LA MUNICIPALIDAD DE SARMIENTO DESARROLLA TALLERES DE CAPACITACIÓN LABORAL EN
La campaña terminó: ¿Y ahora qué?
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.
Claramente el domingo fue un día de información sin cabida para los comentarios. Lo importante fueron los hechos, la elección, el escrutinio y el ganador. Todo eso devoró el día y gran parte de la noche del domingo. Con una elección muy ajustada donde, según el escrutinio “provisorio” del 100% de las mesas, arrojó que Ignacio “Nacho” Torres candidato a Gobernador de J x C, obtenía una diferencia acotada del 35,71 %, frente a Luque, que obtuvo el 34,11%. Si bien, ambos candidatos festejaron, lo cierto es que, salvo alguna sorpresa no esperada del escrutinio definitivo, hoy nos permite saber que la Provincia de Chubut tiene nuevo “Gobernador”.
Aunque este pareciera ser el gran acontecimiento, donde algunos festejan y otros comienzan a realizar el duelo, a mi juicio a partir de hoy comienza lo verdaderamente importante. Ya quedaron en el pasado los “candidatos” y para muchos de ellos, su rol cambió a protagonizar el nuevo título de “futuros gobernantes”.
Si bien pareciera prematuro, los ciudadanos ya ven a los ganadores como los responsables de su futuro a partir de ahora y como es lógico, quieren comenzar a ver resultados de su elección.
Los ganadores, pasaron de la comodidad de ser candidatos a ser; ahora, los responsables de solucionar los problemas de los chubutenses. El cómo, a partir de hoy, comienza a ser la prioridad para un país y una provincia extremadamente complicada, con una gestión que todavía no termina, que claramente fue de las peores en la historia provincial reciente y que ahora, además debe asumir el nuevo rol de la transición, lo que le planteará todo un dilema a Arcioni y la necesidad de una participación en ella, por parte de Nacho Torres. Todos los candidatos, intentaron “despegar” de la figura ultra deteriorada de Arcioni, pero ahora hay que convivir hasta el cambio de mando.
A partir de ahora, el futuro gobernador, asume la difícil tarea del “mozo del restaurante”, apelando al docente paralelismo que nos enseña el profesor Juan Carlos De Pablo, en su libro “El desafío económico del próximo Gobierno”. A partir de hoy, comienza a ser el intermediario y encargado de venderle a los comensales del restaurante (los votantes), lo que les compran a sus cocineros (las soluciones de sus ministros). A partir de hoy, comienza la difícil tarea de comenzar a intermediar entre comensales (la ciudadanía), que, con exigencia y volatilidad, seguramente comenzará a pedir cosas que no están en el menú o pedirán cambios personalizados en algunos de sus platos y porqué no, se quejarán de sus precios, de la presentación de los mismos, pero muchísimo más, con la rapidez con que se le trae el plato prometido a la mesa. Para eso recordemos las promesas de campaña y la velocidad con que se prometían esas soluciones.
Por el otro lado, el mozo, nuestro futuro Gobernador, se reunirá en la cocina (sus futuros ministros y su administración), donde las tensiones seguramente no serán menores, planteándole al mozo, las restricciones de recursos dentro de la cocina, la falta de equipamiento, insumos, y lo que es peor, las demoras en los resultados para preparar los platos para llevar a la mesa.
A partir de hoy, el nuevo gobernador, tiene que pensar su gabinete (su cocina) y el chef será su ministro de economía, en una provincia literalmente quebrada, con muy pocos insumos en la cocina y con graves problemas en su infraestructura (deudas de todo tipo, escuelas, hospitales, caminos, seguridad, etc). Allí, comenzarán todos los miembros de la cocina, a pelear por lo poco que hay, sintiendo que cada uno de ellos, es más importante que los demás. Será la hora de poner en juego su autoridad política que se traducirá en la síntesis del Menú que ofrecerá a sus comensales. Será la hora de definir, si cambiamos completamente el menú a todo o nada; si simplemente lo cambiamos un poco y gradualmente, como para ofrecer mas o menos los mismos platos que hasta ahora o peor aún, no cambiamos nada y seguimos con el mismo tipo de cocina.
