Data center en Chubut: advierten que el uso del agua debe formar parte del debate antes de avanzar con el proyecto
Especial para InfoSur
Horacio Avendaño, especialista en comunicación y nuevas tecnologías, en diálogo con InfoSur Radio, que se emite por Petroleros Jerárquicos, analizó el proyecto Atlas Giga Hub 2030, que contempla una inversión cercana a los 3.300 millones de dólares para desarrollar infraestructura vinculada con centros de datos e inteligencia artificial en Chubut, y planteó la necesidad de conocer con precisión cuál será su demanda de agua y qué mecanismos ambientales se establecerán antes de avanzar con una iniciativa de esa magnitud en una provincia que atraviesa una emergencia hídrica.
Durante su columna sobre inteligencia artificial y mundo digital, Avendaño propuso analizar el crecimiento tecnológico desde una perspectiva que incorpore también sus dimensiones ambientales y sociales.
Según explicó, el funcionamiento de la inteligencia artificial no depende únicamente de algoritmos y software. Detrás de esos sistemas existe una enorme infraestructura física que necesita energía, conectividad y recursos para funcionar.
En ese contexto ubicó el proyecto que comienza a proyectarse para Chubut.
“Empieza a aparecer la Patagonia en el escenario global y también empiezan a aparecer las preguntas”, señaló.
Una inversión de unos 3.300 millones de dólares
Avendaño explicó que Atlas Giga Hub 2030 proyecta una inversión cercana a los 3.300 millones de dólares y que su posible localización estaría vinculada con la Zona Franca de Trelew.
El proyecto aparece asociado, según detalló durante la entrevista, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y contempla una importante infraestructura destinada al procesamiento de datos y la inteligencia artificial.
El especialista destacó que una iniciativa de estas características podría generar además nuevas inversiones en energía renovable.
Chubut cuenta con una de las mejores condiciones de viento para generación eólica y, según señaló, el abastecimiento energético del emprendimiento estaría asociado precisamente al desarrollo de esa fuente.
A ello debería sumarse una importante ampliación de la infraestructura de fibra óptica necesaria para conectar un centro de procesamiento de semejante escala.
Para Avendaño, esos componentes representan oportunidades que deben ser consideradas.
Sin embargo, sostuvo que una inversión de esa magnitud también obliga a analizar aquello que todavía no aparece claramente explicado.
“¿Qué va a pasar con el agua?”
La principal pregunta planteada durante la columna estuvo relacionada con el recurso hídrico.
Avendaño vinculó el debate con la emergencia hídrica declarada en Chubut y consideró necesario conocer cómo se compatibilizará esa situación con los requerimientos de un gran centro de datos.
“Si vos tenés una provincia con emergencia hídrica, contextualizame esta inversión”, planteó.
El especialista explicó que los grandes centros de procesamiento necesitan sistemas permanentes de refrigeración para evitar el sobrecalentamiento de los servidores.
Por ese motivo, el agua se convirtió internacionalmente en uno de los principales puntos de discusión alrededor del crecimiento de estas instalaciones.
La pregunta, remarcó, no significa oponerse al desarrollo tecnológico.
Significa determinar qué cantidad de agua requerirá el proyecto, de dónde provendrá, qué sistema de refrigeración utilizará y qué tratamiento recibirán los recursos empleados durante el proceso.
Mirar qué ocurrió en otros lugares
Avendaño recurrió a experiencias internacionales para explicar por qué considera necesario anticipar esas discusiones.
Durante la columna mencionó antecedentes de centros de datos instalados en pequeñas comunidades de otros países donde posteriormente surgieron conflictos vinculados con disponibilidad y calidad del agua.
Según sostuvo, esos casos muestran que la infraestructura digital también puede producir impactos físicos sobre los territorios donde se instala.
Por eso propuso abandonar la idea de que la inteligencia artificial pertenece exclusivamente a un universo virtual.
Cada consulta, procesamiento o servicio digital depende finalmente de servidores alojados en instalaciones que consumen electricidad, necesitan refrigeración y generan residuos.
En ese punto aparece, para el especialista, la intersección entre tecnología, ambiente y territorio.
La energía eólica, una ventaja estratégica
La disponibilidad energética aparece como una de las fortalezas de Chubut.
Avendaño destacó la capacidad y constancia de los vientos patagónicos y recordó el desarrollo que ya existe mediante distintos parques eólicos.
La posibilidad de abastecer una infraestructura tecnológica con fuentes renovables representa, a su criterio, uno de los aspectos favorables del proyecto.
Sin embargo, señaló otro desafío histórico: el transporte de esa energía.
No alcanza con disponer del recurso y generar electricidad, explicó, si posteriormente no existe infraestructura suficiente para trasladarla hacia los puntos donde será demandada.
Por ese motivo consideró que el proyecto también debería analizarse en relación con las inversiones necesarias para fortalecer las redes de transporte eléctrico.
Patagonia comienza a ingresar al mapa tecnológico global
Durante la conversación surgió otra pregunta: qué posición ocuparía Chubut dentro de América Latina si finalmente avanza una infraestructura de esta escala.
Avendaño sostuvo que, por el grado de desarrollo planteado, se trataría de una iniciativa particularmente significativa para la región.
También destacó la participación de compañías internacionales con experiencia en proyectos energéticos y tecnológicos y señaló que ya existen acuerdos y memorandos de entendimiento que muestran avances concretos.
Para el especialista, esos elementos indican que la iniciativa merece un seguimiento periodístico permanente.
“Las piecitas se van acomodando y de pronto uno se encuentra con que el desarrollo ya tiene otro grado de avance”, advirtió.
Aprender de la experiencia petrolera
Hacia el final de la columna apareció una comparación particularmente significativa para Comodoro Rivadavia.
Avendaño vinculó la discusión sobre los nuevos proyectos tecnológicos con la experiencia histórica que dejó la explotación petrolera.
Durante décadas, la actividad generó desarrollo económico, empleo e infraestructura, pero también dejó pasivos ambientales que hoy forman parte de discusiones administrativas y judiciales.
Ese antecedente, planteó, debería servir para analizar anticipadamente las consecuencias de las nuevas inversiones.
La reflexión adquiere especial actualidad en momentos en que Comodoro discute precisamente la responsabilidad sobre la remediación de los pasivos ambientales generados por décadas de explotación hidrocarburífera.
La enseñanza, para Avendaño, no consiste en rechazar las inversiones sino en establecer previamente reglas, controles y responsabilidades.
Información pública antes de tomar decisiones
El especialista cerró su análisis reclamando que el desarrollo del proyecto pueda seguirse con información pública.
Entre los interrogantes mencionó la existencia y alcance de eventuales estudios de impacto ambiental, el tratamiento del agua, la disposición de residuos y la infraestructura energética necesaria.
“Es un proceso que hay que seguir con mucho detenimiento, con mucha precisión y, básicamente, con información pública”, sostuvo.
El posible desembarco de una inversión tecnológica de miles de millones de dólares abre para Chubut una oportunidad inédita de incorporarse a una industria asociada con la expansión mundial de la inteligencia artificial.
Pero la columna de Avendaño deja planteada una discusión que deberá acompañar ese proceso desde el comienzo: la tecnología también ocupa territorio, consume recursos y genera impactos.
Después de más de un siglo de experiencia con una industria extractiva que transformó profundamente a la Patagonia, el desafío será que las nuevas inversiones lleguen acompañadas desde el inicio por información, planificación y garantías ambientales.