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 El peor enemigo de los trabajadores argentinos: los sindicatos
Columnistas Sergio Mammarelli

El peor enemigo de los trabajadores argentinos: los sindicatos

16 noviembre, 2024


Por: Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
.

Comenzaría esta columna simplemente con un ejemplo. Todos los años viajó a Italia por la línea aérea ITA ex ALITALIA. De los más de 10.000 empleados de ALITALIA solamente ITA absorbió 1800. El ejemplo no dice nada y dice todo a la vez. ¿Veamos por qué?

A partir de los sucesos ocurridos con los sindicatos aeronáuticos en la República Argentina comenzamos a visualizar un problema muchísimo más profundo. El peor enemigo de los trabajadores comienza a tener nombre y apellido: el modelo sindical argentino.

Este modelo sindical único en América Latina tuvo y tiene una estructura particular que le permitió jugar un rol central en la representación de los trabajadores y en el ámbito político del país. Modelado por el peronismo el sindicalismo argentino se presenta como una estructura centralizada con una altísima influencia política que hoy se vuelve en contra de la representación de los verdaderos intereses de los trabajadores en nuestro país. ¿Veamos a continuación por qué?

1. La Unicidad Sindical. La crisis de un concepto viejo.

En nuestro país el modelo sindical está basado en el principio de unicidad sindical, lo que significa que, por cada actividad económica, existe un solo sindicato representativo que tiene la capacidad de negociar y representar a todos los trabajadores de ese sector. Este principio permite a los sindicatos sectoriales tener una gran influencia y poder en la negociación colectiva, ya que representan a todos los trabajadores de una actividad, independientemente de su afiliación sindical. Dicho de otro modo, así cualquiera es macho en Argentina ¡¡¡¡.

Como correlato, el Estado argentino otorga a los sindicatos la personería gremial, un reconocimiento oficial que les permite representar legalmente a los trabajadores en la negociación colectiva y en cuestiones laborales. Solo el sindicato que obtiene la personería gremial tiene la autoridad legal para negociar con los empleadores en nombre de todos los trabajadores del sector. Los sindicatos sin personería, aunque pueden existir, tienen una capacidad limitada para actuar oficialmente y rara vez pueden competir y disputar esa personería gremial del sindicato que históricamente la obtuvo en tiempos pasados.

2. Federaciones y Confederaciones. Una estructura centralizada de poder igualmente vetusta.

Este modelo sindical también se caracteriza por su estructura centralizada, donde sindicatos de base (como los sindicatos de una industria o sector económico) están afiliados a federaciones y, en un nivel superior, a confederaciones. La Confederación General del Trabajo (CGT) es la principal confederación sindical en el país y juega un papel importante en la representación de los trabajadores a nivel nacional y en la interlocución con el gobierno y las empresas.

3. Las razones históricas del modelo sindical argentino.

La relación entre el sindicalismo y el Estado en Argentina está marcada por el peronismo y la figura de Perón, quien promovió una alianza entre el movimiento sindical y el gobierno. Y esa alianza, le permitió al Perón el mayor sustento político de su gobierno considerándolo la columna vertebral del movimiento justicialista.

 Sin embargo, todos los gobiernos posteriores utilizaron este modelo de representación sindical para sus propios intereses políticos. A lo largo de los años, el Estado argentino ha intervenido para garantizar los derechos sindicales, regular la negociación colectiva y, en muchos casos, financiar los sindicatos a través de aportes obligatorios de los trabajadores, lo que fortalece la estructura y poder de estas organizaciones. Si bien todos los gobiernos han anunciado la necesidad de una modificación y actualización profunda del modelo sindical en nuestro país, en la práctica nada de esto sucedió a lo largo de los últimos 70 años, echando mano de esa alianza tanto gobiernos militares como civiles de todos los signos políticos en los últimos años, sean liberales, de centro, de derecha, etc, etc.

´4. Las consecuencias del modelo: Una Negociación Colectiva Centralizada, vieja y pensada para otra Argentina.

Fruto del modelo, la negociación colectiva suele ser centralizada y se lleva a cabo por sector o actividad. Esto permite establecer acuerdos laborales a nivel nacional que afectan a todos los trabajadores de una industria. Dicho de otro modo, la centralización refuerza la capacidad de los sindicatos para mejorar las condiciones laborales en el sector y evita fragmentaciones que puedan debilitar su influencia en las negociaciones. Todo al revés de lo que necesita la nueva negociación colectiva a partir del nuevo modelo de producción que impone la globalización en todo el Mundo.

5.El Papel Político del Sindicalismo

Los sindicatos argentinos no solo representan intereses laborales, sino que también son actores políticos importantes. Muchos líderes sindicales han participado activamente en política y han ocupado cargos públicos. Esto es en parte porque el sindicalismo argentino tradicionalmente se alinea con el peronismo, lo que le permite influir en políticas laborales y sociales. De hecho, algunos sindicatos tienen vínculos formales con el Partido Justicialista (peronista), lo que les da poder en el ámbito político y les permite incidir en la toma de decisiones a nivel gubernamental, privilegiando la política en detrimento de los intereses legítimos de sus representados.

