“Cannabis, Estrés y Ansiedad: la Trilogía”
Por: Lic. Paula Saavedra
Psicopedagoga.
Cannabicultora.
Presidenta Fundación Soy Niño-
Terapeuta niñez y familia.
Diplomada en Cannabis Medicinal.
Cofundadora Red Cannabis Patagonia.
En esta cuarta entrega hablaremos de Salud mental, física y también espiritual. Porque somos una Unidad que dialoga entre sus partes y funciones, un abanico de experiencias y vivencias único y original.
Anteriormente hablamos del Sistema Endocannabinoide, vinculado al bienestar, el equilibrio, la homeostasis y la armonía de funciones que hacen a la vida; como el ánimo, el sueño, el apetito, el dolor. El SEC regula la liberación de neurotransmisores, cuyo desequilibrio es una constante observable entre las personas que cursan un padecimiento en su salud mental.
El Organismo humano se ve deteriorado debido a la mala calidad de vida, la no gestión de nuestras emociones de manera sana y a tiempo, dejando como consecuencia una preocupante fragilidad en la salud mental individual que crece exponencialmente para tomar cuerpo en la comunidad y la sociedad en general, donde las tasas de trastornos neupsiquiátricos van en aumento y el porcentaje de utilización de psicofármacos escala llegando a que 7 de cada 10 personas se encuentre en tratamiento farmacológico a edades cada vez más tempranas (infancia y adolescencia) y en tratamientos prolongados en el tiempo.
Decíamos que el CBD o Cannabidiol es uno de los fitocannabinoides que produce la planta y ha demostrado una eficacia ansiolítica y antidepresiva administrada en dosis bajas. Nuestra planta contiene además Terpenos (compuestos orgánicos almacenados en las plantas) como el limoneno, que demuestra tener beneficios para la salud en general y para la salud psicoemocional en particular, generando así una sinergia entre los componentes que se potencian mutuamente, fenómeno llamado “Efecto séquito o Efecto Entourage” del que hablaremos más adelante también.
El prohibicionismo mundial durante muchos años consecutivos ha dejado a la planta de Cannabis fuera de los escenarios científicos y afortunadamente en la actualidad poco a poco se abren nuevos horizontes y junto al crecimiento y amplitud en materia de regulación y leyes en este campo evidencia que la ciencia ha avanzado en estos últimos 3 años mucho más que en una década, con lo cual se continúa investigando al Cannabis como una posibilidad terapéutica preventiva y muy eficaz. Los estudios concluyen que, si bien el THC administrado en altas dosis puede causar ansiedad, el CBD en dosis moderadas la modula, interactuando así nuevamente con nuestro Sistema Endocannabinoide y el equilibrio global del cuerpo humano.
Cabe destacar que siempre se aconseja una terapéutica cannábica controlada por un equipo de profesionales que sepan abordar estas temáticas con miradas amplias, corriendo el sólo diagnóstico para abordar la totalidad del Ser, entendiendo a estos estados como narrativas de un Organismo que trata de recuperarse a sí mismo y con la Naturaleza como aliada. Abordando desde un paradigma comunitario de la salud, que no solo está en manos de laboratorios o farmacéuticas sino de una comunidad que aprende y se retroalimenta a sí misma.
Por último, todos conocemos los innumerables beneficios que trae el contacto directo con la tierra. Cultivar la propia medicina o la de nuestros seres queridos en el marco de recuperar la salud o el equilibrio perdido, es un proceso terapéutico en sí mismo, que nos lleva al encuentro profundo e íntimo con las verdades de la vida, con la posibilidad de encontrarnos con el Reino Vegetal que nos proporciona la paz y el enfoque que se necesita en estos tránsitos vitales.
Cultivar la propia medicina es un proceso muy valioso que vale la pena experimentar conscientemente.
Hasta la Próxima entrega.
