Rada Tilly impulsa un programa para fortalecer y sostener el
MERIENDA DE NEGROS
Adán Costa. Abogado. Profesor universitario de Historia, Políticas Públicas y Filosofía (UCU-UNR). Trabaja en el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales y es presidente de la Comisión de Derecho Indígena Latinoamericano e Interjuridicidad del Colegio de Abogados de Santa Fe
El doctor en Historia Ezequiel Adamovsky nos cuenta que a mediados del siglo XX un político conservador argentino, que fuera canciller hacia 1961, expresó un sentir de los sectores acomodados en la Argentina, diciendo “el país se estaba convirtiendo en una inmensa merienda de negros”. Estaba hablando del peronismo, al respecto de los cambios donde se puso en cuestión los criterios económicos, culturales y raciales de que la sociedad argentina venía imponiendo en las primeras décadas del siglo XX, a partir de la redistribución del poder en el lugar del trabajo. El origen del modismo lo encontramos en la época de mayor actividad en la trata de esclavos africanos hacia el siglo XVII que fueron llevados para ser explotados a un buen número de destinos europeos y las colonias americanas como mano de obra forzosa para sostener las economías de extractivismo de enclave. Algo que pareciera se viene auspiciando a viento en popa en este siglo XXI. Con la reforma del estado con una aplicación de inteligencia artificial de google o con el litio en la era del RIGI. Los pocos momentos que esos esclavos podían disponer de algún descanso los aprovechaban para reunirse, comer algo y si les quedaban fuerzas cantar y bailar danzas típicas de sus lugares de origen. Por supuesto, ese momento de “jolgorio” no solía ser del agrado de los capataces y/o amos, quienes criticaban el desorden y comportamiento anárquico de los “negros” a la hora de reunirse para merendar. Pero vayamos un poco más para atrás, y hagamos foco en el suceso del martirio y muerte de Martín Miguel de Güemes acaecido un 17 de junio de 1821. Por su extracción popular y federal, la historiografía liberal argentina, que durante mucho tiempo estableció el modo de contarse los hechos del pasado, tardó muchísimo en darle el sentido político al héroe salteño. Incluso asignándole una dimensión local cuando se trató de un emancipador de escala sudamericana. Los «Infernales» fueron una unidad militar que comandó Güemes, un cuerpo de caballería conformado principalmente por gauchos. La unidad recibió este nombre debido a su valentía, disciplina y ferocidad en el campo de batalla. Los gauchos, conocidos por sus habilidades ecuestres y su destreza con el lazo y el cuchillo, se convirtieron en una fuerza formidable bajo su liderazgo. El objetivo de los «Infernales» fue llevar a cabo tácticas de guerra de guerrillas contra las fuerzas realistas españolas que intentaban controlar la región del noroeste argentino. Utilizando técnicas de emboscada, ataques sorpresa y movilidad rápida, los «Infernales» lograron hostigar y debilitar a las tropas realistas, impidiendo su avance y asegurando la independencia de la zona. Imprescindible para lograr el plan continental de José de San Martín. Aún se recuerda en Salta que Güemes tomó por asalto con sus caballos a un barco enemigo. Pero lo más interesante en Güemes, es precisamente aquello que se ha ocultado. Su visión política en torno a una identidad popular. El gaucho, desde su origen, es un marginado social, un desclasado. Como los esclavos afroamericanos, los indígenas, los trabajadores cabecitas negras del siglo XX. La muerte de Güemes fue decidida por los sectores realistas españoles en alianza con las clases altas económicas salteñas. Toda una saga que la historia argentina repitió cada vez que los sectores populares hincharon sus pechos con orgullo. En el poncho borravino de los “Infernales” no encontramos sólo una vestimenta. Encontramos una tradición conectada. El poncho ya era utilizado por comunidades indígenas, como los diaguitas o los atacamas, desde mucho antes de la llegada de los españoles. De hecho la palabra poncho no es castellana, sino del idioma quechua. Saber para comprender.
