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POS ELECCIONES LEGISLATIVAS 2025, Entrevista con PABLO GARELLO
Por Lic. Jordana Mrla / Especial para InfoSur
El 26 de octubre pasado, acontecieron en toda la Argentina las elecciones legislativas, con una concurrencia de apenas un poco más del 65% del padrón. En un país atravesado por la pérdida de puestos de empleo, con la desaparición de más de 15.000 PyMEs, hendido en promesas incumplidas o inconclusas -dependiendo de los ojos por los cuales se observa- con reformas legislativas profundas que ponen en riesgo su soberanía, autonomía y el bienestar de su pueblo en materia laboral, esperando aun, luego de casi un año y medio, la llegada de las inversiones prometidas a través de Ley Bases con el RIGI, norma que no hizo más que profundizar el desmantelamiento de la industria nacional; con todo eso y más, los resultados llenaron de interrogantes a más de uno.
Y sí. Las elecciones legislativas de medio término han arrojado, llenas de ruido, el triunfo del oficialismo. Un resultado que no fue previsto prácticamente en ningún sondeo llevado adelante por encuestas. Habiendo transcurrido unas semanas de ello, con el bullicio propio de la cercanía al acto ya menguado, entrevistamos a Pablo Garello, quien es comunicador social, creador del espacio digital denominado “Rosca y Tinto”, difusor del pensamiento nacional y actual secretario general de la juventud peronista en la provincia de Santa Fe.
Con todos los análisis, diagnósticos y evaluaciones que hicieron los especialistas en el correr de estos días, en el fervor del resultado y en la calma de los días posteriores, que permitieron una mirada profunda, arrancamos este encuentro con las complejas preguntas de interpretación de los resultados y los posibles escenarios del eventual rearmado del justicialismo. Garello, para ponernos en el contexto de su provincia, Santa Fe, introdujo el tema con un especial ejemplo: tuve una experiencia muy concreta al día siguiente de la derrota electoral. Con unos compañeros visitamos una empresa de biocombustible ubicada en Roldán, cerca de Rosario. El propietario nos contó distintas problemáticas vinculados a la burocracia, las dificultades para contratar trabajadores, pero fundamentalmente enfatizó en dos lobbies que vienen sufriendo las empresas de biocombustible: el petrolero que busca disminuir el corte del biodiesel -actualmente es del 7% y en Brasil del 15%- encabezado no por YPF SA sino por las grandes petroleras extranjeras, multinacionales; y el segundo con las grandes cerealeras que acaparan el comercio exterior de granos y exportan también a multinacionales de China, de Estados Unidos, de Francia, que tienen un gran volumen de producción de biocombustibles y que persiguen en su lobby por objeto modificar aquella ley del 2021 que resguarda el mercado interno de biodiesel para las PyMEs quedando reservado el mercado de exportación para las grandes cerealeras. Santa Fe, recordemos, produce el 80% del biodiesel de la Argentina. Los biocombustibles, por supuesto implican, en primer lugar, una ventaja ambiental importante respecto de los combustibles habituales, que son fósiles. Pero además, logran generarle valor agregado al sector agropecuario, un sector altamente primarizado en materia económica desde la época de la colonia, y que ostentando el modelo agroexportador, bajo la demanda internacional y la geopolítica de cada momento de la historia, ha atrasado nuestro desarrollo cubriendo la demanda y necesidad ajena. Sin embargo, retrocediendo en el relato del entrevistado, volvemos a ver la fuerza del interés global, marcado por las grandes empresas hidrocarburíferas extranjeras, como las multinacionales que requieren del agro en grandes volúmenes para la producción de biocombustibles. Otra vez, el mismo ejemplo mundial, y la región a merced de esa demanda y a espaladas del desarrollo de las pequeñas y medianas empresas nacionales, de nuestro ambiente, y sobre todo, de nuestros trabajadores, la fuerza impulsora del desarrollo de cualquier nación. Sin siquiera preguntarlo, Pablo nos dice ¿Por qué doy este ejemplo muy concreto y lo vinculo a lo electoral? Porque nuestro país, nuestra gente necesita respuestas, ¿no? en este caso particular, respuestas legislativas. Los trabajadores también necesitan respuestas en términos de derechos laborales, los jóvenes para poder proyectar una vivienda y con ello un montón de problemas más que tiene nuestra patria.
En el análisis político, indica que el peronismo se redujo en las últimas elecciones a apostar por el frenemos a Milei, resumido en una cuestión defensiva y desde su perspectiva aclara, hay que volver a componer un proyecto nacional resaltando el trabajo que en su provincia viene realizando sobre el tema soberanía y desde ahí comunidad organizada, para poder de alguna manera volver a proponerle a la gente una alternativa, no solo de gobierno sino de vida. El hombre en el centro de las decisiones políticas como eje de una nueva etapa, tomando banderas que esgrimió históricamente el justicialismo. En un país polarizado, con todas las necesidades y también los problemas que siempre analizamos, y hoy mismo esbozamos al introducir la nota, incumbe más que nunca pensar en un proyecto nacional con planificación estratégica en donde a la política le corresponde volver a ganar los derechos, la justicia y elevar los niveles de existencia de todos los habitantes de la patria. Volver a proyectar la soberanía no como eslogan o metáfora, sino con hechos concretos que ayuden a forjarla y defenderla.
