ÚLTIMO MOMENTO

Chubut alcanzó el récord nacional de anteojos entregados a alumnos

Comodoro Rivadavia recibe al Grand Master Choi Jung Hwa en

El Municipio consolidó el camino para acceder al lóbulo superior

Más de 100.000 personas visitaron Chubut en la Temporada de

Se viene la primera “Noche de Pioneros” del 2026

Plan Municipal de Pavimentación Urbana: Rada Tilly finalizó varias cuadras

Milei: cuando toca la mala hora

Primera fecha Masters del circuito interclubes en el Natatorio Pueyrredón

Petroquímica busca avanzar en infraestructura para sus socios

Guerrero: “Conducir respetando las normas no es una cuestión de

jueves 16 abril, 2026
InfoSur en Línea InfoSur en Línea
  • Comodoro
    • Rada Tilly
    • Regionales
    • Nacionales
  • Política
  • Economía
  • Policiales
  • Deportes
  • Cultura
  • Turismo
  • Columnistas
    • Mariel Suarez
    • Sergio Mammarelli
    • Gabriela Mendonça
    • Paula Saavedra
    • Jorge Sánchez
    • Club del Libro
logoDARK
  1. Home
  2. Columnistas
  3. ¿Generar consensos en Argentina acaso no será la necesidad de destruir los consensos clásicos que acostumbrábamos?
 ¿Generar consensos en Argentina acaso no será la necesidad de destruir los consensos clásicos que acostumbrábamos?
Columnistas Sergio Mammarelli

¿Generar consensos en Argentina acaso no será la necesidad de destruir los consensos clásicos que acostumbrábamos?

19 enero, 2025

Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
.

La idea un poco atrevida del título intenta explorar una nueva forma de generar estabilidad para los profundos cambios que nos propone el Gobierno.

¿Si profundizara la pregunta, por donde pasarán esos consensos? ¿Acaso dejarán fuera a los partidos políticos, a los sindicatos, a las cámaras empresarias, a los movimientos sociales, etc., debiendo respetar el consenso institucional, cuyo manual de funcionamiento es la Constitución Nacional y su órgano de vigilancia es la Corte Suprema de Justicia de la Nación? En este caso, ¿quién será el árbitro del nuevo acuerdo? ¿Acaso lo serán los algoritmos de las redes sociales?

El camino al desarrollo se recorre a través de los consensos

El potencial de Argentina es enorme y ha renacido una y otra vez frente a cada una de las heridas profundas que provocaron los golpes cívico-militares del siglo 20 y luego una larga vida en democracia, no privada de crisis políticas y fundamentalmente económicas.

Arturo Frondizi, en su época, ya planteaba un doble desafío para nuestro país. Por un lado, la necesidad de comenzar a transitar el camino del desarrollo, pero por otro describía como la integración social de los argentinos y el abandono de las antinomias eran el motor de ese desarrollo. Un desarrollo que no sólo se caracterice por el crecimiento económico y productivo de nuestro país, sino por el crecimiento y el desarrollo humano de nuestra sociedad.

En mi caso, me agrada más aquella idea que comprenda a la integración como sinónimo de unión de los argentinos muy bien explicada por Juan Domingo Perón en “La Comunidad Organizada”: el ser humano solo puede realizarse en una sociedad que se realiza.

La política amigo–enemigo o, en términos más actuales, como “la grieta” ya ha demostrado cuales son los resultados, sin importar quién gobierne y quién sea oposición.

La primera equivocación en que caemos más de una vez es confundir construir consensos con otra muy distinta que es constituir mayorías.

Las mayorías se construyen solo sobre la fuerza de un espacio político en el electorado, que de ningún modo asegura consenso. Ninguna alianza política electoral obtiene el 100% de los votos. El consenso es otra cosa y plantea no pocos problemas: desde dónde se construyen, de qué forma, con qué procedimiento y a quienes involucra.

Lo expuesto quiere decir que, si bien los consensos se consolidan sobre la fortaleza de las políticas sobre las que recaen, no está claro desde donde se convoca, ni a quienes y sobre el procedimiento que debería tener.

Muy por el contrario, las políticas establecidas a través de la construcción de mayorías tienen la particularidad de no tener continuidad en el tiempo y duran lo que el proyecto político que las impulsa. Así ocurrió irremediablemente con todas las mayorías que gobernaron la Argentina en la creencia de fundar la nueva patria y delinear las características del nuevo pueblo. Visto así, la nueva mayoría construida por Milei está condenada irremediablemente a lo que él dure.

¿Cuál debería ser el primer consenso inicial?

Guste o no, la respuesta la brinda nuestra Constitución. Y es el Congreso Nacional. Es el único lugar donde las fuerzas políticas allí representadas a través de la legitimidad del voto tienen la fuerza suficiente para crear leyes. Por ello soy tan crítico del desprecio institucional que tiene el gobierno de Milei.

Aclaro esto, la Argentina ha transitado otro tipo de consensos que deberíamos mirar con mucho más cuidado. Pensemos en todos aquellos consensos corporativos que empresarios, sindicalistas y hasta partidos políticos, realizaron con las fuerzas armadas para producir golpes de Estado en nuestro país. Pensemos en todos aquellos consensos realizados por el mundo sindical con uno de los partidos políticos dominantes de la vida democrática del siglo pasado, como lo fue con el Peronismo. Pensemos en todos aquellos consensos realizados por el mundo empresario o el campo, con gobiernos liberales para construir la política económica que les convenía.

