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“Cannabis medicinal y estrés crónico: por qué cada vez más profesionales lo recomiendan”
Especial para InfoSur
En diálogo con el programa radial En Línea, que se emite por 106.1 Petroleros Jerárquicos Radio, la licenciada Paula Saavedra, especialista en medicina canábica, analizó el aumento sostenido del estrés en la población y explicó cómo los distintos componentes del cannabis medicinal pueden convertirse en una herramienta terapéutica eficaz, segura y accesible para recuperar el equilibrio emocional y fisiológico.
Saavedra comenzó describiendo un fenómeno que ya señalan diversos estudios: el pico de estrés y depresión que históricamente se asociaba a diciembre ahora se adelanta a noviembre. “Cada año se vuelve más intenso. Llegamos antes, más saturados, más irritables, más cansados”, señaló. Y explicó que este cuadro no es solo emocional: el estrés crónico —cuando el organismo no logra “apagarse” ni regresar a un estado de reposo— altera la regulación emocional, compromete la concentración, debilita el sistema inmunológico y prolonga cualquier enfermedad que antes duraba pocos días y ahora puede extenderse semanas.
En ese contexto, la especialista remarcó la creciente integración del cannabis medicinal como recurso terapéutico: “Cada vez más profesionales de la salud lo incorporamos porque es seguro, accesible y tiene fundamentos científicos muy sólidos”. Para entender su utilidad, explicó que el organismo cuenta con un sistema endocannabinoide, una red interna que regula el equilibrio corporal, y que se activa justamente ante situaciones de sobrecarga o estrés. Los compuestos de la planta —fitocannabinoides— son muy similares a los endocannabinoides humanos, lo que permite acompañar y restaurar la regulación cuando el sistema se encuentra desbordado.
Saavedra detalló los signos de alarma que muestra el cuerpo cuando este sistema pierde equilibrio: trastornos del sueño, irritabilidad, hipersensibilidad emocional, alteración del apetito, tensión muscular persistente, problemas digestivos y un cansancio que no cede. “Son luces rojas”, dijo. “El cuerpo avisa: estoy estresado, no estoy funcionando bien”.
En cuanto a los efectos terapéuticos más estudiados, mencionó los cannabinoides más conocidos —CBD y THC— pero también otros como CBN o CBC, enfatizando que la planta tiene múltiples compuestos que actúan en conjunto. “Los efectos más comprobados incluyen disminución de la tensión física, reducción de la ansiedad anticipatoria —esa que nos arruina una semana antes de un examen o una entrega—, mejora del estado de ánimo, regulación del sueño y un potente efecto neuroprotector”, afirmó.
Para cuadros de estrés y ansiedad, Saavedra recomendó especialmente aceites de amplio espectro en formato sublingual, además de cremas o ungüentos para la tensión muscular. Sin embargo, advirtió que el cannabis medicinal no es una moda ni un remedio genérico, y que la clave es la individualización del tratamiento: “El cannabis es un saco a medida. Lo que le sirvió a tu vecina puede no servirte a vos”.
Con más de 300 genéticas diferentes —y cada año surgen nuevas— las combinaciones de cannabinoides, terpenos y flavonoides hacen que cada extracción tenga efectos distintos. Por eso insistió en no consumir productos sin trazabilidad: “A veces la gente está tomando solo aceite de oliva, sin un miligramo de cannabis, y después dice ‘el cannabis no me hizo nada’. No es el cannabis, es ese frasco”.
También advirtió que pacientes polimedicados (ansiolíticos, antidepresivos, antihipertensivos, medicación cardíaca) requieren supervisión profesional para evitar interacciones. “Ahí sí hay que frenar y consultar con un médico endocannabinólogo o un equipo formado; de lo contrario podemos generar efectos no deseados”.
Saavedra subrayó que el cannabis medicinal tiene un respaldo científico sólido, con investigaciones cada vez más amplias y longitudinales, y que no debe confundirse con el consumo recreativo: “No es un porro, no es moda. Es una medicina ancestral que hoy tiene evidencia y un marco terapéutico serio”.
La entrevista cerró con una reflexión central: la importancia de informarse, acompañarse con profesionales capacitados y, para quienes se animen, aprender a cultivar su propia medicina, una práctica que —según describió— amplía la autonomía del paciente y fortalece el vínculo con el propio tratamiento.
“Que este fin de año no nos coma el estrés. Regular, prevenir y actuar a tiempo marca la diferencia”, concluyó Paula Saavedra.