Ola Rada Tilly 2026 consolidó una propuesta integral con más
CHUBUT, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL ESTADO ARGENTINO: LA PROVINCIA QUE NADIE MIRABA Y AHORA MARCA UN CAMINO
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
Mientras algunos siguen discutiendo si la inteligencia artificial es un peligro, una moda o un chiche de Silicon Valley, la Provincia de Chubut, decidió avanzar de verdad en un terreno donde la mayoría apenas balbucea. No estoy diciendo que Chubut sea Estonia. Ni de cerca. Pero en la desolación tecnológica del federalismo argentino, que una provincia patagónica esté usando IA en la justicia, en la administración y en la capacitación estatal, no deja de ser una anomalía virtuosa. Y las anomalías, cuando se repiten, marcan tendencias.
¿Dónde está Chubut? En el lugar más inesperado: adelante.
Vamos a ponerlo en un lenguaje simple para que todos entiendan. Hoy hay tres ligas en la Argentina digital.
La primera liga, encabezada por la Provincia de Buenos Aires, que aprobó el primer marco normativo serio sobre IA del país. Registro, principios, límites, auditorías. Una arquitectura estatal que empieza a entender que la IA no es un chatbot simpático, sino un instrumento de poder.
La segunda liga, liderada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que, en vez de legislar tanto, hace. Implementa, prueba, corrige y empieza a meter IA en la atención ciudadana, la procuración y algunos servicios clave.
La tercera liga, donde está el resto. Provincias que hablan de modernización mientras siguen exigiendo certificados que nadie lee, trámites que nadie entiende y sistemas que colapsan todos los lunes.
Y luego, entre la primera y la segunda liga, aparece Chubut, que, sin hacer demasiado ruido, ya definió un protocolo ético de IA generativa para el Ministerio Público Fiscal, lanzó un plan de transformación digital, creó un asistente virtual de trámites basado en IA y puso a su administración a capacitarse de verdad en IA generativa. No es menor. No es cosmético. No es marketing. Es política pública. Y en este país, eso ya es un milagro.
El bot DINO: la burocracia patagónica conoce el siglo XXI
Chubut lanzó un asistente de IA llamado DINO para trámites y consultas. Un bot. Simple. Pero enormemente útil. ¿Quién podría pensar que un bot es revolucionario? Pues claro que sí. En Chubut, como en casi toda la Patagonia, hacer un trámite puede significar viajar más de 150 kilómetros, perder un día entero y volver a casa con la sensación de que el Estado siempre está lejos. Si un bot puede resolver algo que un mostrador no quiere, la modernización deja de ser teoría y se convierte en alivio concreto para la vida cotidiana. Un tema para valorar en serio porque significa política pública de la buena.
La Justicia del Chubut y la IA generativa: una provincia que se anima
El Protocolo 238/24 del Ministerio Público Fiscal es probablemente el documento más serio del país sobre IA generativa aplicada a la Justicia. Mientras muchos jueces y fiscales argentinos siguen creyendo que la IA es un demonio o un milagro, Chubut decidió lo más difícil: regularla.
Supervisión humana obligatoria, control de sesgos, protección de datos, criterios éticos, responsabilidad disciplinaria. ¿Y qué significa eso en términos reales? Que, si una fiscal copia y pega una respuesta de IA sin criterio, puede pagarlo.
Y eso, créanme, en la Justicia argentina es casi revolucionario. La ironía perfecta es que Chubut llegó a este protocolo después de un papelón judicial: un juez usó IA para redactar una sentencia y el fallo fue anulado.
Una vergüenza, pero también una oportunidad. Y Chubut la aprovechó.
Capacitación, observatorio y un Estado que decide aprender
Acá está uno de los puntos que más valoro de todos. En vez de comprar soluciones mágicas a consultoras que prometen “IA omnisciente”, Chubut eligió el camino difícil: formar gente. Crear un observatorio interno, evaluar herramientas, capacitar empleados públicos, entender los riesgos antes de usarlos.
¿Y qué pasa con Educación? La punta del iceberg
Chubut participa activamente en el Observatorio Federal de IA en Educación.
Eso significa que está pensando la IA no sólo para agilizar trámites, sino para algo más importante: mejorar aprendizajes, anticipar abandonos y modernizar la escuela pública. Mientras tanto, en otras provincias todavía discuten si los celulares deben estar permitidos en el aula.
Seguridad y delitos complejos: lo que viene
Hay un proyecto legislativo para habilitar tecnologías avanzadas en la investigación de delitos complejos y cibercrimen. Todavía está en pañales. Pero es inevitable. La IA ya es parte del crimen. Será parte de la investigación. Y será parte de la prevención. La única pregunta es quién va a regular todo eso.
Y ahí es donde el vacío normativo empieza a pesar.
Comparación federal: quién es quién en este tablero y donde está la provincia.
Para decirlo sin rodeos:
- Provincia de Buenos Aires: líder normativa absoluta.
- CABA: modelo ordenado de gobierno digital con IA aplicada.
- Chubut: un híbrido muy prometedor, más avanzado que el interior y más valiente que varias provincias grandes.
- El resto: modernización declamada, IA usada sin reglas o directamente ausencia de cualquier política seria.
Chubut no está en la cima, pero tampoco está en el pelotón del atraso.
Está donde empieza la innovación: en el medio, empujando hacia arriba.
Las luces y las sombras del modelo chubutense
Comencemos con los Aciertos. Justicia pionera en regulación de IA generativa.Capacitación estatal sostenida y seria.Bot de trámites que acorta distancias reales en un territorio inmenso.Participación activa en la agenda educativa federal.Un clima político favorable al debate tecnológico. Sin embargo, todavía el proceso muestra serios déficits. Falta una ley marco que regule toda la IA en el Estado.