Que comenzará a pensar ahora nuestro futuro gobernador. Será todo o nada, imponiendo orden y firmeza desde el primer momento. Será cambio por consenso, eliminando el disenso y atenuando las objeciones de las minorías con representación parlamentaria o de las corporaciones de siempre, que en su mayoría nos llevaron a donde estamos. Cuantos interrogantes y una enorme escasez de respuestas todavía.
Lo que, si sabemos, es que el tiempo es muy escaso tanto para una u otras posturas. Los comensales son exigentes y muy cambiantes.
Hasta acá, todo es incertidumbre: no sabemos quién será el cheff y el staff de la cocina y tampoco, sabemos cuál será el menú, cuáles serán los platos y cuánto tardarán en prepararlos para la ansiedad de los comensales. Tampoco sabemos, de dónde saldrán los recursos para la renovación de la infraestructura de una cocina en ruinas repleta de ayudantes, que no sabe muy bien qué hacen dentro de ella.
La economía provincial, según un reciente y formidable artículo de Raúl Figueroa, nos sintetiza su dramatismo: Los ingresos provinciales, compuestos de regalías e impuestos, se encuentran a la baja (las regalías cayeron un 15%). Los ingresos que provienen de nación, compuesto de coparticipación federal y fondos de educación, sufren los embates de la inflación y una economía nacional también quebrada. El endeudamiento provincial a que nos llevó Arcioni es “inédito” y solo para pagar gastos corrientes cada vez mayores. A junio de este año, la Provincia debe pagar 682,8 millones de dólares y más de 59.000 mil millones de pesos, que, actualizados por CER seguro se duplicarán para el año próximo. Ya en el año 2023, esa deuda implicó más del 20% del presupuesto y no sabemos cuánto implicará en el 2024. El déficit mensual de la Provincia, supera los 3.000 millones de pesos, con una masa salarial que supera los 20.500 millones de pesos, pero con promesas de paritarias que la elevan a un 57%.
Pero, aquí, no terminan las buenas noticias. La Provincia durante 6 años consecutivos no cumplió con el ciclo lectivo de 180 días de clase, con escuelas destruidas y docentes que todavía piden actualizar sus salarios. Una red de infraestructura provincial abandonada deja a muchas ciudades sin luz, sin agua, con pésimas rutas, etc. Por último, una inseguridad que trepa en sus cifras día a día.
Todo esto llevó a el gobernador ( el mozo del saliente restaurante) a pelear en los últimos cuatro años, el ranking de aquellos con peor imagen de todo el país.
El desafío es enorme. El mozo, que asumirá el próximo restaurante, es la primera vez que ejerce de mozo, sin anteriores experiencias de gestión.
Todo es incertidumbre, pero hay algo que sabemos: a partir de hoy, comienza su labor de “mozo” y nosotros, sus comensales estamos ansiosos por saber, si el menú será mejor, si se comerá por fin mucho más al mismo precio, si habrá equilibrio entre entrantes, pastas, carnes y postres y por, sobre todo, si nos traerán la comida prometida, muy rápido, porque ninguno de nosotros tiene tiempo para esperar que la cocina se tome el tiempo que quiera en preparar las exquisiteces que nos prometieron.
Y para peor, en esa intermediación, aparecerán los “medios de comunicación”, que comenzarán a preguntar a otros mozos y otros cocineros, si el restaurante elegido por los comensales nos ofrece el menú adecuado con la velocidad para que la comida no se enfrie.
A nosotros, como comensales, poco nos importa los que estén en la cocina, porque siempre culparemos al mozo de cualquier defecto en la comida, en la velocidad en traerla, en el precio del menú y así en breve tiempo, de acuerdo a su personalidad, a su diligencia, a su autoridad, elegiremos otro restaurante, en busca de un nuevo mozo, que represente lo que deseamos.
Todos esperamos que el menú cambie, que el precio no suba, y que nos sirvan bien y rápido, las exquisiteces que nos prometieron.