6.El Financiamiento Sindical. La única explicación para que este modelo pueda seguir existiendo en la actualidad

Dios mueve montañas, pero la guita mueve el Mundo. El financiamiento de los sindicatos proviene principalmente de las cuotas sindicales que todos los trabajadores deben aportar, independientemente de su afiliación. Esto permite una gran capacidad financiera que les da poder para negociar e influir en políticas. El sistema de contribuciones obligatorias también fortalece la estructura sindical, pues asegura ingresos constantes y facilita la creación de servicios como obras sociales, beneficios y programas de asistencia para los trabajadores. Dicho de otro modo, si el modelo sindical le aseguramos financiamiento se transforma en un monstruo indestructible.

La crisis del modelo frente a los desafíos actuales

La suma de todos los factores que venimos relatando se transforman en la actualidad en un verdadero combo que desemboca en la crisis profunda que atraviesa el modelo sindical y los sindicatos en nuestro país en estos momentos.

  • Fragmentación interna en la CGT y diferencias entre sindicatos de distintos sectores.
  • La creciente precarización laboral y el trabajo informal, que reducen la afiliación sindical.
  • La necesidad de modernizarse para representar a trabajadores de nuevas industrias, como la tecnología y los servicios digitales.
  • Tensiones con gobiernos que buscan reducir el poder sindical en ciertos períodos, especialmente en contextos de crisis económica.
  • Etc.

En resumen, la crisis del modelo de representación sindical argentino se ha profundizado en las últimas décadas debido a factores económicos, sociales y estructurales que han puesto en cuestión su capacidad para adaptarse a un mercado laboral en transformación y a las necesidades de los trabajadores actuales. Algunos de los problemas más críticos del modelo sindical en Argentina incluyen la pérdida de legitimidad, la fragmentación interna y la incapacidad para responder a las nuevas formas de empleo. Veamos a continuación en forma sintética sus principales problemas.

1. El primer problema: Pérdida de Legitimidad y Representatividad

Muchos trabajadores sienten que los sindicatos no reflejan sus intereses ni necesidades, especialmente en sectores nuevos y entre trabajadores jóvenes. Esto ha llevado a una disminución en la afiliación sindical y a una percepción negativa de las organizaciones sindicales, en parte porque se las ve alejadas de los problemas cotidianos de los trabajadores y concentradas en su influencia política y en la protección de ciertos sectores tradicionales.

2. El segundo problema: Crecimiento del Empleo Informal y Precarizado

Uno de los mayores desafíos del modelo sindical argentino es la incapacidad para representar a trabajadores informales, que representan cerca del 40% de la fuerza laboral en Argentina. Estos trabajadores están excluidos de los beneficios de la negociación colectiva y de la protección sindical. A medida que crece el empleo en sectores no regulados o precarios, los sindicatos pierden una porción importante de posibles afiliados y ven reducido su impacto en las condiciones laborales de una gran parte de la clase trabajadora.

3. El tercer problema: Estructura Sindical rígida y Centralizada

La estructura sindical argentina, basada en la unicidad sindical y en la personería gremial, está diseñada para sectores tradicionales (como el industrial y el transporte) y dificulta la creación de nuevos sindicatos en sectores emergentes. Esto ha llevado a que algunos trabajadores en industrias como el comercio electrónico, la tecnología y la economía de plataformas (por ejemplo, repartidores y conductores de aplicaciones) no estén representados adecuadamente, lo que contribuye a un modelo sindical menos inclusivo y efectivo.

4. El cuarto problema: Fragmentación y Conflictos Internos en el Movimiento Sindical

Existen fuertes divisiones y conflictos internos dentro del movimiento sindical, especialmente en la Confederación General del Trabajo (CGT), lo que debilita la capacidad de los sindicatos para actuar de forma unificada y efectiva. Esta fragmentación genera una imagen de falta de cohesión y limita la capacidad de los sindicatos para negociar o influir de manera efectiva en políticas públicas, ya que no siempre logran una representación sólida y coordinada de los intereses de los trabajadores.

5. El quinto problema: Excesiva Politización y Alineamiento Partidario

Lo que en algún momento fue una virtud hoy es un defecto imperdonable. En Argentina, el sindicalismo está fuertemente vinculado a la política, especialmente al peronismo. Si bien esta relación ha sido beneficiosa en ciertos momentos históricos, también ha generado una dependencia que puede limitar la autonomía y credibilidad de los sindicatos. Esta politización ha provocado, en algunos casos, que los sindicatos prioricen sus relaciones políticas sobre las necesidades laborales y sociales de los trabajadores, lo que ha incrementado la desconfianza y la percepción de que los sindicatos responden más a intereses partidarios que a los de sus afiliados.