En conclusión, Chubut empezó antes de haber ordenado la casa.
El mérito existe, pero el riesgo también.
¿Qué puede ser Chubut? Una provincia patagónica del siglo XXI
Si quisiera, si realmente quisiera, Chubut podría ser la primera provincia patagónica inteligente. Tiene la urgencia, la necesidad, la ventaja de la escala y un Ministerio Público Fiscal que ya demostró capacidad técnica. Le falta lo que siempre le faltó: decisión política de largo plazo. Una ley integral de IA, una agencia provincial de datos e innovación, protocolos para todos los poderes del Estado y un plan específico para aplicar IA en energía, ambiente, puertos, pesca, logística, incendios y gestión territorial, entre otros. No es ciencia ficción. Es política pública.
Para qué sirve la Inteligencia Artificial en una provincia como Chubut
Hay una pregunta que deberíamos prestar más atención.
¿Qué tiene que ver la inteligencia artificial con una provincia como Chubut?
¿Acaso no tenemos problemas más urgentes? ¿Salarios atrasados, rutas destruidas, escuelas que no abren, hospitales saturados? Por supuesto que sí. Pero precisamente por eso la IA no es un lujo: es una herramienta que puede hacer más eficiente cada función del Estado. Y, sobre todo, puede mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos. Sirve en provincias como la nuestra, donde la distancia no es una metáfora sino una condena. Un vecino de Río Mayo, Gualjaina o Telsen puede perder un día entero para resolver un trámite que la IA puede resolver en tres minutos desde un celular.
En otro orden, la IA ordena la burocracia. Transforma tres meses en 24 horas. Podríamos con ella, digitalizar y clasificar documentos automáticamente, encontrar expedientes perdidos, avisar qué falta antes de llegar a la mesa de entradas, eliminar pasos redundantes, reducir tiempos muertos y hasta detectar cuellos de botella que nadie ve.
Imaginemos un caso. La IA ayuda en salud donde más se necesita. No hay suficientes especialistas en el interior. No hay pediatras, no hay cardiólogos, no hay neurólogos. Pero sí, podemos contar con una IA médica entrenada, capaz de, entre otras cosas, leer imágenes, asistir diagnósticos, clasificar riesgos, alertar sobre síntomas críticos. Un hospital rural puede tener acceso a un triage inteligente que derive al paciente correcto sin perder tiempo. No reemplaza al médico. Pero hace que un médico valga por cinco.
La IA hace más segura a la provincia. La IA puede detectar patrones delictivos que un humano no vería en 20 años de trabajo, tales como horarios, movimientos, zonas calientes, vínculos entre hechos, tipologías de delito. Puede asignar patrullas según datos reales, no intuiciones. Puede alertar sobre delitos complejos y cibercrimen. Puede anticipar riesgos de violencia, robos o estafas. La seguridad necesita información. La IA es información multiplicada.
El correlato del párrafo anterior es que la IA mejora la Justicia. Evita errores y acelera causas. En un sistema judicial saturado, lento y desparejo como el de Chubut, la IA puede resumir expedientes, redactar borradores, organizar audiencias, buscar jurisprudencia, detectar contradicciones y acelerar causas que hoy demoran años. Siempre con la siguiente aclaración: con control humano.
La IA no puede firmar una sentencia, pero sí puede evitar que se pierdan meses en tareas mecánicas.
También, la IA potencia la educación pública. La tecnología puede personalizar aprendizajes en poblaciones dispersas como las nuestras, con alumnos que viven lejos,jóvenes que trabajan,escuelas rurales con menos recursos,docentes que necesitan apoyo. La IA no profundiza la brecha: la reduce.
En otro orden, la IA puede salvar vidas en ambiente y territorio. Chubut tiene incendios, sequías, nevadas, viento extremo, rutas inhóspitas.
La IA puede entre otras cosas anticipar incendios forestales, modelar el avance del fuego, predecir inundaciones, optimizar rutas para emergencias, evaluar impacto ambiental, monitorear fauna, bosque y agua. Tenemos territorio de riesgo. La IA es un escudo, no un lujo.
Por último, la IA puede ayudar a productores, pymes, emprendedores, para calcular costos,proyectar precios, sugerir rutas logísticas, evaluar créditos, mejorar ventas, asistir contabilidad, planificar cosechas, detectar enfermedades ganaderas.
¿Puede la IA reemplazar al Estado? No. Pero puede sacarlo del pantano.
El Estado provincial no tiene suficiente personal. No tiene infraestructura suficiente. No tiene presupuesto infinito. La IA no llega para reemplazar a nadie, pero puede sacar de encima lo repetitivo, lo burocrático, lo inútil.
¿Qué ganan los chubutenses?
Muchísimo, trámites más rápidos, menos viajes, menos frustración, mejor atención médica, escuelas más inteligentes, justicia más veloz, seguridad más eficaz, políticas más justas y eficientes. En resumen, un Estado que funciona. Si Chubut hace esto, puede liderar la Patagonia. Si no lo hace, quedará como siempre: a mitad de camino, peleando contra sí misma. Porque si no lo hace ahora, otros la gobernarán en su lugar. La inteligencia artificial no es un lujo. Tampoco es una moda. Es una infraestructura de poder. Quien la entienda primero, gobernará mejor. Quien la ignore, quedará a merced de decisiones que no controla. Chubut está en un punto bisagra. Puede ser el territorio que demuestre que la modernización no es patrimonio del AMBA o puede diluir su oportunidad como tantas otras veces en su historia.
