Chubut alcanzó el récord nacional de anteojos entregados a alumnos
La revolución Milei y los intermediarios argentinos
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
Milei les propuso a los argentinos una revolución libertaria y los argentinos en una inmensa mayoría aceptaron el desafío. Fruto de ese mandato popular hoy tenemos en marcha una serie de medidas que en la práctica no es otra cosa que el traslado del diseño mental de esa propuesta a la realidad.
Como ninguna revolución es “deliberativa” Milei está intentando imponer esa idea a la realidad abusando al límite del sistema republicano de varios modos a la vez. Su primer abuso fue el dictado de un decreto de necesidad y urgencia que habilita nuestra constitución después de su última reforma, cumpliendo la formalidad de la norma: Congreso en receso, situación de emergencia y abstenerse de regular cuestiones impositivas, penales, electorales o relativa a los partidos políticos. El impacto fue absoluto. Afectó a la vez a gran parte de la argentina “intermediaria” con intereses económicos consolidados por décadas. El segundo abuso fue el envío de una ley ómnibus que intenta imponer en la realidad, su idea revolucionaria pretendiendo que el Congreso le otorgue un cheque más o menos en blanco para poner en práctica la propuesta que votaron la mayoría de los argentinos. El contenido de esa ley al igual que el mega decreto, revolucionan la argentina. El tercer abuso fue un ajuste general de la economía intentando una corrección de precios relativos comenzando con el tipo de cambio y continuando con los precios de la energía y transporte junto a una rápida paralización de la emisión monetaria a partir de un fuerte ajuste fiscal. El resultado hasta ahora, un ajuste brutal y fenomenal donde nadie queda fuera.
Hasta aquí nada debiera sorprendernos salvo la brutalidad de las medidas y el tiempo en que quieren que se produzcan. Es el famoso shock que también todos los argentinos sabíamos iba a pasar con mi advertencia en editoriales anteriores: una cosa es hablar de la muerte y otra morirse.
Ahora bien, ¿qué está sucediendo con ese diseño ambicioso y revolucionario? Simplemente se está topando con la argentina y nada más. Dicho de otro modo, ese diseño puramente intelectual y académico se está topando con la realidad. La realidad de un control de constitucional difuso donde cualquier Juez puede ejercer el control de la constitucionalidad del DNU en todo el país hasta que al final del camino la Corte Suprema unifique un criterio. La realidad de un trámite parlamentario donde la idea que una ley ómnibus pueda ser tratada en 30 días y además no sufra modificaciones ingresa en los laberintos de su trámite parlamentario. Y, por último, lo más complejo, la realidad de una argentina manejada por intermediarios que ven afectados sus intereses consolidados por décadas que comienzan a reaccionar activando sus protestas y desplegando sus influencias, llámense sindicalistas, abogados, farmacéuticos, empresas pesqueras, bancos, despachantes de aduana, dueños de registros de automotor, escribanos, dueños de la medicina prepaga, obras sociales, talleres mecánicos de verificación automotor, laboratorios, medios de comunicación, contratistas del estado, empleados de empresas del estado, dirigentes que manejan planes sociales, etc. A todos ellos ya los hemos visto a través de protestas, amparos, que seguramente se incrementarán en los próximos meses.
Posiblemente en cada uno de esos ejemplos, todos votaron a Milei pero jamás pensaron que estarían involucrados en su diseño revolucionario. Algo similar puede estar pasando con amplios sectores de clase media que gradualmente van sintiendo el brutal ajuste al igual que jubilados y pensionados.
La revolución de Milei todavía no cumple su primer mes de vigencia y todos los argentinos ya estamos preocupados por el tiempo y los resultados. A muchos ya les parece una eternidad, otros se niegan que se afecten sus intereses y otros ya especulan con que todo saldrá mal.
Lo único cierto hasta ahora es que Milei por primera vez se está enfrentando simplemente con la realidad argentina que lejos de ser similar a cualquier otro lugar del mundo es particularmente complicada y distinta. Del mismo modo, los argentinos estamos aprendiendo las características de un liderazgo político diferente que por ahora desorienta a todos. De ambos lados del mostrador nos estamos conociendo y por ahora lo único objetivo es que seguramente 30 días no alcanzan para abrir juicios de valor y menos de resultados.
