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MINERÍA: LOS PROYECTOS DE URANIO
La política nacional orientada al extractivismo minero su cambio en el plan nuclear. La demanda mundial de Uranio junto a los cambios geopolíticos que implican la búsqueda de nuevos mercados. La caída nacional del empleo. Chubut con sus ocho proyectos históricos de Uranio. Pero ¿estamos realmente ante la posibilidad de su desarrollo y extracción? ¿contamos con los estudios para su conocimiento acabado? O más bien ¿dónde estamos?
Por Lic. Jordana Mrla / Especial para InfoSur
Desde diciembre de 2023 a la actualidad, Argentina, ha cambiado su política nacional en materia productiva, entre otras. Esos cambios han despertado gigantes como “la minería”. En la historia de la patria, ha habido momentos en los que la política extractivista ha sonado más fuerte que en otros, y si nos alejamos más aún, podemos remontarnos a su origen en la conquista de América Latina.
Hoy, minería suena en todo el país, lo que no deja afuera a nuestra provincia, en particular con el caso que tanto mencionamos: el Uranio. Argentina ha planteado en su discurso nacional un cambio en el plan nuclear, y sus voceros en las distintas ramas, hablan de la necesidad de desarrollar la explotación de este recurso. Actualmente, de acuerdo a lo informado en junio de 2025 por el Ministerio de Economía (informe Energía Nuclear- Generación Eléctrica Año 10- N° 83- ISSN 2525-0221) existen 17 proyectos mineros de Uranio en la Argentina, pero el 59 % de ellos se encuentra en etapas de desarrollo muy incipientes o iniciales. Poniendo en contexto el proceso, las etapas de desarrollo comprenden: prospección, exploración inicial, exploración avanzada, evaluación económica preliminar, prefactibilidad, factibilidad, construcción y producción minera. De los 17 proyectos 13 se encuentran en las tres primeras, solo dos tienen evaluación económica preliminar y los 2 restantes, factibilidad (Don Otto, en Salta y Sierra Pintada, en Mendoza). A pesar de ello, Argentina, tuvo desarrollo de minería de Uranio hasta 1997.
De todos los proyectos mencionados, Chubut concentra 8 de ellos, 4 pertenecientes a la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cerro Solo, Arroyo perdido, Laguna Colorada y Sierra Cuadrada) y los otros privados (Lago Seco, laguna salada, Hope y Meseta central, las tres primeras áreas con empresas de origen canadiense y la última de Reino Unido). Sin embargo, ¿en que etapa se encuentran? Bueno, del que más oímos en este último tiempo “Cerro Solo” aún en exploración avanzada, es decir en el inicio del recorrido mencionado. Solamente “laguna salada” se halla en evaluación económica inicial y el resto, en prospección o exploración.
¿Por qué ponemos énfasis en las etapas? Porque todo desarrollo representa tiempo e inversión. La minería no se ejecuta prontamente, y el simple hecho de tener el mineral, no representa sin todos estos estudios ninguna factibilidad de explotación. Entonces, cuando oímos que “tenemos uranio”, casi toda la corteza de la Tierra lo posee, sin embargo, eso no significa que sea posible o rentable su producción. Hay con ello que comprender, que deben sortearse muchas etapas, con lo cual, no es una fuente inmediata en la generación de empleo y riquezas soñadas. Además, puede que simplemente no sea viable al avanzar en el desarrollo de las etapas de análisis.
Por otra parte, hay dos espacios de discusión en minería que no deben pasarse por alto, porque oímos frecuentemente la cuestión asentada en el plano económico. Y son: ambiente y licencia social. Hemos oído entre tantas cosas por estos días, frases como “la minería del uranio es amigable con el ambiente” junto a mensajes de técnicas de extracción como “lixiviado in situ (ISL)” por su menor impacto. Pero Argentina ¿tiene experiencia en ISL? ¿la usó alguna vez en minería de Uranio? La respuesta es no. Jamás obtuvo Uranio por ISL a pesar de que es una técnica empleada en el mundo desde 1960 (por la ex Unión Soviética) y muy difundida luego en China y Australia. Aún así no es la técnica que prevalece a nivel global. ¿Por qué? Porque no cualquier yacimiento de uranio posee la suficiente permeabilidad en la roca que lo hospeda para permitir el ingreso y movilidad de la solución química empleada para ello, y además no toda roca subyacente es lo suficientemente impermeable para evitar que esa mezcla afecte los acuíferos profundos. Por ello, hablar de técnicas sin conocer la geología y las características del sitio, para lo cual es fundamental desarrollar las etapas de estudio mencionadas, resulta sin fundamento científico e insuficiente o hasta incorrecto en momentos prematuros como estos.
A veces, es mejor ver toda la serie que los capítulos desordenados, porque entonces, todo absolutamente todo cobra sentido. Y en esos capítulos que no deben ser aislados en la política de un país, aparece el de “ciencia y técnica” acompañado de presupuesto para “investigación, innovación y desarrollo” y por qué no, de “casas de altos estudios”. Y ahí entendemos que para poder desarrollar tecnologías nuevas, necesitamos un poco de todo ese universo que aporta al conocimiento de una nación, pero que también le da territorialidad y lo asienta y difunde en su patrimonio científico. Ese que no viene de afuera, se usa y se va, ese que se queda con nosotros, que pasa evolucionando y mejorando de generación en generación, que se aprende en las aulas, en las especializaciones y que pone a nuestros profesionales en las discusiones del mundo.
Entre 2005 y 2014 la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) realizó estudios preliminares para ISL de Uranio con proyección a las cuencas sedimentarias argentinas, para determinar la factibilidad geológica y productiva, así como los impactos ambientales asociados. El proyecto CNEA-OIEA ARG 03/012-014 tuvo como objetivo adquirir capacidades innovadoras en el campo de la exploración, evaluación de recursos y viabilidad de la extracción de uranio por ISL, contemplando al ambiente, el análisis de los marcos normativos entre otros. En 2021 además, fueron presentados los resultados preliminares llevados adelante en la mina de Don Otto, Salta. Entonces, ¡qué importante que resulta todo ello! y cuán relevante es tener esa información para empezar a hablar de tecnologías y cuidados.
Hoy, seguimos en ese gris. Tenemos anuncios y promesas. Suenan empresas. Pero nos falta información básica, que lleva años de búsqueda y desarrollo. Nos dicen que tenemos minerales estratégicos, nos hablan de su valor y la necesidad en el mundo, nos mencionan empleo y divisas, pero, el propio informe de junio de este año del Ministerio de Economía de Nación dice “etapas de desarrollo incipiente”. Las etapas de desarrollo nos permiten tener certezas, los estudios ambientales nos otorgan la licencia ambiental posible para ello, y todo, puesto en conocimiento de la sociedad, es lo único que puede construir la licencia social. La minería es posible y el mundo lo demuestra con buenos y malos ejemplos. Solo nosotros debemos saber elegir cómo, por qué, para qué y dónde, y esa apropiación debe ser colectiva: nos la merecemos como país.