dos objetivos más:
- “Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, de un modo que no comprometa la producción de alimentos” y
- “Situar los flujos financieros en un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.”
En este último conviene detenerse un momento, los flujos financieros a los que se refiere es el apoyo financiero que los países desarrollados deben proveer a los países en vías de desarrollo para que estos últimos puedan alcanzar un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima.
Un problema complejo que requiere una solución colectiva
Para atacar el problema del Cambio Climático necesitamos cambios en todos los aspectos de la sociedad: cada uno de nosotros puede empezar por realizar pequeñas acciones: apagar la hornalla cuando no la necesitamos, utilizar luminarias LED, hacer compost, etc. También podemos ejercer nuestro poder como consumidores, eligiendo comprar en lugares que cuiden el ambiente. Pero las acciones individuales por sí solas no son suficientes, el estado, el sector privado y el sector financiero también tienen que involucrarse. Por ejemplo, podemos querer desplazarnos en bicicleta, pero necesitamos que nuestras calles sean seguras para los ciclistas. Si el transporte público es eficiente y accesible, más gente lo usaría. Si queremos poner energías renovables en nuestra casa necesitamos el marco regulatorio para poder hacerlo, los proveedores e instaladores de la tecnología y el financiamiento para poder acceder a la tecnología. Se requieren soluciones integrales.
Y a nivel local…
Así como se requieren acciones en todos los sectores de la sociedad, también se requiere el involucramiento de todos los niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal. Los gobiernos municipales generalmente tienen injerencia sobre los siguientes temas: ordenamiento territorial, transporte público, alumbrado público, códigos de edificación y gestión de residuos. También los gobiernos locales están más cerca de los ciudadanos y sus necesidades. Y a su vez las ciudades son lugares de gran actividad económica e innovación, por lo que pueden ser una fuente de soluciones en la lucha contra el Cambio Climático.
Por este motivo la municipalidad de Comodoro Rivadavia creó en 2020 el Programa Municipal de Acción Climática que desarrolló un Plan Local de Acción Climática (PLAC) para la ciudad. El PLAC elabora sobre los ejes de Mitigación del Cambio Climático (reducción de emisiones) y Adaptación al Cambio Climático, realizando una evaluación de la situación actual y proponiendo objetivos y medidas. El PLAC si bien fue ratificado por el Concejo Deliberante mediante Ordenanza 16.251/22, no es un documento escrito sobre piedra, sino que deberá ser revisado y actualizado periódicamente en función de los avances, nuevas condiciones y aportes del sector académico y de la sociedad. El documento completo o su resumen se pueden descargar del siguiente link: https://ambientecomodoro.gob.ar/plan-local-de-accion-climatica-2021/


