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“Cultivo Familiar: la base del activismo social. De madres y abuelas que gestaron una Revolución Cultural en Argentina”
Por: Lic. Paula Saavedra
Psicopedagoga.
Cannabicultora.
Presidenta Fundación Soy Niño-
Terapeuta niñez y familia.
Diplomada en Cannabis Medicinal.
Cofundadora Red Cannabis Patagonia.
Si hay algo maravilloso en el Universo Cannábico son las personas con las que uno se va encontrando.
Hoy hablamos de Madres, padres, abuelos y abuelas que desde la curiosidad, el amor y la necesidad de encontrar una solución a los diagnósticos de sus hijos y nietos comienzan a tomar contacto tímidamente con la Planta, unen sus luchas y crean una revolución que marcó un antes y un después en la historia de nuestro país.
Allá por el año 2016, Mabel, la mamá de Thiago, un niño de 10 años con un diagnóstico de Autismo, decide tomar un camino totalmente desconocido para ella hasta el momento: la terapia cannábica, algo que había escuchado de oído en otras familias y que funcionaba muy bien con sus hijos, mejorando su calidad de vida y el buen vivir.
La aventura comenzó investigando en páginas web y bibliografía de otros países, importando semillas del exterior, participando de talleres de cultivo, y utilizando la prueba y error en las extracciones medicinales y tomando contacto con otras familias que decidieron caminar este camino. Un camino lleno de estigmatización y prejuicio social, lo que aparece de la mano del cultivo del Cannabis.
“Nos movíamos en manada”, dice Mabel. Y se refiere a estas familias que comenzaron a cultivar fuera del margen legal, reuniéndose a aprender, a compartir semillas y esquejes y dedicar tiempo a sus hijos, pero con el miedo latente a los allanamientos, las causas judiciales, al robo de plantas y pensar en la posibilidad de quedarse sin el preciado aceite, por el que tanto habían trabajado y arriesgado.
La Planta 21
La terapéutica cannábica tiene mucho de intuición y magia, de alquimia y amor. La medicina no viene en un blister de pastillas, sino que se cultiva por meses, cuidando la cantidad de luz que le llega, el ph del agua de riego, la vitalidad del suelo o sustrato, la fertilización, la cosecha, el curado, la elección de extracción y hasta algunas reciben música para favorecer su crecimiento. El proceso de cultivo es terapéutico en si mismo, desde el momento que germinamos una semilla coqueteamos con la idea de cultivarnos a nosotros mismos. Y luego esa idea se vuelve realidad.
Así le pasó a Thiago, Mabel y a toda su familia. La planta número 21, la genética Mataró CBD Q2 les donó su preciado aceite luego de mucho tiempo de cultivo familiar, buscando la dosis justa para Thiago: 2 gotas por día . Esa fue la dosis que le cambiaría su calidad de vida: cesaron las conductas estereotipadas, mejoró en su control de esfínteres, los procesos atencionales y la relación con sus pares. Renace un nuevo Thiago junto al renacer del conocimiento de la Planta y sus efectos.
Efecto Dominó
Para llegar a esa dosis Mabel cultivó y compartió cientos de plantas y extracciones, aún sin ver efectos en su hijo pero percibiéndolos en las familias que acompañaba. Esos efectos y las genéticas utilizadas en cada caso forman parte de un registro maravilloso y muy importante en materia terapéutica y de experiencias individuales y colectivas: la evidencia fue reunida a medida que las personas a las que esta madre donaba solidariamente el aceite, regulaban su sintomatología y mejoraba su patología en general. Pero también hacía efecto en liberar prejuicios y soltar los estigmas que carga esta Sagrada Planta, ya que el bienestar alcanzado era notable para un colectivo de personas de todas las edades.
En el trayecto y junto a otras madres y familias fueron abriendo camino en distintos Organismos municipales, provinciales y nacionales, dando a luz distintas agrupaciones y colectivos que pedían por la liberación de la planta: “Familias Cultivando”, “Efecto Séquito” y “Plantar y Crecer libre” entre tantas otras, todas precedidas por madres y abuelas cultivadoras, “Mamá Cultiva Argentina”, “Cannabis y Salud Puerto Madryn”, “Papá Cultiva” entre tantas otras que impulsaron desde las bases un cambio cultural sin precedentes a lo largo y a lo ancho de nuestro país y se le da el nombre de “Activismo Cannábico”.
¿Cuál es el papel de las Organizaciones Cannábicas en Argentina?
En los últimos 20 años, éstas Organizaciones de usuarios, cultivadores y profesionales de la salud asumieron un rol central en el abastecimiento, servicio, información, producción, contención a usuarios con usos medicinales y también en brindar sus conocimientos a Organismos como Universidades y Ministerios. Éstos colectivos de personas lideradas por valientes mujeres en su mayoría Madres y Abuelas de niños y niñas, movidas por la lógica del amor y la solidaridad son las bases del logro de la sanción de la Ley N° 27.350 que regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta del Cannabis y sus derivados.
Hoy Thiago alcanzó la calidad de vida que su madre persiguió cultivando esta planta tan medicinal como controvertida, con el efecto colateral de mejorar la vida y el acceso a la salud de cientos de personas, dar a luz redes y organizaciones, promulgar leyes que regulan el cultivo y la medicina, generar miles de puestos de trabajo en la industria y participar en la liberación de muchas personas privadas de su libertad por cultivar Cannabis.
Una Planta que guarda tantos misterios como propiedades terapéuticas.
En nuestro nivel de conciencia estará la respuesta. De reprimirla, estigmatizarla o liberarla. Como el Alma Humana: a ambas deseamos nutrirlas con dignidad, gratitud y libertad.
Paula Saavedra.
Dedicado a la Gran Mabel Canosa, madre y activista del Cannabis y a todas las mujeres que han dejado su vida y su libertad por cultivar y ayudar a sanar.