6. El sexto problema: Dificultades para Adaptarse a Nuevas Formas de Empleo y Modalidades Laborales

Con el auge de la economía digital, el trabajo remoto y las plataformas de servicios, los sindicatos tradicionales no han logrado adaptarse para proteger a trabajadores que no se encuentran en un esquema de empleo estable o formal. Esta falta de adaptación ha creado una brecha de representación sindical, dejando sin cobertura a trabajadores freelance, autónomos o aquellos que trabajan en plataformas digitales, como Uber, Rappi o Glovo, que no están cubiertos por los convenios colectivos.

7. El séptimo problema: Declive de la Negociación Colectiva

La centralización de la negociación colectiva ha sido uno de los pilares del modelo sindical argentino, pero en los últimos años ha enfrentado varios desafíos, como la dificultad para llegar a acuerdos efectivos y el impacto de la inflación. La pérdida de valor real de los salarios en los acuerdos firmados y la falta de una protección efectiva de los derechos laborales han generado frustración en los trabajadores, quienes sienten que la negociación colectiva ya no es suficiente para proteger sus condiciones de vida.

8. El octavo problema: Problemas de Transparencia y Falta de Renovación en la Dirigencia

No solo hay que serlo sino parecerlo también. La permanencia prolongada de ciertos líderes sindicales, la falta de renovación generacional y los casos de corrupción han afectado la imagen y legitimidad de los sindicatos. La percepción de que muchos dirigentes están desconectados de las necesidades reales de los trabajadores y preocupados principalmente por sus propios intereses ha dañado la credibilidad sindical. La falta de transparencia en la administración de los recursos sindicales y en la toma de decisiones contribuye a esta crisis de confianza.

En palabras de este gobierno se escucha decir: “Son los jinetes del atraso, los pilotos de un tren fantasma, que, con todos sus temas económicos resueltos, lo único que hacen es tratar de cuidar esos privilegios que fueron logrando con los últimos gobiernos y que no tiene nada que ver con mejorarle la vida a nadie”, sostuvo Mogetta, en diálogo con Radio Mitre, hace pocos días.

Todo este sintético resumen me regresa a concluir este editorial con el mismo ejemplo que comencé.  ALITALIA fue propiedad mayoritaria del Estado italiano durante décadas, y aunque era una de las aerolíneas más importantes de Europa, enfrentó dificultades financieras desde los años 90, tales como : Problemas de Gestión y Déficits Crónicos, acumuló deudas masivas debido a problemas de gestión, altos costos laborales y una estructura de operación ineficiente, crisis de liquidez, fuerte Competencia en el Sector Aéreo, liberalización del mercado aéreo europeo y el auge de las aerolíneas de bajo costo como Ryanair y EasyJet, etc.

Fundada en 1946, Alitalia fue durante décadas un símbolo del transporte aéreo de Italia, pero a lo largo de los años se vio afectada por problemas de gestión, alta competencia y una estructura financiera insostenible, que finalmente condujeron a su privatización y eventual desaparición en 2021, siendo sustituida por una nueva compañía llamada ITA Airways (Italia Trasporto Aereo).

El gobierno italiano intentó vender Alitalia en varias ocasiones. En 2008, después de varios intentos fallidos, la aerolínea fue dividida en una “buena” y una “mala” para sanear sus activos. La parte “buena” fue vendida a un consorcio privado de empresarios italianos, mientras que la parte “mala” quedó en manos del Estado para manejar las deudas. En 2014, Etihad Airways, una aerolínea de Emiratos Árabes Unidos, compró el 49% de Alitalia y lanzó una reestructuración con la esperanza de hacerla rentable, pero el plan fracasó debido a la persistente falta de liquidez y de un modelo de negocio sostenible. En octubre de 2021, después de años de crisis financiera, Alitalia cerró definitivamente, y el gobierno italiano creó una nueva aerolínea, ITA Airways (Italia Trasporto Aéreo), que comenzó a operar con menos aviones, rutas reducidas y una estructura de costos más optimizada. ITA Airways adquirió algunos activos de Alitalia, incluyendo ciertos aviones y la icónica marca, aunque con una estructura organizacional distinta y menor cantidad de empleados.

El ejemplo, aunque actual pero caprichoso nos enfrenta con el corazón del modelo sindical argentino. ¿Qué piensan los trabajadores aeronáuticos? ¿Acaso están bien representados? No será que los trabajadores enfrentan a su peor enemigo, los sindicatos que los representan.

De a poco el ejemplo se transformará en la regla y se extenderá a muchísimas actividades industriales y nuevas formas de empleo. El futuro es inevitable, aunque no nos guste. Tal vez la única conclusión posible quizá, sea que el peor enemigo de los trabajadores argentinos son los sindicatos y nos lleve a admitir de una vez y para siempre que el modelo sindical argentino cumplió su ciclo. No fue malo simplemente se puso viejo.

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