Seguridad vial: usar el manos libres no elimina la distracción
Seguridad vial: usar el manos libres no elimina la distracción al conducir
Especial para InfoSur
Sabrina Guerrero, referente de la Escuela de Conducción Defensiva del IAPG, en diálogo con InfoSur Radio, que se emite por Petroleros Jerárquicos, advirtió sobre conductas naturalizadas que incrementan el riesgo al volante, entre ellas circular con las luces apagadas y mantener conversaciones telefónicas incluso utilizando sistemas de manos libres. Además, ante jornadas con niebla, lluvia o calzada húmeda, insistió en reducir la velocidad, aumentar la distancia entre vehículos y evitar caminos alternativos cuando las condiciones no sean seguras.
La observación que abrió la columna surgió directamente de la calle.
Mientras esperaba para realizar una gestión, Guerrero contó los vehículos que circulaban por una avenida: de doce automóviles que pasaron durante esos minutos, diez llevaban las luces apagadas.
La situación le permitió recordar una idea básica de la conducción defensiva.
“Hay un concepto muy equivocado en la mayoría de la gente, que es que prendemos las luces para ver el camino, cuando en realidad prendemos las luces para ser vistos”, explicó.
Las luces bajas permiten que los demás usuarios de la vía puedan advertir la presencia del vehículo y tener una mejor referencia de su ubicación y distancia.
Las luces también sirven para comunicarnos
Guerrero remarcó que la iluminación de un vehículo no cumple únicamente la función de mejorar la visión durante la noche.
Luces bajas, altas, de freno y de giro forman parte de un sistema que permite comunicar nuestra presencia y anticipar determinadas maniobras al resto de los conductores.
“¿Cuán importante es saber con anticipación si alguien va a doblar, si va a frenar?”, plantearon durante la columna.
En el caso de las luces altas, Guerrero recordó que su utilización corresponde a situaciones específicas y que deben bajarse cuando aparece otro vehículo de frente para evitar encandilamientos.
Niebla: menos velocidad y mayor distancia
Las condiciones meteorológicas volvieron a ocupar un lugar importante en la columna ante la posibilidad de bancos de niebla y visibilidad reducida.
La primera recomendación de Guerrero fue sencilla: si existe una alternativa más segura, evitar circular por sectores donde las condiciones sean especialmente desfavorables.
Cuando no existe esa posibilidad, el comportamiento debe adaptarse al escenario.
“Bajar la velocidad, estar muy atentos, luces bajas y encendidas. Si tengo antinieblas, es el momento de utilizarlo”, indicó.
A ello sumó la necesidad de incrementar la distancia respecto del vehículo que circula adelante.
Si la calzada está húmeda o la visibilidad disminuye, el conductor necesita disponer de mayor margen para reaccionar frente a una maniobra inesperada.
“Si siento que me estoy acercando mucho al vehículo que va al frente, evidentemente estoy eligiendo mal la velocidad”, explicó Guerrero.
Manos libres: las manos están disponibles, pero la atención no
Otro de los puntos centrales surgió a partir de una situación que la propia especialista observó ese día: un conductor circulando a velocidad mientras mantenía una conversación telefónica mediante manos libres.
Guerrero cuestionó la idea de que utilizar Bluetooth elimina el problema de la distracción.
El riesgo, explicó, no se encuentra solamente en sostener o manipular físicamente el teléfono.
“Para los seres humanos llevar una comunicación con otra persona es una actividad extremadamente importante y que lleva gran cantidad de nuestras capacidades”, señaló.
Mientras una parte importante de la atención está dedicada a escuchar, interpretar y responder una conversación, disminuyen los recursos disponibles para observar lo que sucede en el tránsito.
“Si todas nuestras capacidades están abocadas a responder a una conversación, claramente algunas cosas se nos van a pasar de largo”, advirtió.
Y esas señales que no fueron advertidas pueden ser precisamente las que hubieran permitido anticipar una situación peligrosa y evitar un siniestro.
Velocidad, celular y luces apagadas
La especialista identificó tres conductas que observa reiteradamente en la circulación cotidiana: exceso de velocidad, utilización del celular y vehículos con las luces apagadas.
Durante la charla también se abordó la necesidad de controles y de sostener medidas preventivas capaces de modificar comportamientos.
Como ejemplo apareció el indicador de velocidad instalado en el ingreso al sector de Ducós.
Guerrero recordó que, mientras estuvo funcionando, aun sin tratarse de un dispositivo utilizado para aplicar sanciones, conseguía que numerosos conductores disminuyeran la velocidad.
Una vez apagado, señalaron durante la conversación, ese efecto preventivo prácticamente desapareció.
El ejemplo muestra, para la especialista, hasta qué punto una señal concreta puede generar una modificación inmediata en la conducta de quien maneja.
“La información le puede sumar a alguien”
Guerrero reconoció que muchas recomendaciones sobre seguridad vial se repiten constantemente y que, aun así, continúan observándose conductas riesgosas.
Sin embargo, consideró fundamental sostener el trabajo de concientización.
“Nunca sabemos quién está escuchando y la información le puede sumar”, afirmó.
La conducción defensiva, recordó, supone anticiparse al error propio y al de los demás. Y en jornadas con lluvia, niebla, humedad o menor visibilidad, esa anticipación adquiere todavía mayor importancia.
Luces encendidas, menos velocidad, mayor distancia y atención completa sobre el camino vuelven a ser recomendaciones sencillas, pero determinantes.
Porque incluso cuando las manos permanecen sobre el volante, como sucede al utilizar un sistema de manos libres, eso no significa necesariamente que la atención también esté puesta en conducir.