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Jones: “El problema no es solo la inflación: los servicios crecen mucho más y golpean directo al bolsillo”
Especial para InfoSur
Alejandro Jones, magíster en Economía, en diálogo con InfoSur Radio que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos, analizó la evolución reciente de los precios y advirtió que, más allá de la desaceleración inflacionaria, existe un factor clave que explica la percepción social: el fuerte incremento de los servicios por encima de los bienes.
El economista comenzó diferenciando conceptos básicos para entender la dinámica actual, explicando que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es una aproximación a la inflación, construida a partir de canastas representativas.
“El IPC mide la variación de precios de un conjunto de bienes y servicios, pero no es toda la inflación, es una aproximación”, señaló.
En ese marco, indicó que el último dato mensual se ubicó en torno al 3,4%, aunque advirtió que ese número debe analizarse en perspectiva y no de manera aislada.
Al observar períodos más largos, Jones explicó que el promedio mensual desde 2017 se ubica en torno al 4,4%, mientras que en los últimos dos años bajó a aproximadamente 3,1%, lo que muestra una desaceleración.
Sin embargo, aclaró que ese promedio esconde diferencias importantes en la composición de los precios.
“No todos los precios aumentan igual. Ahí está la clave para entender lo que nos pasa en el día a día”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que mientras los bienes crecieron en torno al 2,5% en ese período, los servicios lo hicieron a un ritmo mucho mayor, cercano al 4,5%.
“Ahí está el problema: los servicios están creciendo muy por encima de los bienes”, afirmó.
Esta diferencia se vuelve aún más evidente en la Patagonia, donde —según explicó— el impacto es mayor debido a la quita de subsidios y el peso que tienen estos gastos en la economía familiar.
“En nuestra región, los servicios aumentaron casi el doble que los bienes en los últimos dos años”, indicó.
Jones detalló que el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles lidera las subas, con incrementos que superan ampliamente el promedio general.
A esto se suman otros sectores como educación, que también registraron aumentos significativos.
“El problema es que estos son gastos fijos. No los podés evitar”, explicó.
A partir de este análisis, el economista sostuvo que la percepción social de que “todo está más caro” tiene una base real, aunque no siempre coincida con el dato general del índice.
“Cuando la sensación es generalizada, no es solo una percepción: hay algo que está pasando”, afirmó.
Uno de los factores que explica esta situación es la estructura del propio índice, que no siempre refleja el peso real que tienen los servicios en el gasto cotidiano.
“El índice todavía no capta del todo cuánto representan hoy los servicios en el bolsillo de la gente”, señaló.
Esto genera una brecha entre los datos oficiales y la experiencia diaria de los consumidores.
En términos prácticos, Jones graficó cómo impacta esta situación en una familia promedio, donde los servicios pueden representar una porción cada vez mayor del ingreso.
“A medida que los servicios aumentan, se llevan una parte más grande del salario”, explicó.
Este fenómeno reduce la capacidad de consumo en otros rubros, generando una sensación de pérdida de poder adquisitivo.
“La sábana es cada vez más corta: si gastás más en servicios, te queda menos para el resto”, graficó.
El análisis también incluyó una mirada histórica, donde se observa un cambio de tendencia a partir de 2024.
Hasta ese momento, los bienes habían aumentado más que los servicios, pero esa relación se invirtió y hoy son los servicios los que lideran las subas.
“Desde 2024 en adelante, los servicios pasan a crecer más que los bienes, y eso cambia completamente el escenario”, indicó.
Finalmente, Jones planteó que el próximo paso para entender la situación económica será analizar la relación entre precios y salarios en términos reales.
“No alcanza con ver cuánto suben los precios, hay que ver qué pasa con el salario en términos de poder de compra”, adelantó.
De esta manera, el economista dejó planteado que el verdadero desafío no es solo bajar la inflación, sino entender cómo se distribuyen esos aumentos y cómo impactan en la vida cotidiana, especialmente en regiones como la Patagonia donde los servicios tienen un peso determinante.