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 El escándalo Cripto de Milei: Cuál es la diferencia entre «promocionar» y «difundir». Es un cripto criminal o simplemente un bruto. Lo único importante es la verdad
Columnistas Sergio Mammarelli

El escándalo Cripto de Milei: Cuál es la diferencia entre «promocionar» y «difundir». Es un cripto criminal o simplemente un bruto. Lo único importante es la verdad

22 febrero, 2025


Por: Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

Comenzaría esta columna, con una reflexión de Juan Domingo Perón: “El bruto siempre es peor que el malo”. Con ese título Perón explicaba que “el malo suele tener remedio mientras que el bruto no”. Y seguía diciendo: “He visto muchos malos que se han vuelto buenos. No he visto jamás un bruto que se haya vuelto inteligente”.

Que tiene que ver esto con el escándalo cripto. Pues bien, es muy simple. Lo ocurrido con el presidente transita por dos andariveles a mi juicio igual de peligrosos y graves. Fue un estafador, léase malo, o, fue negligente, léase bruto.

Milei en su propia defensa, admitió en una entrevista: “obré de buena fe y me comí un cachetazo”. De este modo, descartó ser un estafador, pero confesó ser un negligente. Algo similar, podemos concluir, con la segunda defensa ensayada por el presidente.  «Yo no lo promocioné, yo solo lo difundí”. Ambas respuestas y otras similares, fueron dadas en una entrevista rodeada de otro escándalo en su edición y en un clima de soberbia, que me lleva a pensar otra cosa a la que me referiré más adelante. Y es la tercera posibilidad: está enfermo.

Las definiciones de promocionar y difundir tienen matices diferentes: promocionar tiene un fin estratégico o comercial, mientras que difundir se refiere más a la divulgación de información o conocimientos.

¿Qué hizo Milei?

«La Argentina Liberal crece!!! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina. $LIBRA«, publicó el mandatario libertario. Pero, además, el mensaje de Milei incluyó un link del emprendimiento, llamado «Viva la libertad project».

Si alguna duda quedara, tras el aval presidencial, la capitalización de mercado de la criptomoneda llegó a trepar por encima de los US$4.000 millones, impulsada por unos 40.000 compradores. Sin embargo, en apenas unas horas el valor de $LIBRA se desplomó. Ocurrió luego de que un pequeño grupo de billeteras digitales retirara cerca de US$90 millones, más del 80% del dinero circulante: la estafa.

Lo más curioso de todo, apareció después. Milei borró su publicación y posteó un nuevo mensaje en X, que decía:

«Hace unas horas publiqué un tweet, como tantas otras infinitas veces, apoyando un supuesto emprendimiento privado del que obviamente no tengo vinculación alguna. No estaba interiorizado de los pormenores del proyecto y luego de haberme interiorizado decidí no seguir dándole difusión (por eso he borrado el tweet)».

Lamentablemente, no puedo abandonar mi condición de abogado, para lo cual necesito realizar la siguiente aclaración.

Tal como nos enseñó Mario Bunge, en el derecho existe un principio básico de imputabilidad que se denomina “principio de causalidad”. Hay conductas que producen resultados obligadamente, como en la física “la ley de la gravedad”. Qué pasa si analizamos la cronología en base a dicho principio.?

En primer lugar, el primer posteo de Milei, se realiza el día viernes, con la siguiente curiosidad: fue realizado después del cierre de los mercados y a sabiendas que venías tres días feriados con el que ocurrió en EEUU el lunes. Estaba claro que jamás podría ser influenciado por el mercado.

En segundo lugar, debemos analizar su resultado luego del posteo presidencial: la capitalización de mercado de la criptomoneda llegó a trepar por encima de los US$4.000 millones, impulsada por unos 40.000 compradores, según los expertos.

En tercer lugar, el posteo de Milei, solo intentó difundir.? En ese caso, para qué mostrar “el contrato” y “el link”. Está claro que superó una mera recomendación.

Sin embargo, lo más importante, es la relación entre el hecho y el resultado. Fue esa relación causal una causa eficiente del mismo y en consecuencia la producción del daño.? No tenemos duda de ello, situación que genera una palabra bastante fuerte: responsabilidad por la actuación. Después quedará en los jueces si esa responsabilidad es civil o penal y si incluso ese arrastra al Estado Argentino o no.

Con esta simple cronología de lo sucedido y mi básico razonamiento jurídico, dejo en cada lector que concluya lo que quiera. Son suficientemente inteligentes para que yo pueda influir para un lado o para el otro.

