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Las comparaciones son odiosas, pero en este caso me asustan
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.
Esta semana leí en un interesante editorial del Diario Perfil: “La Libertad Avanza es el outlet del Menemismo” y otra que me impresionó más aún: “Milei es Menemismo acelerado”.
Las comparaciones son odiosas, pero las similitudes entre Carlos Menem y Milei se parecen hasta en sus excentricidades y hasta relacionarse sentimentalmente con vedettes como Amalia “Yuyito” González. Todo muy patético.
Fuera de estas anécdotas, me preocupa esta idea que leí de “Menemismo acelerado”, lo que me lleva a algunas reflexiones en torno al inicio y final de ambas experiencias con la aclaración que para Milei todo recién comienza. Sin embargo, la aceleración me preocupa porque un igual final estaría mucho más cerca que los más de seis años en que tardó Menem en caer en desgracia, dejando a la Argentina destrozada. Sobre la velocidad, no hay dudas que es así y el mismo Milei no se cansa de gritarlo: El ajuste más importante de la humanidad, alcanzando superávit financiero en menos de tres meses, junto a un descenso igual de rápido de la inflación con su política de emisión 0. Hasta ahí, pareciera que todas son buenas noticias, pero no es así.
Para darnos cuenta de lo que está sucediendo, ya explicamos la semana pasada que hasta Cavallo ya se despegó del Presidente. Esta semana se le sumó Paolo Rocca a otros empresarios que ya habían marcado distancia. Mientras tanto, Milei sigue explicando lo bien que estamos, aunque nadie lo perciba así, menospreciando y faltándole el respeto a cuanto economista intente dar un punto de vista distinto y destacando los logros del mejor ministro de economía de toda la historia argentina. ¿Mucho no?
No voy a repetir reflexiones económicas que ya hice sobre recesión extrema y desocupación, aunque sì me impacta la velocidad del deterioro provocado tal vez, por lo vertiginoso del mundo de hoy donde todo cambia y sucede cada vez más rápido.
Siguiendo con las comparaciones odiosas, otra coincidencia son los cien mil millones de pesos de fondos reservados para la SIDE en medio de la pobreza argentina, que le permitirá abrir a Milei una “nueva cadena de la felicidad” (y otros aprietes) como ocurrió en el pasado con Carlos Menem donde esos gastos reservados salían y se conocían como “la cadena de la felicidad”. Era dinero negro que el Menemismo usaba para comprar voluntades de jueces, políticos y periodistas. Muchos de ellos, todavía en actividad. El otro uso de ese dinero negro fue para espiar y apretar opositores y críticos. Si a ello le sumo a su procurador del Tesoro, Rodolfo Barra (otro miembro del staff menemista) ya estaríamos llenando el cartón del bingo, solo que, en este caso, el nuevo Barra sería el Juez Lijo. Solo nos faltaría María Julia desnuda con un tapado de piel y estamos listos.
A este juego de semejanzas se le agrega una palabra: “entorno”, palabra que en la historia política argentina tiene un eco maléfico. El vocablo evoca los convulsivos años setenta. Más precisamente remite a los dos presidentes Perón. En esa época los Montoneros, sobre todo, esbozaban la “teoría del cerco” y repetían que Perón estaba “entornado”. Que Isabel Perón y José López Rega lo manejaban a su gusto. Muerto Perón, el problema del “entorno” mutó al poder de López Rega, ministro de Bienestar Social y secretario privado. Hoy fue Macri quién se refirió al entorno de Milei señalando que a Karina Milei no la conocía, pero confirmó que el entorno mentado estaba integrado por ella y por Santiago Caputo criticando al Gobierno por la falta de equipos y que, aunque tenga claridad en la determinación y las ideas, es débil en la capacidad de implementarlas. Por supuesto que la venganza de Milei por las críticas de Macri simplemente se confirman con escucharlo con atención. Pero ninguno de sus consejos es posteriormente trasladado al ejercicio del poder.
A manera de conclusión, diría que Javier Milei llega a sus ocho meses en el poder de la Casa Rosada con una sociedad partida en dos. La diferencia con la polarización anterior es que ahora no es Kirchnerismo vs. Macrismo, sino que el ordenador es un solo dirigente: el propio presidente libertario. Nuevamente aquí la semejanza con Carlos Menem es fantástica. Ojalá no sea así el final porque los argentinos estamos cansados de fracasos.
El problema de los cambios pendulares de la política económica suele lograr resultados positivos solo transitorios, pero nunca permanentes. La primera causa se debe a la baja institucionalidad y endeble apoyo político detrás. La segunda causa es mucho más profunda, cuando la sociedad se protege y anticipa, porque percibe la política como transitoria y no permanente.