Gran parte de los consensos a los que hice referencia, son los verdaderos responsables de los vaivenes pendulares de nuestra historia democrática. Dicho de otro modo, a los criticables paros de la CGT al gobierno de Alfonsín se les enfrentan los acuerdos imperdonables con militares para quebrar la institucionalidad de la Argentina. Precisamente por ello, son los consensos que deberíamos desterrar de nuestra vida política. Solo han sido nocivos y solo permitieron la supervivencia corporativa de algunos a costa de los otros o de todos.

Hoy pareciera que lejos de los fantasmas del pasado, estamos ingresando en la intención de construir otro tipo de consensos que ignoren o puenteen el consenso de la Constitución: las redes sociales.

Escuché hace semanas atrás a un disruptivo como Mario Pergolini decir que el próximo presidente de Argentina no vendrá de los partidos políticos nunca más. Y lo peor de todo, tal vez sea cierto.

La Inteligencia Artificial en combinación con las redes sociales desempeñan un papel cada vez más importante en la manipulación de las elecciones y la difusión de información errónea”, alerta el filósofo belga Mark Coeckelbergh en su último libro “Por qué la Inteligencia Artificial socava la democracia”.

Estamos transitando una verdadera revolución silenciosa social y política. Ello puede conducir a una implosión de nuestras sociedades; pues las nuevas tecnologías amplifican y alimentan el descontento y la desafección, señala Mark Coeckelbergh. Los datos y los algoritmos controlan y vigilan al público, creando una falsa sensación de libertad.

Ese nuevo consenso, incluso amenaza la única forma de construirlo en forma institucional: El Congreso Nacional. ¿Por qué?

La respuesta la brinda nuestra historia política reciente: la crisis de representatividad de los partidos políticos.

Hasta la última elección presidencial precedente a Milei, la suma de representatividad de las dos alianzas políticas que participaron sumó más del 90% de los votos. En la última elección se redujeron a menos del 70% en la primera vuelta y apenas un poco más del 40% en la segunda. Las alianzas políticas tradicionales fueron vaciadas de representatividad, permitiendo que Milei construyera su idea fuerza de la casta, cuya proyección todavía podría ser aún peor en la elección del 2025. Milei no tiene ninguna culpa en ello, pero se aprovecha sin advertir sus límites. La democracia argentina, como en tantos lados del planeta es una democracia de partidos políticos.

Sin duda, el actual gobierno no provocó que la política dejara de representar al pueblo y solo representara a la política, pero lejos de una grata noticia es un peligro profundo en nuestra estabilidad institucional. Por supuesto que la gran responsabilidad recae sobre la política, pero debemos tener en cuenta que, si no llevamos las transformaciones a un marco de estabilidad, todo será en vano.

De nada sirve pensar que la próxima elección cambiará el destino de nuestro país. Las transformaciones que requiere nuestra sociedad deben atravesar un largo camino que se proyecte a través del tiempo, y los cambios políticos que traen consigo las elecciones deben generar los consensos básicos que permitan darle permanencia. Dicho en términos más claros: la próxima elección no tendrá ganadores si nuestra sociedad le da la espalda a la política y la política sigue dándole la espalda al pueblo.

Seguramente todo hace pensar que Milei ampliará la construcción de su mayoría, que hasta ahora no la tiene. Sin embargo, pensar que con ello podrá sortear la necesidad de consensuar con la minoría, nos conduce en forma inexorable al péndulo de nuestra historia.

Dos Argentinas no hacen una Argentina, sino que siempre serán simplemente dos Argentinas, solía decir Jorge Lanata.

Asistimos hoy a un clima exitista en el oficialismo al tiempo que la oposición muestra un raquitismo sin aparente solución. El éxito económico pareciera que está modificando nuestras emociones. El discurso del “esto va a salir bien” parece estar imponiéndose por encima de los que creen que “esta película ya la vimos”. Sin embargo, todo es muy pronto en el “experimento Milei”.

Por ello debemos generar un nuevo punto de partida, a través de los consensos básicos que nos permite nuestra Constitución, que no es otra que el Congreso y sus representaciones políticas construyan las leyes que ese consenso básico permita, sin vetos ni decretos de necesidad y urgencia, sino con más negociación y búsqueda de acuerdos. No es una elección lo que cambia un país, es la decisión de un pueblo que se revela en busca de su futuro, donde las redes sociales solo serán una técnica electoral exitosa pero jamás reemplazarán a la política.

Share This:

Previous post
Next post
RELACIONADAS Te puede interesar
Regionales

Chubut alcanzó el récord nacional de anteojos

16 abril, 2026

El Programa «Ver para ser libres» culminó con 5.222 controles oftalmológicos realizados a estudiantes

Deportes

Comodoro Rivadavia recibe al Grand Master Choi

16 abril, 2026

El intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, recibió en su despacho al Gran Máster

Comodoro

El Municipio consolidó el camino para acceder

16 abril, 2026

Los trabajos estuvieron a cargo de la Subsecretaría de Vialidad Urbana y se extendieron

INFOSUR EN LÍNEA. Todos los derechos Reservados.