Un poco de historia de los vínculos cripto de Milei: Bruto o cripto criminal.

Hace mucho tiempo que Javier Milei se muestra partidario de las nuevas monedas digitales y lo curioso, es que no es el único.

En 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en aceptar el bitcoin -la criptomoneda originaria- como moneda de curso legal, tras una ley impulsada por el presidente Nayib Bukele. Los parecidos con Milei no deben asombrar a nadie.

Donald Trump, otro presidente cercano a Milei, también es partidario de los criptoactivos, a punto tal de que lanzó su propio meme coin, el $TRUMP, el pasado 17 de enero, tres días antes de asumir la presidencia de Estados Unidos por segunda vez. El lanzamiento generó un escándalo, como ocurrió con el $LIBRA. El token aumentó de precio un tiempo para luego desplomarse, según informó el diario The New York Times.

Fuera de este dato simpático, no es la primera vez que Milei promociona un cripto activo, y tampoco es la primera vez que dicho token termina envuelto en un escándalo. Ya como diputado nacional elogió en sus redes el activo digital de la empresa de videojuegos Vulcano, otro emprendimiento de Mauricio Novelli (hoy asociado con $LIBRA). Ese mismo año, el entonces, economista libertario, reconoció en una entrevista con “Radio Con Vos” que había cobrado para promocionar CoinX, una plataforma de inversión que terminaría siendo denunciada como una posible estafa piramidal. Ya en esa oportunidad, Milei había sido consultado sobre su responsabilidad ante quienes se habían sentido engañados. Milei dijo que no se trató de una estafa y que lo suyo solo fue «una opinión». Pareciera que el presidente es un reincidente o reiterante, en la nueva terminología penal.

La primera causa de envergadura que Milei acumula en la Justicia argentina y en EEUU.

Frente a la polémica creciente, Javier Milei encara desde una investigación en el Congreso hasta una denuncia penal en suelo argentino y otra demanda en Estados Unidos.

Todas estas investigaciones giran en torno a si el presidente argentino tenía conocimiento o no, de la presunta estafa que promocionó. Las respuestas arrancan en que no tuvo “vinculación alguna” con el “supuesto emprendimiento privado” hasta de “una organización concertada en cometer miles de estafas de manera premeditada y en simultáneo.” De esto último, trata la demanda promovida contra el presidente, sosteniendo que hubo “coordinación” entre el momento en que se hizo público el proyecto y el mensaje de Milei en X y otras redes sociales. Algo similar ocurre en otra demanda ante la Justicia estadounidense, que presenta acusaciones similares y también apunta al empresario Julian Peh, de la empresa Kip Protocol y a Hayden Mark Davis, de la empresa Kelsier, dos de los responsables de la criptomoneda.

Hasta el momento, Javier Milei no ha señalado cómo encarará estas denuncias en su contra ni tampoco, cómo se desplegaría su estrategia de defensa, salvo el exabrupto que lo defendería su ministro de Justicia. Por ahora, todo muy prematuro.

El problema del derecho penal: Culpa o dolo eventual.

Aquellos en favor del presidente, disculpan su accionar encerrándolo en un caso de negligencia. En cambio, los que lo acusan, consideran que Milei actuó con dolo eventual que no es otra cosa que una forma de dolo que se da cuando una persona es consciente de que su acción puede causar un resultado lesivo, pero acepta ese riesgo. 

Dicho de otro modo, mientras algunos disculpan al presidente admitiendo que actuó con imprudencia los otros lo acusan porque actuó representándose la posibilidad de un resultado que aun cuando no lo deseara, aceptó correr el riesgo de causarlo. 

Incluso, algunos plantean un interrogante adicional: ¿puede un simple mensaje en una red social constituir un delito penal que pueda analizarse a la luz del Código Penal Argentino, bajo las figuras como negociaciones incompatibles con la función pública (art. 265), fraude informático (art. 173, inc. 11) y abuso de autoridad (art. 248).?

Según el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, el escándalo cripto protagonizado por el presidente implica “la violación de varias normas penales, la ley de ética pública (basada en el art. 36 de la Constitución) y demás normas aplicables a estas situaciones”. En cambio, Jorge Grispo, abogado especializado en derecho corporativo, explica en un artículo que fue publicado en el portal informativo Infobae, que «Bajo ninguna circunstancia los hechos descriptos constituyen delito alguno».

En fin, como sucede en el derecho, la biblioteca está dividida y será un Juez quién defina el destino de la balanza y realmente está bien que en ese ámbito se intente saber la verdad.

