COMODORO RIVADAVIA FRENTE A LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA
“El planeta es la casa de todos”, pronunciaba el Papa Francisco. Cuidarlo es nuestra responsabilidad individual y comunitaria. La planificación estratégica de ello, política pública insoslayable. Todo cambio, representa una oportunidad ¿estaremos preparados para enfrentarla?
Por Lic. Jordana Mrla y Nicolás Coluccio, referentes de ambiente de la municipalidad de Comodoro Rivadavia.
El cambio climático, entendido como proceso global, afecta a todos por igual, por lo que la suma de los esfuerzos mundiales es lo que, de alguna manera, reflejará a futuro los objetivos deseados. El planeta como lugar donde habita la humanidad y su preservación como cuestión transversal, se encuentran en los objetivos ambientales anunciados por la política internacional.
Argentina no es ajena al tema, aportando el 0,9 % de los Gases Efecto Invernadero (GEI) a nivel mundial, ha ratificado el acuerdo de Paris de la COP 21 (2015) en 2016 bajo la Ley 27.270 (previa adhesión a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y al protocolo de Kyoto), con el fin de cumplir con los objetivos de descarbonización, entre sus metas principales, de cara al futuro cercano (15% al 2030 y 30 % con financiamiento internacional, actualizando en 2020 su compromiso con una meta más ambiciosa de 359 millones de tn de CO2 –incremento del 25%). Vale recordar aquí el compromiso mundial en la reducción de los GEI (CO2, CH4, N2O, HFC hidrofluorocarbonados, PFC perfluorocarbonos y SF6 hexafloruro de azufre).
Por otra parte, nuestro país, ha generado normativa específica, entre la que se cuenta la Ley Nacional N° 27.191 que fomenta la generación de energía a partir de fuentes renovables de manera progresiva, aspirando a un objetivo del 20 % para diciembre de 2025. Propósito no lejano, ya que, en abril de 2024 había concretado el 18,6 %. Además, ha promulgado la Ley Nacional N° 27.424 que fomenta la generación distribuida de energía a partir de fuentes renovables integrada a la red eléctrica pública. A esta última, la ciudad de Comodoro Rivadavia, se encuentra adherida mediante Ordenanza 14.134 desde el año 2019, y ha avanzado en materia de formulación del Plan de Acción Climática, así como normativa complementaria en la materia, generando inclusive un Registro de Huella de Carbono.
Todo lo precedente, resume los hechos jurídicos concretos, así como datos científico-ambientales precisos en relación al cambio climático. Pero, la transición en sí, representa un paradigma en materia energética, ya que, si nos ponemos a pensar, el mundo en sus últimos 150 años aproximadamente, se ha regido por la generación de energía basada en la explotación de combustibles fósiles. Ahora bien, tampoco es la primera transición que se atraviesa y como todo cambio, se empapa de oportunidades y retos.
Ni la región patagónica, la provincia del Chubut o la ciudad de Comodoro Rivadavia, son ajenas a esta realidad. Por este motivo, siendo además la actividad económica de la región altamente dependiente de la extracción de hidrocarburos, es que el planteo es integral y abarca a muchos sectores de la sociedad: público, privado, académico y social. Porque hablar de transición energética es hablar de recursos, de políticas públicas, conflictos sectoriales, alianzas geopolíticas, derechos humanos, estrategias empresariales, avances tecnológicos, diversificación productiva, relación entre energía y distribución, energía y matriz productiva, etc.
Comodoro Rivadavia se sitúa actualmente, frente al reciente acontecimiento de la venta de sus yacimientos maduros, la salida de YPF SA y enfrentada al pasivo ambiental, social y económico, como resultado del viraje en la política energética nacional en materia de hidrocarburos, que ha propiciado la reconfiguración productiva de la empresa petrolera de bandera. Por ello, la transición energética, hoy más que nunca, implica para la ciudad aprender las lecciones de su historia y enfrentarse a este proceso de manera virtuosa, para que, dentro de 100 años, no deba estar hablando como hoy, de pasivos ambientales. Por ello, el desarrollo de políticas de planificación estratégica, tendientes a la reconversión de la industria, el desarrollo de tecnologías, el intercambio multisectorial, el ordenamiento de su territorio y la generación de la legislación que analice y considere los intereses de sus sectores estratégicos, incumben en su agenda.
Corresponderá analizar todos los aspectos que conciernen al proceso, tanto local como regionalmente. Transición energética ¿con visión ambiental o solo comercial – económica? Energía renovable ¿para garantizar seguridad energética interna y soberanía o priorizando su exportación? ¿accesible y justa o priorizando ciertos sectores? Hidrógeno ¿Cómo tal o como vector? ¿fortaleciendo la industria, estableciendo registro de proveedores, propiciando la investigación y los desarrollos de tecnologías nacionales y con ello desarrollando la cadena de valor, o persiguiendo objetivos contrarios?
En ese camino, se encuentran los desafíos y las oportunidades tanto locales como nacionales. Sobre todo, asumiendo que por fuera del discurso que promueve la transición energética, la descarbonización de la matriz productiva y el cambio climático, todo termina cerrándose en el anillo de la geopolítica, donde subyacen los intereses económicos, las disputas no contadas, y para lo que, la planificación estratégica, la defensa de la soberanía y del ambiente, deben ser eje fundamental.