Respecto de esto, Garello indica que desde Rosca y Tinto se le ha venido poniendo especial énfasis a la soberanía destacando la importancia de la Patagonia, islas Malvinas y Antártida. Vemos con preocupación la falta de proyección y la pérdida de trabajo. Cerró una industria textil histórica en Tierra del Fuego, el daño a la industria electrónica, la salida de YPF de la región para abroquelarse solamente en Vaca Muerta, el cierre de sucursales del Correo, fundamentales para para la vida de un montón de compatriotas en pueblos pequeños o fronterizos, la cancelación de vuelos de Aerolíneas, entre tantos temas. O sea, hay un ensañamiento por parte del gobierno nacional específicamente contra la Patagonia, ¿no? Uno habla del despoblamiento patagónico y las intenciones, a mi criterio, de este gobierno de continuar despoblando. Me parece que no hay una región con la que se haya ensañado tanto el Gobierno de Javier Milei. Ni el norte, ni Cuyo, ni el centro. Entonces, me parece alarmante porque, además, sabemos que nuestro norte es el sur. Hay que tener una estrategia clave en términos de geopolítica, defensa y economía para aquellos territorios, sin embargo, se hace totalmente al revés. Tengamos inclusive en cuenta, la posible modificación del Tratado Antártico de aquí a 25 años, donde Argentina corre riesgo de perder soberanía si no toma decisiones claras y concretas. Por otra parte, y ahora poniendo la mirada en su región afirma, vemos fundamental el dragado del Canal Magdalena, que va a permitir unir la Argentina fluvial de la vía navegable del Paraná, fundamental arteria fluvial de nuestra patria, con toda la costa del Atlántico Sur. Al tener hoy sin el dragado que pasar los buques por Montevideo, perdemos soberanía fundamental para poder proyectar poder y desarrollo económico hacia el sur. Entonces, esa es una pelea que tenemos aquí en la Cuenca del Plata, pero que está totalmente vinculada al desarrollo de la Patagonia, también.
En el marco de lo acontecido en las elecciones, pero también de lo que pasa con la política hace tiempo, Garello hace el análisis del caudillismo latinoamericano, las divisiones en las fuerzas políticas y con ello la inserción de las derechas. Encuentra la intersección en los problemas que son cotidianos en los pueblos de América Latina, traza puntos comunes y muestra el ejemplo más cercano, Bolivia. Poniendo de vuelta el eje en nuestra tierra indica que después de Perón no volvió a haber un estadista en términos políticos en nuestra patria y estamos sufriendo por ello eso más de 50 años de profundización de la decadencia, desindustrialización, crecimiento de la marginalidad en términos económicos. Entonces, naturalmente, se empiezan a ver consecuencias cada vez más graves. Aquí es donde refuerza algo que venimos debatiendo profundamente en este espacio, y es la necesidad de trabajar muchísimo en la formación de cuadros políticos. En el marco de ello, su espacio, Rosca y Tinto, al que se puede acceder desde redes sociales como Instagram, busca esa formación permanente para todos los interesados, proyectando para el año entrante una escuela de pensamiento estratégico y geopolítica, en ese gran desafío que representa que Argentina recupere el poder nacional, la soberanía política, la independencia económica con base en la justicia social y la felicidad del pueblo. No hay forma de que la justicia social llegue si no controlamos los principales resortes económicos, financieros, productivos. Entonces el nacionalismo vuelve a ser un vector en términos de una narrativa histórica, pero también para un proyecto político para el futuro de la Argentina.
El futuro debe ser con planificación basada en la discusión profunda de los temas, no con la mirada en la gestión sino en el plan que se necesita para ello funcione. Y planificar es estratégico, requiere de estadística, de conocimiento, capacidades, inclusión, territorialidad. Hoy es inminente atender cuestiones urgentes para volver a esa esencia nacional que protege la soberanía, forja la autonomía, y permite atender las necesidades de la patria, antes que las que el mundo demanda de nuestra tierra. Hoy requerimos mas que nunca dar esa “batalla cultural” de la que vacíamente o a veces metafóricamente hemos oído hablar. La batalla no es un simple reel o una difusión en medios digitales o similares. Es volver a juntarnos, revisar nuestra historia más profunda, enseñarla y difundirla, entender los contextos internacionales, ser estrategas en las decisiones y aprovechar las oportunidades. Alejarnos de las políticas blandas, ser proteccionistas en lo que debemos y siempre analizarnos.
Hoy no tenemos control sobre nuestros elementos estratégicos para crecer. No controlamos la energía, el transporte -ya que hemos perdido nuestra red ferroviaria federal y nuestra marina mercante-, tampoco podemos dominar el comercio exterior, ni el sistema financiero. Seguimos tomando deuda, en un contexto que cada vez nos aprieta mas los grilletes. La independencia política sin independencia económica es una mera formalidad. Carece del peso sustancial que debiera tener. Analicemos el inicio del siglo XIX, allá por 1800, la colonia. ¿Cuánto nos desarrollamos desde ahí? ¿dejamos de ser primarizados y exportadores de materia prima? ¿nos detuvimos a ver la balanza comercial? Y sobre ello, ¿cuánto de ello se habla? ¿cuánto se discute? ¿cuánto se enseña o se aprende en los sitios de formación?
El ser humano puede desafiar cualquier contingencia -favorable o adversa- si se halla armado de una verdad sólida para toda la vida. El grado de ética alcanzado por un pueblo imprime rumbo al progreso, crea orden y asegura el uso de la libertad. La ética de una comunidad establece la moral de sus leyes y permite su sabia interpretación. Sin ideales no hay progreso.