La defensa de Milei ante su peor enemigo: su personalidad.

El síndrome de Hubris es un trastorno de la personalidad que afecta a personas en posiciones de poder, llevándolas a comportamientos arrogantes, narcisistas y desconectados de la realidad. Fue descrito por el neurólogo David Owen, quien lo identificó en líderes políticos y empresarios con excesiva confianza en sí mismos y un desprecio por las normas y críticas.

Entre las características más notables de esta patología, se destacan: Exceso de confianza, creyendo que siempre tienen la razón y desprecian las opiniones ajenas, una desconexión de la realidad, a la hora de ignorar señales de advertencia, una cierta sensación de invulnerabilidad, considerándose casi intocable y por encima de las leyes, con un profundo desprecio por las normas, creyendo que a él no se le aplican. En general, aquellos personajes que padecen la patología son impulsivos y toman riesgos excesivos y, por último, continuamente necesitan de la glorificación, buscando reconocimiento y admiración.

No soy ni el primero ni el último, en advertir que Javier Milei podría estar mostrando rasgos de Hubris. Es más, si repasamos la lista de síntomas, el presidente los tiene todos juntos.

Sin embargo, lo curioso con este episodio, es que tales síntomas se manifestaron en un tema como el económico, que Milei conoce a la perfección. Resulta que el “candidato a premio nobel de economía, cayó en la trampa de unos chicos tecnócratas de dudoso pasado en un tema donde él es un especialista y profesor”. Es más, aquél que desde que asumió, viene acusando de delincuente a todo el mundo erigiéndose como un verdadero líder moral, hoy está a punto de ser enjuiciado de diversas formas, tanto en la argentina como también podría ser en EEUU.

La observación, que seguramente no será compartida por muchos, tal vez sea el comienzo del deterioro de su imagen. Ignoro si en particular, este caso lo hará, pero la imagen no es una foto sino una película que se va rodando en forma acumulativa. De ahora en adelante, su estilo confrontativo, su desprecio por las críticas y su confianza absoluta en sus propias decisiones, podrán tal vez convertirse en el peor veneno que este síndrome les produce a aquellos que poseen poder, sin saber quizás que el poder solo es efímero y no dura mucho.

Será por todo esto que venimos analizando, que sinceramente me importa muy poco, si lo sucedido por Milei, lo hace cómplice o víctima por negligencia, que son las dos posibilidades que están en juego. Y en el mundo del derecho, lo importante no es si fue negligente o estafador, sino haber sido causa eficiente del daño provocado. Sin embargo, lo importante, es que las dos posibilidades son muy malas para él y para la Argentina”. Dicho de otro modo: Es igual de malo tener un presidente estafador o tener un presidente incompetente. Y más aún, en un área que supuestamente maneja a la perfección.

En conclusión, frente a tantas opiniones y aristas que disculpan o incriminan al presidente, me conformo con pensar que Milei es un hijo de su tiempo en un “clima de época” bastante diferente del que estamos acostumbrados a observar.

No tengo duda que Milei es un líder que irrumpió a partir de una aspiración de una argentina que quería algo diferente y él a su vez modela esa misma comunidad a su antojo.

Ignoro por completo, las consecuencia mediáticas, judiciales y políticas de este hecho. Hasta dudo que Perón, pudiera catalogarlo como “malo o bruto” para aplicar su máxima maravillosa y tal vez termine concluyendo que solo está enfermo.

Lo único que me preocupa, en un país donde volaron un pueblo para tapar corrupción, como Río Tercero, o todavía discutamos los hechos de corrupción de Cristina, sin una condena firme y procesos aún abiertos, es que Milei corra la misma suerte: la incertidumbre posiblemente durante todo su mandato, de saber qué fue lo que pasó y qué reproche merece.

Me importa muy poco, si Milei es culpable o inocente de este hecho. Me importa muy poco, cuál es el lugar y proceso para saber la verdad, desde un juicio político o un juicio oral penal, siempre que se respete la institucionalidad. Me importa menos aún, si el resultado es “echarlo a patadas o meterlo preso o pedirle disculpas o someterlo a un tratamiento psiquiátrico”.

Como sucede siempre en estos escándalos, si no hay cabeza para rodar, la credibilidad está destruida para siempre. Lo único que me importa, es que, por primera vez, alguien sea juzgado, investigado y sentenciado, en forma contemporánea a su ejercicio del poder. Creo que nos lo merecemos todos los argentinos.

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