Petróleo en la CGSJ: menos margen de error y la necesidad de un nuevo modelo operativo
Especial para InfoSur
Conrado Bonfiglioli, Gerente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) Regional Sur, en diálogo con el programa radial En Línea, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos Radio, analizó el presente y el futuro de la industria petrolera en la Cuenca del Golfo San Jorge, en un contexto que definió como complejo, pero con oportunidades si se avanza en productividad, eficiencia y acuerdos estratégicos de mediano y largo plazo.
Bonfiglioli destacó la importancia de la reciente mesa petrolera realizada la semana pasada, donde —según explicó— se comenzó a dejar atrás el diagnóstico para pasar a una etapa de revisión y reconfiguración del trabajo en la cuenca. “Se habló de lo que viene hacia 2026, con una mirada optimista pero realista. No es soplar y hacer botellas: los procesos son lentos y requieren tiempo, especialmente en Santa Cruz, donde los pozos que dejó YPF comenzaron a operar el 1º de diciembre”, señaló.
En ese sentido, remarcó que el Golfo San Jorge cuenta con reservas comprobadas, pero que el desafío central es lograr que su explotación sea económicamente rentable. “Sabemos que el petróleo está. Lo que tenemos que lograr es que sea viable desde el punto de vista económico. Hoy quedan cada vez menos márgenes para equivocarse”, afirmó.
Uno de los ejes que Bonfiglioli subrayó con mayor énfasis fue la necesidad de comunicar con claridad a la sociedad el escenario real de la industria. “Muchas veces hablamos entre los que creemos conocer el tema, pero no lo compartimos con la comunidad. La sociedad tiene que saber qué cambios son necesarios para tener un horizonte de al menos 30 años de petróleo y gas en la cuenca, aunque ese horizonte sea con una barrera más baja que en el pasado”, explicó.
El referente del IAPG también advirtió sobre los riesgos de generar falsas expectativas, especialmente al comparar el Golfo San Jorge con Vaca Muerta. “No podemos hacer un paralelismo. Son realidades distintas. Puede haber potencial en el no convencional, pero no debemos levantar hoy esa bandera porque estaríamos creando expectativas que quizá no se cumplan en los plazos que muchos esperan”, sostuvo.
En relación con la productividad, Bonfiglioli fue claro al señalar que no se trata de dejar gente afuera, sino de mejorar los procedimientos y el aprovechamiento del recurso. “Productividad no es ajuste indiscriminado. Es hacer las cosas bien, con la cantidad de personas que se necesitan y con los procesos adecuados. Si tenés menos gente de la necesaria, fallás; si tenés más, elevás costos y también perdés eficiencia. El punto de equilibrio es uno solo”, ejemplificó.
Asimismo, explicó que la industria petrolera tiene características particulares que muchas veces no son comprendidas por fuera del sector. “Es una industria donde el conocimiento se comparte entre las operadoras, porque todos se benefician. No competimos como en otras actividades. Además, es la única industria donde se toma gente sin preparación previa y las empresas invierten años en capacitarla”, indicó.
En ese marco, destacó el rol del IAPG y de YPF en la formación de recursos humanos, y advirtió sobre los problemas que se generaron en Vaca Muerta por el ingreso masivo de trabajadores sin capacitación ni inducción en seguridad. “Nuestra industria es peligrosa. No se puede incorporar gente sin formación mínima, porque los riesgos son muy altos”, remarcó.
Bonfiglioli también se refirió a los costos de producción y al precio del barril como variables centrales para la viabilidad de los yacimientos. “Si el barril vale 65 dólares y a mí producir me cuesta 68, algo no está funcionando. Hay que considerar cuánto cuesta sacar el petróleo y cuánto costó hacer el pozo, dividido por lo que se espera producir a lo largo de su vida útil”, explicó.
Finalmente, sostuvo que el corazón de la discusión pasa por repensar la forma de operar los yacimientos. “Tenemos un enorme conocimiento del subsuelo, pero quizá la forma de operar por encima del suelo dejó de ser eficiente. Hay que pensar en nuevas estructuras, nuevas tecnologías y más capacitación. Es más complejo y puede llevar tiempo, pero es lo que puede darnos un horizonte cierto para los próximos 30 años”, concluyó.