Cómo ordenar la heladera para evitar la contaminación cruzada de los alimentos
Especial para InfoSur
Agostina Parodi, licenciada en Nutrición, en diálogo con InfoSur Radio, que se emite por Petroleros Jerárquicos, explicó cómo organizar correctamente los alimentos dentro de la heladera para disminuir los riesgos de contaminación cruzada. Alimentos cocidos arriba, productos crudos en los sectores inferiores, recipientes correctamente cerrados y descongelado dentro de la heladera forman parte de las recomendaciones que desarrolló durante su columna de nutrición.
La especialista retomó algunos conceptos abordados en su anterior participación y puso esta vez el foco en un electrodoméstico de uso cotidiano que, con el paso de los días, muchas veces termina convirtiéndose en un verdadero “depósito” de alimentos.
El problema aparece cuando se guardan productos sin protección o cuando carnes crudas y alimentos listos para consumir comparten espacios sin ningún criterio de organización.
Un ejemplo sencillo permite entender el riesgo: colocar carne descongelándose en un estante superior y dejar debajo una ensalada preparada puede provocar que los líquidos del producto crudo alcancen una comida que posteriormente será consumida sin cocción.
Arriba lo preparado, abajo lo crudo
Parodi propuso una regla sencilla para ordenar la heladera.
En los estantes superiores deberían ubicarse los alimentos listos para consumir, como una ensalada ya preparada, pastas cocidas o sobras de una comida.
Pero no deben guardarse descubiertos.
“Plato con film”, ejemplificó la nutricionista, quien también recomendó utilizar recipientes adecuados y mantener limpios los estantes.
Los productos crudos, especialmente aquellos que están descongelándose, deberían ocupar los sectores inferiores. Así, ante una eventual pérdida de líquido, se reduce la posibilidad de contaminar los alimentos ubicados debajo.
Los fiambres también requieren cuidados. En lugar de mantenerlos indefinidamente en el papel con el que fueron entregados en el comercio, Parodi aconsejó trasladarlos a un recipiente limpio y seco.
La humedad, remarcó, es otro aspecto que debe controlarse al almacenar alimentos.
Leche y yogur, mejor fuera de la puerta
La puerta de la heladera suele utilizarse para guardar prácticamente cualquier producto. Sin embargo, Parodi recomendó evitar allí los lácteos que necesitan mantener una temperatura más estable.
Cada vez que se abre la heladera, los productos colocados en la puerta quedan más expuestos a variaciones de temperatura.
Por ese motivo, leche y yogur deberían ubicarse preferentemente en los estantes superiores.
La nutricionista también llamó la atención sobre un error habitual: confiar únicamente en la fecha de vencimiento.
Una vez abierto un producto, sus condiciones de conservación cambian.
“Todos los alimentos, por más que se vean bien y huelan bien, pueden tener algún tipo de contaminación”, explicó. Es decir, el aspecto y el olor no siempre permiten determinar si un alimento es seguro para consumir. 28092026AGUSTINA PARODI.mp3
El cartón, afuera
Otro elemento que Parodi recomendó no incorporar a la heladera son las cajas de cartón provenientes del comercio.
La misma precaución alcanza al maple de huevos.
“Llegás, los ponés en un tuppercito o en algún lugar que tengas y se tira el maple”, explicó.
En cuanto a los envases que ingresan desde supermercados y comercios, destacó la importancia de mantener una adecuada higiene, aunque advirtió que no todos los materiales pueden ser tratados de la misma manera.
Un envoltorio de papel, por ejemplo, no debería humedecerse con productos de limpieza para luego introducirlo en la heladera. En esos casos resulta preferible retirar el envoltorio y trasladar el alimento a un recipiente apropiado.
Descongelar siempre dentro de la heladera
Una de las recomendaciones sobre las que Parodi volvió a insistir fue el descongelado.
La carne no debería retirarse del freezer para dejarla durante horas sobre una mesada, cerca del horno o cubierta con un repasador.
“Se descongela siempre en la heladera”, remarcó.
El procedimiento requiere planificación: retirar el alimento con suficiente anticipación, colocarlo en un recipiente que contenga posibles líquidos y ubicarlo en la parte inferior de la heladera.
Parodi explicó que el freezer no elimina necesariamente los microorganismos presentes en un alimento, sino que frena su reproducción mientras se mantienen las bajas temperaturas.
Por eso, cuando el alimento permanece a temperatura ambiente, las condiciones vuelven a favorecer la actividad microbiana.
Lo que se descongeló no vuelve al freezer
Otro principio destacado durante la columna fue evitar ciclos sucesivos de congelamiento y descongelamiento.
Si se retiró carne para preparar un asado y finalmente cambió el plan, no corresponde simplemente devolverla al freezer una vez descongelada.
“Ya se descongeló, se usa”, resumió Parodi.
La misma recomendación se aplica a alimentos cocidos que fueron congelados: resulta conveniente guardarlos previamente en porciones para retirar solamente la cantidad que se consumirá.
De esta manera se evita descongelar una preparación completa para después intentar volver a congelar lo que sobró. 28092026AGUSTINA PARODI.mp3
No dejar alimentos durante horas sobre la mesa
Parodi volvió además sobre una recomendación de la columna anterior: evitar que los alimentos perecederos permanezcan durante períodos prolongados a temperatura ambiente.
Durante la entrevista utilizó como referencia un máximo de dos horas.
Si una hamburguesa u otra preparación quedó durante varias horas fuera de refrigeración, la recomendación planteada fue descartarla y no volver a colocarla en la heladera para consumirla posteriormente.
También aclaró que no todos los alimentos responden de igual manera al freezer.
El pan, por ejemplo, puede congelarse correctamente y retirarse en porciones para el desayuno o la merienda. En cambio, algunas verduras y preparaciones pueden sufrir importantes cambios de textura al congelarse.
La temperatura también importa
No alcanza con ordenar correctamente la heladera: también debe funcionar a una temperatura adecuada.
Parodi señaló como referencia 4 grados o menos para la conservación refrigerada.
A partir de allí, cada familia debe controlar también el funcionamiento particular de su equipo, ya que una regulación excesivamente baja puede terminar congelando productos que solamente deberían mantenerse refrigerados.
La síntesis propuesta durante la columna fue sencilla: alimentos preparados y listos para consumir en los sectores superiores; productos crudos y en proceso de descongelado, abajo.
A eso deben sumarse recipientes limpios y cerrados, control de la humedad, una temperatura adecuada y evitar mantener innecesariamente alimentos a temperatura ambiente.
Son modificaciones pequeñas en la rutina diaria, pero Parodi insistió en que forman parte de una estrategia mucho más importante: prevenir enfermedades a partir de una manipulación segura de los alimentos. 28092026AGUSTINA PARODI.mp3
Al cierre, la nutricionista recordó además que el 17 de octubre, a las 10 horas, se realizará en Pediatrics una charla sobre lectura de etiquetas, destinada a brindar herramientas para interpretar la información presente en los productos alimenticios.